La víctima es una nena de 12 años que sufrió las vejaciones desde que tenía 6. La familia reclamó en la plaza a raíz de que, a pesar de que fueron cumplidas todas las diligencias judiciales, el autor sigue libre y se habría fugado. Mientras, el Estado sigue ausente; la niña recibe tratamiento privado y la familia carece de toda contención

Familiares de una menor víctima de violaciones reiteradas reclamaron en la plaza San Martín
Familiares de una menor víctima de violaciones reiteradas reclamaron en la plaza San Martín dado que, según afirmaron, el gravísimo delito fue constatado; están cumplidas todas las diligencias judiciales y, a pesar de todo esto, el autor sigue en libertad y hasta se habría fugado.
La víctima es una nena que hoy tiene doce años y viene sufriendo las vejaciones desde que tenía seis, de parte de un masculino mayor de edad que forma parte de su entorno familiar.
Según informó la madre, las denuncias fueron realizadas como corresponde; actuaron funcionarios del Departamento Judicial Junín; la nena declaró en cámara Gesell y los hechos denunciados fueron comprobados por personal médico. «Pero el violador sigue libre y, según nos comentaron, se habría ido a Junín», sostuvo la mujer.
El reclamo realizado en la plaza San Martín incluyó una «pegatina» de carteles que aún se encuentran en el monumento. No tuvo el carácter de movilización popular dado que se realizó unas pocas horas después de que tomara estado público la denuncia, pero según pudo saberse, estaría preparándose una marcha organizada por familiares de esta nena y de otros menores de edad víctimas de abusos sexuales y violaciones.
Como de costumbre, la gran ausente también en este caso es la Mesa Local, un organismo interinstitucional presidido por la directora municipal de Desarrollo Social, Valeria Montenegro, entre cuyos deberes está «analizar, diseñar, planear, evaluar e implementar acciones específicas» en los casos de violencia familiar y de género.
Estos casos, lamentablemente, son muchísimo más frecuentes de lo que a muchos pudiera parecerle; y aun así, la Mesa Local sigue existiendo únicamente en el terreno de lo discursivo. En el caso que nos ocupa hoy, la víctima estuvo tratada durante bastante tiempo, ante lo que los profesionales consideraban «brotes psicóticos». Tuvo conductas reveladoras como la de tajearse intencionalmente los brazos, y hasta constaría un intento de suicidio. Finalmente pudo contar lo que le ocurrió durante seis años (la mitad de su vida); su salud mental está sumamente comprometida y recibe antención psiquiátrica privada.