Jorge Cavalcabue, el árbitro que marcó un estilo en el boxeo rojense

Jorge Uldemar Cavalcabue puede estar orgulloso de su extensa, variada y brillante carrera como árbitro de boxeo. Fue el primero en nuestra ciudad en ser reconocido por la Federación Argentina de Box para impartir justicia en el profesionalismo, con todo el honor que esto representa. Así fue que Jorge, el popular “Gordo”, comenzó con combates aficionados en Rojas y la zona, hasta que llegó el momento de pasar a ser el tercer hombre arriba del ring en el box rentado. Y allí inició su periplo por buena parte de Argentina en grandes peleas y ganándose el respeto de deportistas, entrenadores y promotores. Cabe destacar que Jorge es el padre de dos colegas y excelentes periodistas deportivos de nuestra ciudad, tales como Gustavo y Fabricio Cavalcabué, quienes formaron parte de la familia de Chispa, para ellos vaya también nuestro reconocimiento por la labor de su padre en el boxeo rojense

 

Jorge Cavalcabue levanta los brazos del Potro Ramos, cuando venció a Luis Areco en 1999 en Sportivo

 

EL DIA QUE VINO MONZON

En la época de oro del boxeo en el club Sportivo, donde primerísimas figuras del deporte de los puños llegaban a la ciudad, Cavalcabue siempre fue protagonista. Desde el grito inconfundible de “break” para que los contendientes den un paso atrás sin pegarse hasta consejos y secretos en un lugar único como el ring, donde dos atletas dejan todo por el todo con el fin de doblegar a su rival aplicando la mejor calidad de golpes y tratar de esquivar con sutileza los que vienen de enfrente.

El 24 de agosto de 1985 con el gimnasio tricolor a tope y con la presencia de Radio Rivadavia con el “Gordo” Horacio García Blanco a la cabeza, llegó el mismísimo Carlos Monzón como entrenador del invicto Ramón Jara, que venció por puntos al siempre difícil Ramón Collado, ese petiso escurridizo que ostenta el orgullo de haber sido el único que le empató dos veces a “Látigo” Coggi. Pelea compleja, dura, que una vez más Jorge dirigió con corrección.

 

EL “POTRO” RAMOS Y UN TERRIBLE NOCAUT

Fue, quizás, la noche donde más gente hubo en Sportivo. El 12 de octubre de 1985 Ramón Florencio “Potro” Ramos defendía ante Enrique Areco el título argentino. En esa velada llegó desde Buenos Aires un colectivo con hinchas de Argentinos Juniors, incluso el presente de esa institución, ya que el “Potro” representaba al club de la Paternal. Una vez más Jorge Cavalcabue fue el árbitro, que detuvo a pelea en el 9º round cuanto Ramos le estaba dando una paliza a Areco tras una batalla impresionante.

 

DIRIGIR AL CAMPEON LATIGO COGGI

Ese mismo año, pero el 26 de octubre, Sportivo tuvo otra velada de oro. Un tal Juan Martín Coggi que venía arrasando, enfrentaba a Rubén Verdún. Lejos de ser un trámite, el norteño complicó a “Látigo”, que sufrió un profundo corte en el arco superciliar derecho producto de un cabezazo involuntario de Verdún. Corría el quinto round, por eso tras la correcta pero no menos polémica decisión de Cavalcabue, fueron a las tarjetas. Raúl Rigo, Angel Maggiolo y “Pucho” Caggiano fueron los jurados, que vieron ganador a Coggi ajustadamente. Casi exactamente un año después (25 de octubre de 1986) y en el mítico Luna Park, Coggi se consagraba campeón argentino al superar con un nocaut histórico al talentoso “Pajarito” Hernández.

 

EN EL ADIOS DE SERGIO VICTOR PALMA

Hace unos días nos enterábamos de la muerte de Sergio Víctor Palma, ese peleador salvaje que fue el primer campeón mundial argentino que consiguió su título en los Estados Unidos de manera brillante. Ello ocurrió el 9 de Agosto de 1980 cuando noqueó a Leo Randolph (categoría Supergallo). Palma, que estuvo varias veces en Rojas visitando a conocidos, realizó su despedida de los cuadriláteros el 10 de agosto de 1990 en la localidad de General Arenales ante Juan Domingo Nogueira. Esa pelea tuvo el orgullo de dirigirla el rojense Jorge Cavalcabue, quien hizo también una linda amistad con Palma.

 

LA POSIBILIDAD DE DAR EL GRAN SALTO

El respeto y la admiración del mundo boxístico ya lo tenía ganado Jorge Cavalcabue. Además de dirigir a Coggi, Collado, Saldivia, Jara, años atrás también había tenido el privilegio de estar arriba de un ring con un animal como el uruguayo radicado en Pergamino, José María Flores Burlón, o tiempo más tarde en nuestra ciudad ser juez en la defensa del título sudamericano welter de Luis “Cuty” Barrera o una de las tantas batallas de nuestro Eduardo Fabián Molina, uno que dejaba la piel en cada combate.

El excelente nivel le generó a Jorge la chance de irse a Capital Federal designado por la FAB para ser considerado y dirigir en el Luna Park. Pero por cosas de la vida esa historia no tuvo continuidad. Eso sí, en Rojas y la zona siguió marcando un camino en el arbitraje. El de la rigurosidad en un deporte digno y sensible. El de la confianza de boxeadores por sentirse cuidados por un árbitro que debe tener todos los sentidos a la hora de impartir justicia.

Ese fue Jorge Cavalcabue como árbitro. Simplemente el “Gordo”, que hizo de la profesión una pasión. Que amó con locura y cosechó miles de amigos. Dejando un sello para toda la vida.

 

 

Jorge Cavalcabue fue protagonista del arbitraje de grandes peleas en Sportivo Rojas, en este caso levanta el brazo del ex campeón del mundo, Juan Martín Latigo Coggi

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