Patricio (campeón con Boca en 1975, 1976, 1985 y 1987; Carabelas 1986 y Argentino 1988) y Claudio Barrett (campeón con Argentino en 1977 y 1981), una linda historia de dos hermanos que respiran y transpiran fútbol, que a pesar de haber nacido de un mismo vientre, son la antonomasia total; eso sí los dos salieron de la misma cantera, el Club Atlético Boca Juniors. Uno es derecho, el otro zurdo; uno es muy berborrágico, el otro más callado; uno es de River, el otro de Boca. Patricio fue un jugador poli funcional, Caloncho, más de creación y con llegada al arco; nunca pudieron jugar juntos en primera división. Sí en el fútbol reducido, si estaban los Barrett estaba asegurado el espectáculo. Pero de lo que no hay dudas es que ambos han dejado su sello para hacer historia en el fútbol rojense

Patricio Barrett. “Boca de 1987 fue uno de los mejores equipos que me tocó jugar en el fútbol de Rojas”
Datos personales. Omar Patricio Barrett; nació el 10 de mayo de 1959; padres: Haydeé Calderón y Omar Barrett y Haydeé; hermanos: Claudio y Facundo Barrett; esposa: Analía Almada; hijos: Soledad, Oliver y Oziel.
¿Dónde naciste futbolísticamente y que recordas de las divisiones inferiores, compañeros y DT?
“Futbolísticamente empiezo en Boca en el año 1971, el DT. fue “Coqui” Onzari, hago las inferiores con buenos equipos pero nunca salí campeón, en Rojas hubo siempre buenas divisiones juveniles”.

¿Cuándo y cómo fue tu debut en primera división?
“Jugué hasta la 5ta. división y empecé a jugar unos partidos en reserva y ya año 1975 el querido “Loro” Goicochea, excelente persona, me hace debutar en primera división. Siempre recuerdo que “Coqui” me regaló las canilleras el día que se retiró y mi debut fue en cancha de Jorge Newbery”.
“Tuve compañeros en inferiores a mí hermano “Caloncho”, mi primo “Minino” Calderón llegamos jóvenes a primera, yo tenía 17 años, después recuerdo a muchísimos jugadores que hoy nos vemos a diario y hemos compartidos vestuarios. El año del debut 1975 salimos campeones y siempre me acuerdo la gran cantidad de jugadores foráneos que jugaban en nuestra liga. De Boca propiamente dichos eran: Hugo Hornero, el “Pato” Baldoma, Hugo Pintos, la “Chancha” Herrera, el “Negro” Lencina, fueron algunos de los compañeros de ese equipo, es imposible acordarme de tantos y algunos ya no están con nosotros. Al año siguiente volvimos a salir campeones, en 1976. El año 1977 juego en la Selección Mayor y ganamos la Copa Hermanos Brown, también alternaba jugando en el juvenil de Rojas que lo había formado Newbery”.

¿Contanos tu paso por el profesionalismo, los clubes que estuviste?
“Llegando a mitad de 1977 paso a Lucini de Pergamino, hasta que voy a realizar una prueba a Independiente de Avellaneda y a comienzos del 78 (Mundial de Argentina) me incorporo a Independiente y al servicio militar, lo cual gracias al fútbol pude hacerlo en un lugar que me dejaban entrenar. Está etapa fue soñada por mí y algo que nunca podré olvidar, debute en la tercera contra Boca en nuestra cancha, y realice algunos entrenamientos con algunos jugadores de primera, como Bochini, Trosero, Villaverde, Outes, Barberon, etc . Estuve en el Rojo en 1978 y parte del 1979 y a mediados de ese año me fui a jugar a Alianza de Cutral-Có junto con otros jugadores de Independiente, jugué unos años en la Patagonia alterne volviendo a jugar acá en Rojas, en Carabelas y Newbery, hasta que en el año 1983 decidí volverme por algunas complicaciones familiares y me quedé, jugando en el 83 en Colonial de Ferré. En 1984 Argentino, 1985 regresé a Boca (Campeones), 1986 Carabelas (Campeones), 1987 Boca Campeones), 1988 Argentino Campeones y primera plaza para Rojas del Torneo del Interior o Provincial; alternando algunos años en la selección mayor, con extraordinarios jugadores como: “Polaco” Alvarado, “Lito” Barreiro, “Pele” Alvarado, Miguel López, Oscar Franquet, “Cariño” Silva, Claudio Munafó de Junín, el “Turco” Asadd, Cuello, Morresi, Corona de Pergamino, Juan Domingo Núñez de Salto, Baquela San Nicolás; fueron algunos de los tantos jugadores con los cuales tuve el placer de haber jugado”.

