El jardín maternal Arco Iris celebró su 35° aniversario

Hubo un sencillo acto con la presencia de autoridades municipales y de la comunidad educativa de la institución

 

Docentes, alumnos y autoridades municipales compartieron el acto de los 35 años del Jardín Maternal Municipal Arco Iris

 

El jardín maternal Arco Iris, hoy ubicado en Juan G. Muñoz N° 313 (esquina Kennedy) fue fundado el 7 de septiembre de 1987. Hace pocos días cumplió su trigésimo quinto aniversario, y el suceso fue recordado con un sencillo acto realizado en la sede de la institución con la presencia de su personal docente, directivo y auxiliar; de autoridades municipales y de la comunidad educativa en pleno.

La directora Marisa Cavallo, que fue además la segunda en ocupar ese cargo unos pocos meses después de creada la institución, allá por 1987, encabezó el acto en el que fueron recordadas otras docentes fundadoras como Hita Boveri y Adriana Navarro, e inclusive las que forman parte del equipo desde el primer día, como Sonia Vega y Nora Parra.

Por parte del municipio estuvieron presentes el secretario general de Coordinación y Gobierno, Nicolás Scardino, y la directora de Educación Victoria Stodart. Participó asimismo de los festejos la inspectora del nivel Inicial, Marisel Rodríguez.

El acto tuvo lugar en el jardín fundado hace treinta y cinco años luego de que tres de las docentes nombradas, Marisa Cavallo, Hita Boveri y Adriana Navarro, presentaran el proyecto elaborado junto a un grupo de padres al entonces intendente municipal Marcelo Patricio Gear.

El jardín iniciaba así sus actividades con una matrícula que fue creciendo con el correr de los años hasta llegar a la actual, de más de ochenta niños que concurren en dos turnos (mañana y tarde).

 

La salita del turno tarde de 2 años, celebrando los 35 años del Jardín Municipal Arco Iris

 

Marisa Cavallo: «Aquel proyecto de tres chicas jóvenes, solteras y sin hijos, hoy para mí es un orgullo»

 

La directora del jardín maternal Arco Iris relató la historia de la entidad, desde su fundación en 1987 hasta la actualidad. Una idea que parecía utópica luego se hizo realidad y, treinta y cinco años después, es una de las más importantes instituciones educativas de la ciudad

 

La directora de Educación Victoria Stodart y Nicolas Scardino, entregaon una plaqueta a Marisa Cavallo

 

Hace poco más de treinta y cinco años, tres jóvenes rojenses se recibían de maestras maternales: Marisa Cavallo, Hita Boveri y Adriana Navarro. Esa especialidad docente era muy poco común en el país, y la provincia de Buenos Aires no era la excepción. Algunos pocos establecimientos diseminados por el territorio bonaerense no justificaban tampoco la existencia de la carrera en los institutos de formación docente; por eso, las tres se formaron en Chivilcoy, ciudad a la que viajaban «haciendo dedo».

Ya egresadas y con su título vigente, las flamantes maestras maternales se encontraron con que estaban en Rojas, sin trabajo y con ninguna perspectiva de obtenerlo; no había jardines maternales en nuestra ciudad. Entonces, se propusieron crear uno.

Marisa Cavallo contó cómo lo lograron: «En 1987, a mitad de año, nos recibimos de maestras maternales. Fuimos de la primera promoción, y la carrera estaba solamente en cinco ciudades de la provincia. Nosotros nos íbamos "a dedo", viernes y sábados, a Chivilcoy a estudiar. Cuando nos recibimos no sabíamos qué hacer. Acá había guarderías, pero no jardines maternales. Entonces, armamos un proyecto y se lo presentamos al intendente, que en ese momento era Marcelo Gear».

