Carlos Mario Laborde fue jurado en la Expo Rural de Palermo

Participó de la muestra correspondiente a la raza ovina Hampshire Down, en la cual «por motivos éticos» no participó la cabaña El Harem. El criador rojense cuenta su experiencia y las perspectivas para su emprendimiento

 

El rojense Carlos Mario Laborde, el segundo de izquierda a derecha, con los premiados en categoría Hembras

 

La semana pasada finalizó la 135° Exposición Rural de Palermo, y entre sus diversas actividades hubo muestras ovinas de la raza Hampshire Down, de las cuales el rojense Carlos Mario Laborde fue jurado.

Laborde, desde su cabaña El Harem ubicada en ruta 31 (camino a Carabelas) es uno de los protagonistas, a nivel país, en la cría de esta raza ovina, y su designación como jurado en la muestra ganadera más importante de la Argentina es un reconocimiento a esta realidad. Consultado sobre su experiencia comentó que «para mí fue un honor que la Asociación me haya encomendado semejante tarea, me haya brindado semejante confianza porque es un tarea que, aunque parece fácil, todos los que estamos en el tema sabemos que no lo es. Es algo que necesita mucho conocimiento y también mucha honestidad, porque uno está jurando animales de colegas y siempre existen mayores o menores afinidades entre las personas. Que a uno lo elijan para esto no es poca cosa; es una alegría enorme y también una gran responsabilidad. Pero lo tomo como un premio a todo lo que vengo haciendo».

«Yo había jurado en otras exposiciones del mundo, pero en Palermo nunca había tenido la oportunidad. Ahora se dio, y esto me deja muy contento; creo haber estado a la altura de las circunstancias», agregó.

 

–¿Cómo fue el evento, cuántos días participaste?

–El evento duró dos días; el miércoles fue la jura de hembras, con una gran cantidad de ejemplares y buen nivel, muy parejo; quizás no había grandes diferencias y por eso costó muchísimo elegir al animal que tenía las mejores condiciones. Fue algo bastante trabajoso. El jueves se hizo la jura de los machos y esto resultó un poco más fácil, porque había animales destacados. Además, eran menos ejemplares. El nivel fue muy bueno, muy parejo, con muy buenas características raciales y muy buena impronta racial definida, por sobre todas las cosas. En eso se viene trabajando desde hace varios años en el Hampshire argentino, y eso nos caracteriza a nivel mundial, nuestras características fenotípicas bastante particulares. Tenemos de los mejores Hampshire del mundo.

 

–¿Qué cabañas se destacaron, quiénes fueron los campeones?

–Entre las cabañas que se destacaron hubo una nueva, de los hermanos Rasino, que sacaron el gran campeón macho; y cabaña La Constancia, de la familia Gallo, el gran campeón hembra. Después, el reservado gran campeón macho fue para la cabaña La Virginia de Edgardo Cardozo, y el reservado gran campeón hembra, la escuela IPEA de General Cabrera; cabañas que habían participado en varias oportunidades.

 

–¿Cabaña El Harem participó? Si no fue así, ¿en un futuro lo podrá hacer?

–Cabaña El Harem no participó. Nosotros tenemos una posición bastante clara sobre las exposiciones; no hemos participado nunca. Fue éste el primer año en que íbamos a participar, pero como me eligieron como jurado, me pareció poco ético llevar animales míos. Por eso no estuvo presente la cabaña, pero sí estará en la Exposición Nacional que se realizará entre el 7 y el 10 de septiembre en la ciudad de Pergamino. Es la segunda exposición más importante del país, y ahí sí estaríamos.

 

–¿Por último, como está la actividad en la actualidad y cómo ve el futuro en un año político?

–La actividad está muy bien plantada. El remate fue muy bueno, muy interesante, con valores que acompañaron realmente a la inflación que hemos vivido en todo este último año, con relación al año pasado. Fue muy ágil; se vendieron casi todos los animales, fue muy bajo el porcentaje que no se vendió, y los precios también fueron muy interesantes. Hubo un macho que se vendió en cinco millones y medio, y una hembra que se vendió en un millón y medio. Los más destacados, en precio, son animales con sangre inglesa, algo que entró hace un par de años al país. Fueron los primeros en salir a la pista, hijos de ese semen inglés que entró después de cuarenta años que no entraba sangre inglesa a la Argentina. Creo que fue por eso, al margen de que los animales eran muy buenos; nosotros compramos uno, la hembra. Se le dio preferencia a la línea de sangre para seguir construyendo y trabajando con la genética.

Al futuro lo veo muy bien, en base a lo que se vio en la venta de Palermo. Se ve bien a pesar de que es un año político y, por ende, difícil. Los años electorales siempre muestran altibajos en la economía y en la parte comercial. Tenía mis miedos, serias dudas sobre lo que iba a pasar a raíz de la gran sequía, pero ahora estamos expectantes sobre lo que pueda ocurrir de aquí en más con el clima, y viendo cómo zafamos el invierno con el poco pasto que hay. Los costos alimentarios se han incrementado bastante, y por eso estamos viendo cómo llevamos adelante las majadas. Hay poco ánimo de compra pero en el remate hubo gran interés de parte de gente del extranjero. Paraguay es un país que viene creciendo mucho en la raza y se nutren mucho de nosotros. En estos días estaremos haciendo la exportación más grande de la historia del Hampshire Down argentino, unos doscientos animales que se van para Paraguay. Orgulloso de que eso pase, por nosotros, por el trabajo que se viene haciendo en la cabaña y por la raza, también. En líneas generales, ha sido un buen año.

 

Carlos Mario Laborde entregando el premio al Gran Campeón Macho

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