¿Un recuerdo para el Boca Campeón de 1985?
“Era un muy buen equipo y Boca cuando tenía equipos buenos, siempre llevaba mucha gente a los estadios. También un recuerdo muy especial para los planteles del Boca bi Campeón de 1975 y 1976, cuando jugábamos en el Parque General Alvear como locales, la gente colmaba la cancha todos los domingos, la tribuna estaba repleta, había gente por todos lados. Todos excelentes equipos, pero el de 1987, también en Boca, fue uno de los mejores que me tocó jugar, sin desmerecer el del 85, en el cual teníamos un fútbol de toque. El recuerdo para el Pato Ibarra que había venido de Buenos Aires (uno de los mejores arqueros, junto al “Tula” Speroni de la Liga de Rojas), la precisión que tenía para sacar, le pegaba tres dedos a la pelota y te le daba al pie para que pudieras salir jugando sin ningún problema. Las finales son muy lindas y si tuviste la suerte de ganarlas, mucho mejor. En la final de 1985 nos tocó definir contra Carabelas, fue un partidazo y fuimos a penales, yo no pateé porque no me tenía mucha fe y uno de los que pateó fue “Perico” Cardoso, que se consagró en héroe al convertir el suyo; el Preparador físico fue “Lito” Barreiro y el DT Miguel Balbo. Pero vuelvo a repetir el de 1987 fue un equipazo, con grandes nombres propios: el “Tula” Speroni en el arco, “Fiaca” Vallejos, un seis que salía jugando desde atrás; en el medio Oscar “Cachi” Pulisic, “Bartolo” Almeida y yo de enganche; arriba en la delantera jugaban Juan Ramón Barrera y el “Polaco” Alvarado; sumado al “Gringo” Fioravanti, Oscar Franquet, “Grillo” Delías, el “Lagarto” Soloa, “Tunda” Becerro, “Piquín” Barrionuevo, Sergio Hernández y Carlos Arias de Pergamino, entre otros; nos dirigió el “Tano” Goicochea”.
¿Quiénes te dirigieron?
“Quiero dejar un párrafo aparte para nombrar a todos los técnicos que tuve lo cual de todos siempre pude aprender algo y un recuerdo me quedo. Ellos fueron: “Coqui” Onzari, “Loro” Goicochea, Miguel Balbo, “Tano” Goicochea, “Lito” Barreiro, “Negro” Castañares, “Coco” Sperati, “Pepe” Santoro, Roberto Santiago, creo y espero no olvidarme de nadie”.
¿Los Barrett son sinónimo de fútbol, con Caloncho jugaron juntos en algún equipo?
“No, increíble, pero real, con “Caloncho” nunca pudimos vestir la misma camiseta en primera división, pero sí durante muchos años jugamos al fútbol reducido formando muy buenos equipos en toda la zona y es ahí donde compartí mucho con mi hermano, ya que él la mayor parte de su carrera la hizo en Argentino”.
¿Cuándo te retiraste cómo jugador y que hiciste?
“En el año 1989 regreso a Boca para retirarme y el año 1990 dirijo la primera división y arranca para mí una nueva etapa, la de DT. aunque ya había dirigido Escuelitas y seguía con las Inferiores alternando con alguna primera división. A todo esto había hecho un curso en Capital de Preparador físico en Obras, (también hice un curso de árbitro), hasta que en el 2004 me recibo de Técnico en la ciudad de Junín y empieza una etapa muy linda dónde dirijo Boca y salimos campeones 2005 (mi llegada a Boca se debió a que muchos de esos jugadores que eran muy pibes, fueron los que en el 2005 estando en la Comisión Directiva, me llevaron a dirigir la primera división). Además trabajé con las juveniles de Jorge Newbery, donde formamos unos tremendos equipos saliendo campeones. En 2009 estoy a cargo de las selecciones de la Liga De Rojas en el Proyecto Fútbol del Interior del Profe Salorio, y en el 2010/11, en Estudiantes de San Luis en el Torneo Federal C, donde viví una experiencia profesional muy interesante. Luego me alejo unos años de las canchas, saturado por la violencia, hasta que en el año 2019 viajo a Córdoba (Valle Hermoso) con destino a un equipo de Cosquín de la Liga de Punilla, pero en el camino un amigo de Carabelas radicado por aquellos lugares me convence y me acerca a Racing de Valle Hermoso, donde arreglo con los dirigentes, hasta marzo de 2020 estuve trabajando en juveniles y coordinando el fútbol después de una linda experiencia en 2019. Hoy me encuentro en mí ciudad replanteando como seguirá esto ya que la Pandemia a parado el fútbol amateur de todo el país dejando nula la actividad”.
