El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) entregó un presente a la firma por sus ciento setenta años y expresó algunas consideraciones.

Juan Sebastián Laporta recibe la plaqueta en manos del presidente de la FAIM, Diego Cifarelli, junto a Pablo Fernández y Mario Manghi
La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) entregó un presente a la empresa Molinos Cabodi Hermanos por sus 170 años de existencia. Recibieron la placa Mario Manghi, Sebastián Laporta y Pablo Fernández. En la oportunidad, el presidente de la entidad, Diego Cifarelli, dijo que «quería decir unas palabras para expresar, como presidente del sector elegido por los propios molineros hace doce años, significa un gran orgullo representar a empresas como ésta. Cuando uno va a enfrentarse con los funcionarios de la política, del sector que sean, representando al sector molinero, se siente mucho orgullo. Entonces, tratamos de transmitirle a los funcionarios los valores que sentimos».
«Mi historia con Cabodi es particular, voy a contar sólo unos pequeños detalles. Soy oriundo de Buenos Aires pero vivo en Junín, adonde llegué traído por la familia Tassara en el año 96. Cuando llegué, siempre hubo una relación muy estrecha con la familia Cabodi. Para mí era un modelo a seguir. Venía por la ruta y veía los camiones. Entonces pensé que también nosotros podíamos llamarnos «Molinos Tassara» y así, todos los camiones dicen «Harinas Tassara». Lo copié de ustedes, perdón», agregó.
«Por último, solamente decirle "gracias" a la familia Cabodi; a todos los directores que han pasado por la empresa, y en particular con los de esta generación, con la que me toca compartir. Gracias, no hay mucho para agregar. Ciento setenta años en la Argentina son trescientos cincuenta en Suiza. Es imposible llevar una empresa. Uno alcanza la cima como empresario cuando tiene el reconocimiento total de su gente, de los clientes y proveedores, pero el logro máximo es el reconocimiento total de los colegas, y vivimos eso todos los meses, cuando nos reunimos en la federación molinera. Muchas gracias por existir», concluyó Cifarelli.