Alias “Nino”, fue Campeón Provincial de Yudo en 1979, en la categoría de cinturones blanco a naranja, fue un verdadero luchador de una actividad que con el correr de los años fue decreciendo. En la década del 70 un grupo de jóvenes de la mano del Profesor Uber Pena, practicaron Yudo intensamente, participando en diferentes competencias a nivel local, zonal, regional, provincial y hasta nacional, representando a CECIR. En esta ocasión Chispa rescata y destaca la labor de Diguilio un apasionado del Yudo y también del Tiro, donde también fue Campeón Provincial en 1995; pero para los que lo conocemos sabemos que para él, el Yudo fue su verdadero deporte, por el cual se tuvo que sacrificar mucho para poder estar en condiciones y poder conseguir sus objetivos. Su sangre italiana, su perseverancia, espíritu de sacrificio, humildad y contracción al trabajo lo llevaron a ocupar los primeros lugares de los torneos en los cuales compitió, otro deportista que sirve de ejemplo para las actuales y futuras generaciones

Nino Diguilio mostrando orgulloso las medallas ganadas, en especial la medalla de bronce del Torneo Hispano Americano de Yudo en Newells Olds Boys de Rosario
Datos personales. Antonio Vicente Diguilio; nació el 26 de mayo de 1957; jubilado de Clyfer desde hace seis años; padres: Filomena Flacco y Vicente Diguilio (ambos inmigrantes italianos); hermanas: Rosana y Liliana Diguilio; hijos: Eliana (34, Ingeniera Química), Martín (30, Ingeniero en Sistemas) y Dino Diguilio (28, Profesor de Piano y Sonidista).
¿Qué recordas de tu infancia, los amigos, el barrio, la escuela?
“Hice la primaria en la Escuela Nº 1, recuerdo a muchos de míos compañeros, pero mis verdaderos amigos estaban en el barrio que me vio nacer, mi casa estaba ubicada sobre calle Saavedra, entre Necochea y Lamadrid, eran Ismael Cesano, Hugo Percivalle, los mellizos Roncaglia, “Tito” Barbieri y Carlitos Zambuto; la cita estaba en el lote o el baldío frente al Club de los Abuelos, que todavía está y lo usan de estacionamiento. A partir de las cinco de la tarde íbamos a jugar al fútbol hasta que oscurecía. La verdad que fue una infancia muy sana y viví hermosos momentos en una etapa muy linda de mi vida”.
¿Cómo nació la pasión por el Yudo?
“Recuerdo que trabaja en Casa Tomassi, de María de Carmen Ataún y Hugo Biocca, donde está ahora Confitería El Jardín, a la mañana iba a la escuela y a la tarde iba a ser los mandados, Osvaldo Haugh trabajaba ahí y fue él quien me motivo para ir a practicar Yudo, porque yo tenía tan solo 13 años y no me animaba. Pero un día me animé, fui y desde ese día practiqué Yudo hasta los 35 años, hasta que me casé, llegaron mis hijos y fue imposible poder seguir practicándolo”.
¿Quién te formó en el Yudo, donde entrenaban?
“En esa época representábamos a CECIR, que fue la institución que nos cobijó a los yudocas, venía profesores de Pergamino, Juan Carlos Truane, estuvo un par de años, hasta la aparición del “Colorado” Uber Pena, también de la ciudad de Pergamino, que estuvo mucho tiempo y en mi última etapa el rojense Julio Baleriani, que se había recibido de cinturón negro, fue Primer Dan y empezó a dar clases en nuestra ciudad. Participábamos de todos los torneos zonales, regionales, provinciales y también nacionales; a veces me iba bien, otras regulares y otras mal, pero recuerdo que era una época donde había mucho Yudo en la Argentina: Fuimos a San Nicolás, Arrecifes, Chacabuco, Junín, Pergamino, General Rojo, Colón y lo principal era que había de todas las categorías. En la actualidad me parece que el único que está enseñando y que también es Profesor es un hijo de Julio Baleriani, en el Gimnasio Kinesis, solamente se entrenan y son muy pocos, esto da una pauta que el Yudo ha perdido muchos adeptos, ha sido reemplazado por el Taekwondo; las nuevas generaciones lo avalan así. Lo único que escucho de Yudo es lo que pasa la televisión cuando le hacen una nota a la Paretto o a nivel Selección Argentina en el Cenard en Buenos Aires”.
