Ramón Chita Oviedo. Uno de los mejores jugadores que ha dado la cantera del Deportivo Unión

Si bien nació en Rojas, siendo muy pequeño se trasladó con su familia a Carabelas y allí vivió toda su vida. Horacio Ramón Oviedo, alias Chita, fue sin lugar a dudas uno de los mejores volantes de la historia azulgrana, que lo viera consagrarse campeón en 1978 y 1979. También vistió la casaca de su clásico rival, Carabelas en 1988, donde no pudo dar la vuelta olímpica. Pero, según él, su máxima satisfacción fue el haber logrado junto a otros pares la creación de la Academia de Fútbol “Ramón Martínez” del Club Deportivo Unión, para que después de muchos años el León pudiera regresar a jugar en primera división en 2015. A continuación el recuerdo de sus ex compañeros, quienes lo formaron desde muy chico, su trayectoria en el fútbol rojense y zonal  

 

Ramon Chita Oviedo junto a sus nietos, Lorenzo y Simón

 

Datos personales. Horacio Ramón Oviedo, «Chita», nació en Rojas el 23 de febrero de 1958, hijo de Horacio Raúl Oviedo y de Ramona Irene Cattaneo. Está casado con María Cecilia Sperati, con quien tuvo dos hijos; Saturnino y Alejo. Hoy tiene también dos nietos: Lorenzo y Simón Oviedo.

 

¿Cómo fue su infancia?

“Como en todo pueblo chico, no había otra diversión que jugar a la pelota, nosotros le decíamos "murga", era terminar de almorzar, salir del colegio, y salir disparando para la cancha. Había muchísimos chicos, y yo siempre me mezclé con los grandes. En esa época no había computadoras, celulares ni nada de eso; la única diversión era ir a jugar al fútbol todos los días”.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol, tu paso por las divisiones inferiores, DT, compañeros? ¿Qué recuerdos tenés?

“Siempre en Unión, donde comencé cuando tenía diez u once años. En ese tiempo se jugaba los días domingo por la mañana, un frío bárbaro en invierno. Venían chicos de otros lados, estaba en sexta en esa época y había que juntar los pibes y viajar a Rojas. Íbamos en un Rastrojero que era del Chulo Bajar, un directivo del club, que fue presidente. Nos llevaba ahí, era cerrado y viajábamos todos en la caja, atrás. A veces ni siguiera juntábamos todo el equipo, y así nos iba; pero teníamos el amor propio de ir a jugar, y jugábamos. Técnicos, recuerdo a muchísimos; Seratto, Tito Toso, Oscar Chida, Pubill, Carlitos Corro, Quique Quaglia, un montón de gente que andaba con los chicos. Pero al ser pueblo chico no había tantos jugadores, y siempre hubo que recurrir a las localidades vecinas”.

 

¿A qué edad debutaste, contra quién, quién fue el DT que te llevó a primera?

“Tenía quince años. Lo tengo bien grabado. El sábado había jugado en quinta, muchas veces tenía que jugar dos partidos porque no teníamos jugadores. El técnico era Nani Boveri, y me fue a buscar para ponerme en primera. Era un partido de un campeonato zonal donde entraban La Vigía, Hunter, Rafael Obligado, y en esa ocasión me tocó jugar contra Tiro Federal, allá en La Pampa. Ese fue mi debut”.

 

Contanos tu trayectoria en primera división, los campeonatos ganados. Además ¿jugaste en Unión y en Carabelas?

