Estuvo en Rojas; no pudo dar las charlas que tenía previstas pero aseguró que volverá en agosto para hacerlo. En conferencia de prensa brindó interesantes conceptos y trazó pautas para trabajar en la prevención de adicciones

Alfredo Miroli aseguró que volverá en agosto para realizar las charlas que no pudo dar
El doctor Alfredo Miroli, reconocido especialista en adicciones y director de la fundación que lleva su nombre –dedicada también a la prevención en este tema tan importante– estuvo en Rojas el viernes pasado por iniciativa del grupo Mujeres de AFA que se desempeña en el centro primario local de esa cooperativa.
Miroli iba a realizar tres charlas: dos dirigidas a estudiantes y una tercera, a sus familias y comunidad en general. Estas actividades fueron suspendidas a causa de un paro decretado por la Asociación de Trabajadores del Estado, pero el profesional, que ya estaba en la ciudad, decidió comunicarse con la población a través de la prensa.
El especialista fue presentado en la oportunidad por Florencia Doná, encargada del departamento de Educación de Agricultores Federados Argentinos. «Estamos llevando a las comunidades de las que formamos parte este programa de prevención del consumo de drogas. Es una campaña de concientización, un aporte que AFA hace al desarrollo de las comunidades sobre este tema tan sensible, que no podemos desconocer y que es necesario abordar», sostuvo.
El intendente Román Bouvier, que también estuvo presente, destacó la importancia de estas charlas –que serán reprogramadas– y agradeció a AFA «por su compromiso con la comunidad. Tenemos problemas de adicciones y esto es muy necesario».
Seguidamente, Miroli explicó que «en estos temas es fundamental el trabajo presencial; no a través de redes, Instagram, etcétera, sino la presencia en cada comunidad. Reunirnos primero con los adolescentes, para abordar el tema de una de las adicciones, los estupefacientes; lo que la comunidad llama la droga, la falopa. Abordar estos temas con los chicos, desde el lenguaje de la problemática y la inquietud propia de la edad. Y a la noche, con los adultos, para enfrentar la prevención en ese ámbito».
«Cada ámbito tiene su modo de trabajo. En la población privada de libertad, por ejemplo, se trata de que esas personas, cuando cumplan su condena, no queden presas de la droga. En el ámbito laboral es diferente, porque acá hay un interés de la empresa: que no falten, que no haya ausentismo para poder producir; entonces, hacen falta estrategias, herramientas propias. Y en el ámbito escolar, que no tiene nada que ver con ninguno de los dos anteriores, hay que elegir las metodologías adecuadas», señaló Mirolo; no obstante, reconoció que «si todo esto funciona bien; si la municipalidad, la policía, los jueces, todos se capacitan y actúan como corresponde, entonces la probabilidad de éxito ronda el nueve por ciento».
Con respecto a la prevención familiar, señaló el profesional que «tiene que ver con la autoestima, y comienza en forma intrauterina. Yo no puedo agarrar a un chico de veinte años y decirle "amate", después de dos décadas de tortura. No puedo decirle "amá tu futuro" cuando lleva veinte años sufriendo. La autoestima se cultiva en el vientre, durante la lactancia, con afecto, con ternura. Se desarrolla hasta los cuatro, cinco años. Entonces, cuando el chico, ya grande, vuelve ebrio a la casa, o probó un porro, se puede actuar y la probabilidad de éxito es del 75 por ciento. Pero andá a juntar a papá y a mamá para una capacitación; hay montones de obstáculos. Por eso es tan importante la charla presencial con ellos».
«La droga es una preocupación para todos los padres; pero normalmente no saben qué hacer ante el problema. Y desde el "no sé" no se puede construir ningún modelo preventivo. Ahí está la importancia de las charlas», añadió.
Puso luego de manifiesto la publicidad que siempre tuvieron el alcohol y el tabaco, y destacó que «con la droga ahora pasa exactamente lo mismo. La planta de marihuana tiene quinientos productos químicos en promedio; seis son buenos para la salud; no los desperdiciemos, entonces. Extraigamos esos seis productos y usémoslos para pacientes con una epilepsia refractaria o el dolor de una fibromialgia. Sabemos las contraindicaciones; por ejemplo, que con el aceite de cannabis el paciente va a engordar, porque esos químicos son los mismos que abren el apetito. Pero después hay otros 594 venenos, y de eso nadie habla. Por el contrario: los "youtubers" confunden, dan un mensaje diferente desde el "a mí me parece"».
Abundó al respecto: «La cannabis sativa, como era en su forma natural, tiene entre 400 y 500 productos químicos. De esos, unos 200 son alcaloides, y uno de esos es el adictivo, y además, es el más tóxico, el que más lesiones produce en la corteza prefrontal y supraorbital del cerebro. Pero esas plantas no existen más; ahora son un producto de la ingeniería genética. Si uno va a la feria de semillas de Barcelona y pide cannabis sativa variedad índica, se lo van a decir; ahora están la "viuda roja", la "viuda negra", "tormenta cerebral", nombres fascinantes, pero que tienen el 22 por ciento del producto adictivo, y no el 0,7 por ciento que tenía la planta natural».
«Hoy, cuando hablás de un "porro", no estás hablando del de la década del 60; yo dirigí un proyecto de investigación científica de la OEA, y una de las cosas que hicimos fue buscar en América alguna de aquellas plantas originales que tenían el 0,7 por ciento del tetraalcaloide adictivo. Ni en El Bolsón; son todas "petarditos". Entonces, a esto hay que hablarlo; muchos creen que esto es algo con lo que se puede jugar tranquilo, cuando es peligrosísimo», dijo después.
«El desafío de la prevención es cada vez más difícil, pero tenemos herramientas y la ciencia sigue avanzando. La tarea en la etapa intrauterina es fundamental, antes de que uno descubra el infierno que hay afuera de ese hotel cinco estrellas que es el vientre de mamá. Pero afuera es muy difícil, porque nos enfrentamos a un mundo, y a una Argentina, que cada día está peor. Cada vez hay más violencia, más inseguridad, más temor, más discriminación, menos posibilidades de desarrollo... pero desafíos son desafíos, y en ese mundo hay un arma poderosísima: lo presencial. La educación a distancia, en esto, no funciona. Vayamos; porque no vamos a enseñar, vamos a escuchar. Las experiencias muestran resultados contundentes. La comunicación, cuando llega a través de lo emotivo, queda para toda la vida», manifestó Miroli.
«Trabajar de manera presencial; con humildad; juntos; cada día podemos aprender algo nuevo, llegar y hacerle sentir al que vive en la marginalidad, que la pobreza económica condiciona pero no tanto como la pobreza afectiva. Trabajar en prevención de lo que la comunidad odia, es fácil; pero prevenir lo querido es muy difícil. Él sabe que se lastima, pero lo quiere. ¿Cómo se derrota esto, entonces? Consiguiendo que quiera otra cosa. Para prevenir las patologías adictivas hay que construir nuevos quereres que no sean tóxicos. Ojalá en la próxima convocatoria el salón rebalse de papás y mamás».
Alfredo Miroli aseguró que volverá en agosto para realizar las charlas que no pudo dar en esta oportunidad. Oportunamente serán confirmadas las fechas.

Alfredo Miroli al centro junto a Saia, Bouvier, Piazzale, Dona y Boveri en el Centro Español








