Un vecino de la localidad fue víctima de un hecho violento cometido en la noche del lunes por encapuchados que ingresaron a su casa. Fue trasladado a Rojas y recibió atención médica por las lesiones y cortes recibidos. Denuncian demoras en la intervención policial

Cartel identificatorio en la entrada a la localidad de Carabelas
Un violento robo sufrió este lunes por la noche el vicepresidente de la Cooperativa Agropecuaria de Carabelas, Marcos Mariani, como consecuencia del cual debió ser trasladado a Rojas para su atención médica, atendiendo a las lesiones y los cortes recibidos.
El hecho tuvo lugar en el domicilio de Mariani, avenida Sarmiento cerca del ingreso a la localidad. Alrededor de la hora 20, cuatro sujetos –tres de ellos, encapuchados– ingresaron en el domicilio y tras amenazar al morador con un arma de fuego, reducirlo con violencia y maniatarlo, se llevaron una suma de dinero que se estima importante.
Según pudo saberse en el lugar del hecho, los delincuentes parecían bien organizados; utilizaban «handies» y se movilizaban en una camioneta blanca ploteada con el logotipo de una institución agropecuaria. Este vehículo había sido observado más temprano en la localidad, aunque a nadie le llamó particularmente la atención.
Aparentemente, la policía habría actuado con alguna demora. Vecinos denunciaron que «llamamos pero nadie atendía» y que, habiendo un solo efectivo en el destacamento, recién se hicieron presentes cerca de las 21. Un lapso importante que los malhechores utilizaron para escapar.
La víctima, que además del entendible shock recibió golpes y heridas cortantes en diversas partes del cuerpo, fue trasladada al hospital local de Rojas para que recibiera la atención médica correspondiente.
Mientras, el personal del destacamento policial de la localidad continuaba el martes trabajando en la investigación del hecho. Una comunicación efectuada por este medio pasado el mediodía indicaba que no había novedades, más allá de lo expresado anteriormente.
El hecho causó conmoción en la tranquila localidad de Carabelas, cuya población (y esto incluye a sus efectivos policiales) no están acostumbrados a que nada altere la rutinaria calma propia del lugar; y mucho menos un hecho grave como el que sucedió este lunes por la noche.