¿Qué compañeros recordas?
“A Julio Baleriani, Azcarraga, Michaud, Osvaldo Haugh, Morales, éramos los más veteranos, los que nos fuimos graduando en esa época, porque en el Yudo comenzas con cinturón blanco para llegar a negro. Yo llegué a marrón, fui instructor, siendo cinturón negro te recibís de profesor”.
¿Cómo era la competencia, local, regional, provincial o nacional?
“Los torneos de Yudo son por categorías de peso y cinturón, a veces había categorías libres, peso y cinturón, en esa época había muchos yudocas por categoría, entonces cada cual luchaba en su categoría, yo pesaba 70 kilos y luchaba en esa categoría. La primera categoría era 60, después 65 y 70 kilos; también había de 78, 86, 90 y libre. En la actualidad ha cambiado un poco el reglamento, antes había tres o cuatro puntuaciones, cuando por ejemplo tirabas un lance y no caía tan bien no te daban el punto; ahora enseguida te dan ippon que es ganar la lucha y un wuasabi que es un lance no tan definido, hay dos puntuaciones. Y también te penalizan si no entrás, si no luchas te dan una penalización”.
“También recuerdo que practicaban Yudo mujeres, no había muchas, pero sí chicos había muchísimos. Era cinturón azul, porque arrancas con blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón, luego hay que rendir en la Federación de Yudo Argentina, para cinturón negro; pero como yo era cinturón marrón, me había recibido como Instructor y le daba clases a los chicos, por un problema que había tenido Julio Baleriani, CECIR me ofreció si yo quería darle clases a los chicos y acepté. Hasta que volvió Julio, también me ayudaba Morales a dar clases por la gran cantidad de chicos que había practicando Yudo en ese momento”.
“El entrenamiento era muy exigente, entrenábamos durante una hora y media, ya que este deporte te exige una gran flexibilidad en el cuerpo; hacíamos gimnasia y después practicábamos Yudo, el mismo tiene 50 lances de izquierda y derecha, más la variantes que son muchísimas, se luchaba en el piso, hacíamos retenciones, estrangulamiento, palanca, estas acciones a medida que avanzabas con el cinturón está permitidas o no. La disciplina de yudo tiene muchas cosas lindas, viste los japoneses como son, todos los días trabajan para perfeccionar lo perfecto. Una vez fui a un entrenamiento a Buenos Aires y el Profesor a cargo era japonés, y me decía: “enseña poco, pero bueno”, no enseñes dos o tres lances en la práctica, enseña uno pero que salga perfecto; esa es la filosofía de vida de un japonés”.
¿Fuistes Campeón Provincial?
“Participé en muchísimos torneos provinciales, nacionales, hispano americano en el estadio de Newell’s Old Boys de Rosario, tuve suerte y gané algunos. Gané un Torneo Provincial en 1979, salí segundo en un Nacional y en el Hispano Americano tercero. He ganado muchos torneitos zonales, íbamos a todos lados, a Buenos Aires hemos ido a muchos clubes, CECIR en esa época nos ponía un colectivo, nos llevaban, colaboraban con nosotros para que pudiéramos ir a representarlos. Fue una época muy linda, a mí me gustaba mucho y entrenaba mucho, hasta tres veces por semana durante una hora y media de Yudo y un día a la semana lo usaba para correr y los sábados íbamos a CECIR a jugar al fútbol y me servía como entrenamiento, porque yo ni idea de jugar al fútbol. Siempre tratando de mejorar, aprendíamos un poco más de las técnicas que iban apareciendo para perfeccionarnos un poco más”.
¿Además practicaste Tiro y es otra de tus pasiones?
