La muestra del taller teatral de Obligado superó todas las expectativas.

Fue un éxito de público y logró gran repercusión en la localidad, al punto que los actores siguieron recibiendo felicitaciones en la calle durante varios días

 

Algunos de los actores que fueron parte de la Muestra de Taller de Teatro en Rafael Obligado

 

El anteúltimo sábado se llevó a cabo la muestra del taller de teatro que dirige Diego Albamonte en Rafael Obligado y, tanto en lo que se refiere a la cantidad de público como a las repercusiones posteriores, fue un éxito que superó todas las expectativas.

Ciento cincuenta personas colmaron el salón del Centro de Jubilados y Pensionados y aplaudieron largamente a los actores que, demostrando que son merecedores de tal denominación, emocionaron al público con sus escenas teatrales y luego con la recreación de conocidas canciones.

El taller funcionó todo el año con la dirección de Diego Albamonte y la organización de la municipalidad de Rojas, a través de la dirección de Cultura y de la delegación municipal.

En esta oportunidad, para el debut actoral de Amadeo, Liliana, Karina, Nelida, Silvia, Mechi, Sandra, Cristina y Natalia, el taller preparó tres escenas de autores sumamente conocidos: una adaptación del cuento «La mesa de tres patas» de Roberto Fontanarrosa; otra de «Acaloradas», de Cristina Wargon y Esther Feldman, y una tercera de «La espera», de Rafael Bruza.

La velada artística finalizó con la recreación, a cargo de cada uno de los actores, de conocidas canciones populares. Mientras, cabe destacarlo, funcionó el excelente servicio de cantina a cargo de la comisión directiva del Centro de Jubilados.

El éxito fue tal que quedó gente afuera; además, los actores continuaron recibiendo felicitaciones por la calle durante varios días. Todo esto preanuncia, superados los compromisos findeañeros y las complicaciones para conseguir una fecha libre para eventos, futuras presentaciones en días no muy lejanos.

«Esto de meter teatro en los pueblos es realmente fabuloso» comentó Diego Albamonte, con toda la razón: el hecho de poder producir arte colectivamente, y esto no se reduce a los actores y directores sino también al público –que se integra y pasa a formar parte activa del espectáculo inclusive tiempo después de que hubiera terminado–, es algo que a las pequeñas localidades le viene muy bien porque crecen como comunidad.

 

Más de ciento cincuenta personas colmaron el salón del Centro de Jubilados y Pensionados

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