Relató Cavallo que en ese momento había otro proyecto, presentado por Graciela Codino, para abrir un jardín maternal en el hospital. Pero el que armaron las tres maestras recién recibidas estaba referido a un establecimiento abierto a toda la comunidad, y fue el que finalmente se hizo realidad. «Aceptaron nuestro proyecto y el 7 de septiembre de 1987 lo inauguramos con dos turnos. La directora era Hita Boveri, y estábamos Adriana (Navarro) y yo como docentes. Después elegimos a otras maestras, que fueron las primeras en el jardín, que fueron Nora Parra, Laura Expósito y Sonia Vega. "Ñata" Barni era la portera y cocinaba, nos ayudaba con los chicos, era multifacética», continuó diciendo la actual directora del jardín.

Sobre el trabajo por aquellos días recordó que «recién estaban saliendo los pañales descartables; los chicos usaban los de tela, y había que enjuagarlos y ponerlos en bolsitas para que los padres se los pudieran llevar a la casa. Recordando estas cosas vemos que la situación para los docentes de hoy ha avanzado mucho; cuando nos iniciábamos, era muy distinto».

El jardín maternal comenzó a funcionar en una casa ubicada sobre calle Alem, frente a la escuela N° 1, de propiedad de la familia Berruti. La municipalidad alquiló esa propiedad hasta diciembre de 1997, cuando bajo la intendencia de Gustavo Vignali se le otorgó parte del edificio del Solar Feliz, que fue remodelado y aún hoy sigue siendo, como edificio propio, la sede del «Arco Iris».

«En ese momento no había jardines maternales; recuerdo que nos venían a ver de otras ciudades. Hubo que equiparlo, y la verdad es que Marcelo Gear jamás nos dijo que no, a nada. Inclusive, nosotros éramos contratadas y durante los primeros años cobrábamos sueldos que eran el doble de lo que ganaba una docente de gestión estatal o privada. Por eso todo el mundo quería ir. Después vinieron distintos avatares económicos, empezamos a cobrar menos, y hoy estamos luchando para mejorar los sueldos».

Recordó que por aquellos días no había asociación cooperadora con personería jurídica; sí una comisión de padres que compró un terreno para un futuro edificio del jardín, cosa que nunca se concretó porque el establecimiento logró su sede propia por otras vías, como se ha dicho. El lote permaneció sin uso hasta que, hace unos pocos años, fue donado para la construción del actual jardín maternal del barrio Las Medias Lunas, en Sarmiento y Velez Sarsfield. «La comisión de padres compró el terreno; fuimos juntando, haciendo cosas, y finalmente se logró. Estaban Mario Aguer, Laura Fauda, Mauricio Boveri, Patricia Gregoratti y varios más. Los padres siempre nos apoyaron, ese respaldo fue y es muy importante».

Sobre la respuesta de la comunidad ante la novedad del jardín maternal, rememoró Marisa Cavallo que «al principio tenían miedo; pensaban en qué podríamos hacer nosotras, chicas jóvenes, solteras, con sus hijos. Pero con el tiempo fueron viendo los resultados, que todo era cuidado y amor, y así se fue incrementando la matrícula. Ahora el ingreso es por sorteo, pero antes se pasaban noches enteras haciendo cola para conseguir un lugar en el jardín. Al principio fue toda una novedad y a las familias les costaba, pero como ocurre siempre, nos fuimos afianzando con el tiempo».

«Son los últimos años que vamos a estar, y por eso decidimos festejar los treinta y cinco años. Hita y Adriana ya tomaron otros caminos hace tiempo, pero las que empezamos, Sonia Vega, Nora Parra y yo, tomamos la decisión de hacer este festejo íntimo, al que sólo invitamos a las autoridades municipales y a las inspectoras. La verdad es que pasaron un montón de docentes desde el principio, y yo estoy muy agradecida con todas ellas, con las autoridades que fueron pasando y, sobre todo, con las familias. El apoyo que recibimos de todos ellos es invalorable. Para mí es un orgullo: aquel proyecto de tres chicas jóvenes, solteras y sin hijos, se convirtió en esta realidad tan linda que es el jardín maternal "Arco Iris" hoy», finalizó diciendo.

 

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