¿Qué te dejó el fútbol en tu vida?
“El fútbol me ha dejado una innumerable cantidad de amigos que me he hecho en todo el país, con esto de las redes sociales y watshapp, estoy en permanente contacto con muchísimos ex compañeros, por ejemplo de Cutral Có, de Independiente, el Pato Ibarra, quien fuera el arquero campeón de Boca en 1985, de Pergamino, Junín, San Luis, Córdoba, y ponernos hablar de fútbol y de la vida, son una de las cosas más importantes que me ha dejado el fútbol y agradezco a Dios que me dio la posibilidad de haberlo podido practicar”.

Claudio Barret. “El fútbol me enseñó muchas cosas que luego me sirvieron para la vida”
Datos personales. Claudio Daniel Barrett; nació el 6 de octubre de 1961; padres: Haydeé Calderón y Omar Barrett y Haydeé; hermanos: Patricio y Facundo Barrett; esposa: María Beatriz Sabatini; hijos: Germán Daniel, Pablo Andrés (fallecido) y Valeria Luján Barrett; nietos: Pilar y Renata.
¿Cómo fue tu infancia?
“Mi barrio fue la cercanía del Colegio Nacional (ENSNA), la Plaza Carrasco, yo vivía en la calle Necochea, entre Alsina y Saavedra. Fui a la Escuela N° 1 en la primaria y la secundaria hasta tercer año”.
¿Dónde naciste futbolísticamente?
“Mis inicios fueron en el barrio la canchita de la sede de Boca Juniors sobre calle Alsina, muy cerca de donde vivía yo con mi familia, recuerdo a los Baldomá, a los Hernández que en esa época fueron presidente y vicepresidente de Boca. Iba a jugar a la cancha vieja de Boca donde estaba el Horno de ladrillos de los Pérez (en la actualidad frente al edificio de la Escuela Secundaria N° 5), había un solo foco en una palmera y pateábamos hasta que se hiciera de noche. Con tan solo diez años, pero me gustaba tanto jugar al fútbol que no le tenía miedo a nada, después había que llegar a casa y cruzar el Parque General Alvear con una frondosa arboleda y el bulevar Larrea cuando estaba muy poco iluminado, una oscuridad terrible. Mi mamá trabajaba de portera en la Escuela N°1 hasta la noche y entonces aprovechaba para jugar a la pelota, una infancia donde no me sobró nunca nada, pero teníamos lo suficiente y fuimos muy felices”.
¿Cómo fue el paso por las inferiores de Boca?
“Era esperar el sábado para poder jugar en las inferiores, el viernes a la noche dormía poco. Mi debut fue a los once años en 1972, era la primera vez y con chicos más grandes, yo era muy menudito. “Coqui” Onzari fue mi segundo padre, nos enseñó a crecer dentro y fuera de la cancha, armaba los equipos y recuerdo que me tiró la camiseta número 10 y me dijo, vas a jugar vos Caloncho. Desde ese momento me hice hincha de Boca de Buenos Aires, contra toda mi familia que son de River. Jugué dos años en las inferiores de Boca junto a los amigos del barrio y mi hermano Patricio; también estaban, el “Chino” Miguel, Claudio Flacco, “Popi” Ferrero, mi primo “Minino” Calderón, “Pejena” y Eduardo Invernizzi, Brandani y Miguel Guevara, entre otros. Jugamos contra Carabelas y viajamos en el camión de Yanosky, un Ford negro naftero, con toda la utilería que llevaba Coqui, el número dos de Carabelas era muy grande y ellos tenían todos botines Sacachispas y nosotros más humildes con zapatillas, son recuerdos imborrables”.
“El segundo año en Boca ya habíamos madurado y le dábamos pelea a los más grandes; también me ponían con 13 años en la quinta división, recuerdo un partido contra Argentino (jugaba Roberto Silva, el Potro Baudena, Maduro), ellos tenían botines de cuero y yo seguía con las zapatillitas, había una diferencia de físico, pero le jugábamos de igual a igual”.
“Después a los 14 años me voy a jugar en las inferiores de Newbery, charlando un día con el Doctor Boyeras, me dice vos tenes que venir a jugar a Newbery, jugué en una sexta muy buena donde salimos campeones. Y al año siguiente en 1975 me voy a jugar a Argentino a través de Huguito Blázquez y también Mario Pittorino, porque yo trabajaba en la tienda con él, y donde terminé haciendo casi toda mi carrera ahí. Fue mi segunda casa también porque llegué a querer los colores, la institución, cuerpo técnico y jugadores”.
¿Cuándo debutaste en primera?