“Pasaron muchísimos compañeros por Unión. Yo recuerdo que por el 74 vino una camada de Buenos Aires, cualquier cantidad de jugadores, y muy buenos. El Tano Casciatto, el Negro Mercau, Lucho Maidana, toda gente de Buenos Aires, muchísimos. También venían de Pergamino, había muchísimos jugadores de otros lugares, ya que al ser la población chica, no conseguíamos. Pero teníamos la suerte de que había un carabelense que vivía en Buenos Aires y recomendaba a los jugadores. Y por supuesto, sin dejar de lado a los compañeros del pueblo como Mingo Peralta, Roque Seratto, el mudo Dalbessio, el Colorado Seratto... yo era chico pero jugaba con ellos. Claro que nunca completábamos y teníamos que recurrir a traer de afuera. Luego vino la época muy buena, los años 78 y 79, cuando Unión se consagró campeón. Muchos jugadores que nadie conocía, porque los habían traído de Pergamino. Anteriormente, creo que fue en el 77, vino prácticamente una selección de Pergamino: Serchi, Martelotto, Sceglio, Corona, Arsani, era la selección de Pergamino, y tuve la suerte de integrar ese plantel. Creo que jugamos seis o siete partidos, ganamos uno y empatamos todos los demás. Mucha calidad, pero no podíamos ganar. Después vino la etapa buena, al año siguiente, cuando pudimos conformar un lindo grupo con los muchachos de Carabelas y de Pergamino. El arquero era el Gallego Rodríguez, y estaban Eduardo Toso, Horacio Contreras, Carlitos Case, Luisito Tenaglia, y de Pergamino venían Fanuchi, el Abuelo González, y uno de Buenos Aires, Lucho Maidana. Muchos chicos como César Barceló, el Cabezón Biassi, Coqui Oliván... nos mezclamos todos y nos fue bien. Por ahí me olvido de algunos porque pasaron muchos jugadores. Estuvieron también el Petiso Reyes, Horacio Rojas, Pedrito Yuane, el único que quedó de los de Pergamino. Yo jugué hasta el 79 en Unión, y en el 80 me fui a jugar a Colonial de Ferré. Teníamos un equipazo espectacular, y salimos campeones. Me quedó grabado, como compañero y como jugador, y sin desmerecer a nadie, Angel Ungaretti, por su calidad. Muy completo. Tuve la dicha de poder jugar a la par de él. Ganamos el Preparación, pero cuando termina, yo volvía de Ferré y tuve un accidente automovilístico. Por suerte la puedo contar, pero no la pasé bien; y no pude seguir en Colonial. Y luego de superar el accidente volví a Unión, y acá jugué hasta el 85. En el 86 hice un parate para operarme de una hernia, y en el 87 dirigí como técnico a Unión. En el 88 tuve la tentación de volver a jugar por pedido del club Carabelas, y por cosas de la vida regresé, esta vez en la vereda de enfrente. Tuve un muy buen año, y aunque no pudimos salir campeones, estuvimos hasta las instancias finales. Un equipo de lujo, atajaba Ganini, los hermanos Juan y Jorge Barrera, Cacho Blanco, el Chueco Di Giácomo, Hugo Videla, Catoca De Gaetani, Roberto Vera de El Arbolito, un equipo tremendo. Raúl Linare era el técnico, y yo muchas veces no entendía bien cómo quería jugar. Él empezaba con lo de doble cinco, todas esas cosas, pero yo venía de la escuela vieja y me parecía que tenía que estar atado a un lugar. Hasta que pude adaptarme con el paso del tiempo, pero cuando lo logré me fue muy bien”.

 

¿Qué jugadores recordás de tu época?

“No me puedo olvidar de Charco García, Polvorita Matheu que era un estrella en ese momento, el Troncha Cantoni, muy buenos jugadores con el que no pudimos salir campeones, aunque estuvimos muy cerquita en 1988. Fueron tantos que a veces no recuerdo, y no me quiero olvidar de nadie. Me he encontrado con gente que todavía me saluda y yo no los conozco. A lo mejor me vieron jugar y saben quién soy. En cambio, yo a veces peco de no conocer a la gente. No es mi manera de ser, soy muy sociable, pero de bajo perfil. A Carlitos Fanuchi lo encontré el último viernes, hacía años que no lo veía; otro compañero que me dio el fútbol”.

 

¿Qué te dejó el fútbol en la vida?

“Lo que más satisfacción me dio fue formar las escuelitas; darle fútbol nuevamente a Unión, algo que muchos no saben, aunque es un tema largo de conversación. Así regresó Unión al fútbol, creo que es una de las más grandes satisfacciones mías, que en Carabelas los chicos pudieran jugar. Unión se hizo grande a partir de la escuelita. Los laureles se los dieron a otros, porque muchas veces cuando está todo encaminado muchos se suben al tren. Pero es muy largo de contar. De todas maneras vuelvo a repetir agradezco al fútbol y a la vida, por haberlo podido jugar y esa legión de amigos que tengo gracias a la pelota”.

 

Unión Campeón 1978. Romualdo Mercau, Horacio Rojas, Ramón Oviedo, Eduardo Toso, Óscar Rodríguez, César Barcelo, Horacio Martínez, Lucho Maidana, Horacio Contreras, Carlos Cases, Ismael González, Brizuela, Juan Olivan, Juan Peralta y Reyes

 

Unión Campeón 1979. Mercau, Rojas, Oviedo, Toso, Rodríguez, Fanucchi, Barceló, Martínez, Maidana, Contreras, Case, González, Brizuela, Oliván, Peralta y Maidana.

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