Este sábado la familia de Molinos Cabodi se reunirá íntimamente para celebrar los 170 años de vida empresarial, nuestro periódico estará presente para cubrir dicho evento con notas y fotos, las cuales nuestros lectores las podrán apreciar en nuestra próxima edición del jueves 5 de octubre

Pablo Fernández, vicepresidente de Molinos Cabodi Hnos. SA.
La molinería, que cuenta entre sus filas a Molinos Cabodi Hermanos, es la industria familiar más antigua de la provincia de Buenos Aires (está entre las cinco empresas molineras más importantes del país, y la más antigua de todas), arribó a sus 170 años de vida). ¿Qué duda podría caber sobre que Molinos Cabodi Hermanos es un orgullo para la industria nacional? ¿Y para Rojas?. Fundado en 1853 por Sebastián Roqués, bajo la continuidad de Juan Cabodi. Hoy, una de las fuentes de trabajo y de recursos económicos más importantes de la ciudad.
La planta industrial posee las más modernas maquinarias para la molienda, con un piso de cilindros dotado de máquinas de última generación y un sistema de cernido con seis Plansifters, a lo que se agregan purificadores, terminadoras y otros equipos. Son modernas además las plantas embolsadora de harinas, de harina a granel y la usina, contando con generación energética propia en caso de interrupción en el suministro.
Los equipos son computarizados para el control de los silos, al igual que las plantas de almacenamiento, con capacidad para garantizar la cantidad de trigo necesario para sostener a pleno su producción.
El momento que atraviesa la empresa molinera fundada en 1853, a ciento setenta años de su fundación es muy bueno, no podemos soslayar que hubo momentos muy duros, la recordada convocatoria de acreedores, por un quebranto de 23 millones de dólares, no fue algo menor y ver hoy a una empresa consolidada y saneada, fundamentalmente, es un verdadero orgullo, para quienes afrontaron ese desafío y para nuestra ciudad, por lo que significa Molinos Cabodi Hnos. SA. . Como fuente de trabajo, ver que la empresa más legendaria sigue en pie y constante crecimiento es realmente muy positivo para nuestra economía.
Pablo Fernández por radio Mitre
El vicepresidente de Molinos Cabodi Hnos. SA, Juan Pablo Fernández Cabodi, dialogó con el periodista Carlos Lencina del programa “Mitre y el Campo”, que sale al aire los domingos de 7 a 9, con el objetivo de difundir la actualidad de la agroindustria más allá de la actividad rural
¿Felicitaciones por los 170 años de Molinos Cabodi, la verdad qué es un ejemplo?
“Muchas gracias, la verdad que una empresa nacional, siempre en manos de una misma familia y en el mismo lugar o en la misma ciudad cumpla 170 años, con las vicisitudes es un hecho que a veces nosotros mismos no le damos la trascendencia que tiene”.
¿Estuve leyendo la historia y padecieron de todo, pero siguen firmes 170 años. En 1920 hubo un incendio que destruyó prácticamente la mayoría del molino?
“Sí así es, no que quedó nada y nuestro bisabuelo Juan Cabodi fue quien reconstruyó el molino desde cero prácticamente. Vos pensa que en 170 años el molino no solo vivió la Revolución Industrial, porque nosotros empezamos como una tahona tirada por caballos, después pasamos al motor de vapor, después a los motores diésel de barcos y después obviamente a la fuerza motriz eléctrica; sino que también vivimos todo el desarrollo de la Argentina y de la inmigración, porque el fundador del molino, fue nuestro tatarabuelo, un inmigrante francés, Sebastián Roques, que luego le pasa el molino a su yerno, Don Juan Cabodi que era un inmigrante italiano; mi abuelo era español, estamos un poco mezclados en la sangre, un reflejo de cómo se formó este país”.
¿La mezcla de sangre tiene mucho que ver de cómo llevar el molino adelante?
“La verdad que nadie de nosotros sabe cuál es la fórmula para durar 170 años, pero sí estamos convencidos que tiene que ver con el compromiso de la gente, una especie de alquimia entre familia, dueños, empleados, colaboradores que muchas veces sin ser familia lo fueron porque el grado de compromiso que tiene el promedio de la gente que trabaja en el molino realmente es algo impresionante y yo creo que por ahí pasa la formula”.
¿Cómo ves la molinería actual, está más modernizada?