“Siempre me gustaron las armas, iba al Polígono de Tiro General Alvear, fui socio desde chico, iba a mirar un poco los sábados como tiraban los grandes, porque a los menores no los dejaban tirar. Cuando dejé de practicar Yudo, me convocaron para participar de la Comisión Directiva y hace 27 años que integro la Comisión, hice el Curso de Instructor y soy el Instructor actual del Polígono de Tiro, por ejemplo junto a Luis Luciano, Marcelo Gallo (actual presidente) y Walter García les dimos clases sobre armas de fuego y seguridad a 35 alumnos de la Escuela de Policía Vucetich, del Municipio de Rojas”.
“Empezamos a entrenar junto a Salgado, Lucci, Contreras, Juan Mingrone, Carlitos Felipelli, gran tirador y mejor persona, un gran amigo que ya no está, me enseñó muchísimo de tiro. Pipo Boggia, Luis Luciano, grandes amigos que compartimos la pasión por las armas. Pero los que salíamos a competir éramos Marcelo Salgado, Aldo Lucci, el chileno Mario Contreras y Claudio Ontivero”.
“Recuerdo que había varias categoría libre a 50 metros con pistola, carabina, grueso calibre a 25 metros, varias disciplinas; yo siempre me entrené con pistola a 25 metros de calibre 22, no era tan cara, porque me tenía que bancarnos nosotros, las municiones, el viaje, etc… . Tuvimos suerte también y ganamos varios torneos, salí campeón Provincial en 1995 en Mar del Plata, con pistola de aire comprimido a 10 metros, competí solo o sea individual y por equipo junto a Mario Contreras salimos segundos”.
“También salí campeón Provincial en el Polígono de Tiro de Núñez, en forma individual y en equipo junto a Juan Mingrone. Además en el Torneo Provincial en Rojas, con una anécdota muy risueña, porque en definitiva me descalificaron por un problema reglamentario en el gatillo del arma, fue risueña y triste a la vez”.
¿Qué te dejo el Yudo y el Tiro?
“El Yudo me enseñó varias cosas, una disciplina personal, espiritual y se aprende a valorar muchas cosas, porque es un sacrificio lindo de hacer cuando te gusta, y tengo recuerdos muy lindos, de los viajes, de los torneos, de los entrenamientos, de la gente que conocí. En Buenos Aires me subo a un colectivo y el chofer había luchado contra mí y cuando me reconoció fue muy emocionante el saludo, eso solamente te lo da el deporte. El Yudo me ayudó mucho y además me dio una paz interior terrible, a poner la mente en blanco; le agradezco a Osvaldo Haugh que me llevó por el camino del Yudo. En el Yudo no se necesita fuerza, hay que usar la cabeza, es técnica pura, los que lo inventaron que son los japoneses no son gente de gran envergadura, sin mucha fuerza física”.
“En el Tiro también como todos los deportes, lo principal es la camaradería y los amigos que dejan, hemos viajado por todos lados, con gente amiga en todos lados. En Rojas organizamos tres torneos provinciales que duraban tres días, que hoy en día no sé si se podrían llegar a hacer”.

Nino Diguilio, también fue Campeón Provincial de Tiro en Mar del Plata en 1995
¿Un mensaje final, lo que quieras decir?
“Antes de finalizar recuerdo a una de las promesa que tuvo el Yudo rojense, a Sergio Basile (fue compañero de trabajo) a quien le regalé mi cinturón y el yudogui para que lo usara para los entrenamientos, ganó varios torneos zonales. Y como mensaje final para el Yudo ojalá pudiésemos volver a ver a 40 chicos arriba de una colchoneta practicando este maravilloso deporte. Para el Tiro el mismo deseo que vuelva a ser del otrora, pero como todo en este país en decadencia, un poco por la economía y otro poco por el accionar de las personas, las cosas que eran buena hace muchos años atrás ahora ya no sirven más. Ojalá mejore todo y que la experiencia vivida o contada en esta nota le sirva a las nuevas generaciones para que despierten su interés en el deporte y dejen un poco de lado el celular y la vida oseosa”.

Yudo CECIR Rojas. Miguel Morales, Osvaldo Haugh, Nino Diguilio, Julio Baleriani, Azcarraga, Ricardo Squillari y Ricardo Membriani, un buen momento del yudo en Rojas

Nino entrenando un lance con el Profesor y amigo Julio Baleriani en el salón de CECIR