“En 1975 ya jugaba en quinta y en reserva intercalado, en 1976, a los 15 años debuté en primera división, el DT era el “Tano” Goicochea, también me dirigieron, Miguel Balbo, Carlos López, Osvaldo Baguear, “Chiquito” Lasalle. En Argentino jugué hasta 1981, salí dos veces campeón en 1977 y 1982, pero también en 1978 le ganamos a Unión en la cancha, pero en los papeles lo perdimos ante un fallo muy discutible”.
“En 1983 me compra El Huracán, en ese momento estaba como presidente Enrique Omar “Chiche” Barzaghi, gané muchos amigos en el Globo, un club muy familiar, un club de barrio con la familia Fachile, los Almada, fue una institución donde siempre me sentí muy bien, no di lo que tenía que dar futbolísticamente porque no se dio, pero fue un año muy lindo, con gente muy sana”.
¿Con la Selección de Rojas jugaste la semifinal con Pergamino?
“Al salir campeón Argentino en 1981, la Liga le ofrece a Argentino la representación, la actual la acepta con Pancho Boveri como DT, llevó como refuerzo a Mario Mangui, Osvaldo Vivero, Alfredo Antón, Néstor Maggiolo y Gustavo Martínez. En Argentino juagaba “Cariño” Silva, el “Flaco” Daletto, “Pepe” Delgado, “Polaco” Alvarado, Edgardo Vilar, “Lupín” Mastronardi y Rubén Zalocco. Recuerdo que eliminamos a Colón, luego a General Arenales por penales; nos toca una plaza fuerte como Junín, con jugadores de Jorge Newbery, de Mariano Moreno, de Ambos Mundos, lo fuerte del fútbol amateur de Junín, con jugadores como Traverso, Toro, Quena, Merchelgue, un nivel de jugadores muy buenos, donde por suerte le ganamos muy bien en Rojas y a partir de ahí se agrandó el equipo. Concentrábamos en el Hotel Victoria los fines de semana para jugar, llega Pergamino (con Echecopar y compañía), donde se suma el “Gringo” Curini, que metió un golazo de tiro libre espectacular en la ida en cancha de Argentino donde le ganamos 2 a 1. El diario Clarín realizó la cobertura del partido que lo tituló El Fútbol Chacarero, la gente lo siguió mucho a ese equipo, dos o tres mil personas llegó a ver en la cancha. Lástima que en la revancha perdimos 2 a 0, injustamente y quedamos afuera por el gol de visitante”.
¿Cómo siguió tu carrera?
“Después del 83 colgué los botines por cinco años hasta el 88, donde me fui a jugar a Boca, me volví a poner los cortos nuevamente, me cuidé y entrené mucho y por suerte hicimos una buena campaña, salimos entre los tres primeros, el campeón fue Argentino. Jugaban Frontera, Vaio, Ojeda, Calzetta, entre otros. En 1989 y 1990 me fui a jugar a Roberto Cano, con “Cahi” Pulisic y otros que estábamos medio de vuelta, pero con un gran jugador como lo fue el “Perro” Barry, que estaba en su plenitud. De locales nos hacíamos fuertes, pero nos costaba cuando jugábamos afuera de nuestra casa”.
“En 1991 y 1992 termino en Carabelas, con el “Tula” Speroni, Miguel Mazzucco, y otros más, donde terminó jugando mi hijo Pablo”.
¿Te quedó algo el no haber jugado con Patricio en primera?
“Jugamos juntos en los papi fútbol o fútbol reducido, y en los baldíos juagábamos siempre en contra, era algo increíble pero a la hora de elegir los equipos, uno lo elegía a Patricio y el otro a Caloncho. Es como que la vida nos separó siempre, pero sí ahora después de tanto tiempo me hubiese encantado jugar con mi hermano y haber dado alguna vuelta olímpica. Él fue un jugador con grandes condiciones que tuvo su paso por Independiente. Yo también en 1978 me fui a probar al rojo, a Santoro le gusté, tenía que ir nuevamente, pero sentía que el fútbol profesional no era para mí y no fui nunca más”.
¿Qué te dejó el fútbol?
“El fútbol te deja muchas anécdotas, muchos amigos con jugadores de Rojas, de la zona, de Pergamino. Recuerdo cuando era chico que venía a jugar al baldío frente al Tanque del Agua Corriente y jugaban “Cachito” Cuestas, el “Pity” Azaretti y “Chupete” Martínez, eran los amos y señores del barrio y yo iba a jugar con unas alpargatas que se le salían los bigotes, pero el amor propio que tenía, los encaraba y quería pasarlos. El fútbol me enseñó muchas cosas, que luego me sirvieron para la vida”.