El director de Federación Agraria Argentina, Carlos Marveggio, como siempre dejó muchos títulos, defendiendo los derechos del mediano y pequeño productor. Habló de todo, sobre la situación actual, lo que significa y brinda el cooperativismo, sobre el futuro de las cooperativas y fundamentalmente la parte gremial que tanto lo apasiona desde hace muchos años en la Filial Rojas

Carlos Marveggio, director y Cristina Cabeza, presidenta de FAA, Filial Rojas
¿Cómo quedó integrada la nueva comisión directiva de Federación Agraria Argentina, Filial Rojas?
“Está integrada por la presidenta, Cristina Cabeza, recordando que la presidencia se renueva todos los años, después de dos períodos de tres años tiene que hacer un paso al costado, pero con el tiempo puede volver. Por tal motivo tuve que dejar de ser presidente, en septiembre volveremos a tener la renovación de autoridades y la asamblea ordinaria para presentar balances. En este momento soy director, no tengo un cargo ejecutivo como lo exigen los estatutos de FAA. A su vez soy director también, pero en Casa Central por tres años en el Consejo Directivo Central de FAA a nivel nacional, es la primera vez después de tantos años, un verdadero orgullo incursionando en la faz gremial”.
¿Qué es el cooperativismo?
“El cooperativismo es una cosa que nos apasiona, más a los gremialistas que tenemos muchos años y hemos vivido la creación de algunas cooperativas, algunas de gran magnitud como Agricultores Federados Argentinos en Rojas y también la Cooperativa Agropecuaria Limitada de Carabelas. Para el pequeño y mediano productor el cooperativismo desde hace más de 100 años han sido un ejemplo y una contención para los mismos. Cuando el estado a veces no comprende la situación del pequeño productor y se decía que nuestros inmigrantes que vinieron a principios del 1900 o 1890, buscaban asociarse para buscar una solución que ni el estado, ni el privado se lo daban. A raíz de todo esto a principios del 1900 se empezaron a crear algunas cooperativas y Federación Agraria fue muy impulsora en ese sentido de ayudar a crear esas cooperativas para la contención de los productores y que supiera identificar ese asociativismo”.
“En el cooperativismo la política siempre se dejó de lado, porque no es una actividad que dentro de estas asociaciones ayudara a desarrollarla por la necesidad de los productores”.
“Se crearon cooperativas agrarias como las nuestras, financieras como las cooperativas de trabajo, el cooperativismo abarca lo nacional e internacional también. Pero Argentina es un ejemplo porque los escritos así lo avalan, más de 100 mil cooperativas del cono sur y norte, donde en nuestro país funcionan más de 20 mil”.
“La parte negativa del cooperativismo, digámoslo así, son las cooperativas “fantasmas”, con algún interés personal o de la política que se han creado en nuestro país y eso nos duele porque desdibuja el quehacer cooperativo. Esto nos sirve para que sigamos luchando que la política no se involucre dentro del cooperativismo porque no ayuda al desarrollo”.
¿Cómo ves el futuro del cooperativismo o de las cooperativas?
“El cooperativismo es muy amplio, hoy por hoy está fuerte el cooperativismo agrario en general y busca siempre incursionar en desarrollar sobre distintas cuestiones, podemos tener supermercados, estaciones de servicio, pero en la actualidad todo es tan amplio con la cuestión de la tecnología, buscamos tener drones, la biotecnología para no usar los fertilizantes químicos, para reemplazarlos por los biológicos que no son tan agresivos. Todas cuestiones que nosotros como cooperativa no podemos dejar de desarrollarlo, en el futuro van a aparecer otras cosas, y el cooperativismo tiene que estar siempre atento a eso, principalmente el pequeño productor para poder defendernos, porque los grandes pueden soportar los gastos de otra manera”.
¿Un mensaje en el Día Internacional de la Cooperación?
“El mensaje sería que el productor esté compenetrado en su actividad, sabemos que no va a dejar de sembrar un espacio de tierra por más problemática que esté la situación, porque miras el mercado y el productor dice con el trigo no cierra los márgenes, el maíz también, pero el hombre de campo siempre va a sembrar, con menor tecnología, con semilla de mejor calidad, aunque no cierran los números, pero siempre está. Y mientras ese productor este ahí presente y activo las cooperativas estarán más vivas que nunca”.