“Sí obviamente la molinería no escapa a lo que le pasa a cualquier industria, hoy los procesos están formatizados y más controlados también a cuanto a sanidad y responsabilidad industrial y con el medio ambiente, lo cual es muy bueno. La molinería tiene un problema de base no solamente acá, sino en todo el mundo que generalmente tiende a ver muchas más ofertas que demandas, siempre hay mucha capacidad instalada que excede las capacidades del mercado local, entonces nosotros que formamos parte de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) con su presidente Diego Cifarelli, siempre estamos bregando por fomentar la exportación, que como en muchos otros rubros, tenemos los fierros, tenemos el trigo (como decimos nosotros), entonces porque Argentina no podría ser el principal exportador del mundo en harina. Hoy por hoy Turquía que no tiene trigo, gracias las políticas que direccionaron logran resultados”.
¿Porqué a la industria molinera le cuesta tanto exportar sus productos?
“Nosotros en FAIM desde hace tiempo creamos un Fideicomiso en el que participamos todos los molinos, para que las exportaciones las haga la Federación Molinera en conjunto, de hecho la marca que tenemos para exportar de harina es una marca general de la Argentina, o sea no es un molino en particular, y esto también va en el sentido que hay molinos más chicos o ubicados más en el interior del país, y quizás por estructura le cuesta llegar a la exportación individualmente. Entonces el Fideicomiso le da la oportunidad de contenerlos y de hecho el Fideicomiso está trabajando muy bien en la exportación del subproducto de pelllet de afrechillo. Con la harina nos chocamos básicamente con dos problemas, los logísticos e impositivos y de regulaciones que tenemos en nuestro país que nos encarece y el otro problema es que en el mercado de la harina, es que en Turquía va con precios que están al borde del damping (hay todo un tema con eso). Pero se han logrado muchas cosas, hay países que son tradicionalmente compradores de harina, como los de África, del Medio Oriente y en Latinoamérica también. Si se trabaja la cadena en conjunto, porque esto no es en beneficio de una parte de la cadena y en perjuicio de otro, acá los productores de trigo, los molinos, los productores de pastas y demás, todo agrega valor y sí ese valor agregado es trabajo argentino es mucho mejor para todos. Es increíble como se multiplica el costo de una tonelada de materia producida si uno pasa de la materia producida a la final, entonces Diego es un ferviente defensor de eso y nosotros también y creemos que es el camino a seguir”.
¿En la parte social, hay una escuela que lleva el nombre Cabodi?
“Te imaginarás que Rojas fue fundado en 1777 y el molino es del año de la Constitución, del año 1853, en un pueblo que hoy tiene alrededor de 24.000 habitantes la importancia de una industria como el molino en el entramado social es muy alta. Nosotros tenemos casi trescientos empleados, de empleo directo, pero después está la tornería, el soldador, el fletero que trabaja con su camión, entonces el molino genera un movimiento económico que se transforma en social también y en Rojas hay una Escuela de Educación Especial Nº 501 que lleva el nombre de nuestro bisabuelo “Juan P. Cabodi”. En lo posible tratamos de colaborar en todo lo que podemos y de tener una cercanía con ellos para ayudarlos en todo lo que se pueda. Y también con todo lo que signifique atender a la infancia, en nuestra ciudad hay varios comedores a los cuales nosotros los tratamos de ayudar. Porque un poco el pensamiento es, “Rojas está en plena pampa húmeda, en una de las zonas más ricas del mundo, que haya chicos que no puedan comer en un lugar así tendría que darnos vergüenza a todos”, por eso colaboramos en lo que más se pueda en ese sentido”.
¿Felicitaciones y un mensaje final?
“Muchísimas gracias, nosotros los miembros que estamos hoy en la empresa, en el directorio, somos todos hermanos entre sí o primos hermanos porque todos descendemos de la misma familia, somos la quinta generación y ya hay miembros de la sexta trabajando y si Dios quiere seguiremos empujando”.

La fachada de Molinos Cabodi en 1923, después del incendio

Impresionante postal de la construcción del molino actual sobre Hipólito Irigoyen y Cristobal Colón

El camión GMC repleto de bolsas de harinas y las calles de tierra