Septiembre 16, 2026
Locales

Se ejecutan en Rojas obras estratégicas y transformadoras

El intendente Román Bouvier y el secretario de gobierno, Leonardo Veliz, recorrieron algunas. (Prensa Municipio de Rojas) Ambos funcionarios monitorean periódicamente el avance de los trabajos, no solo realizando estas visitas, sino también recibiendo…
Septiembre 15, 2026
Locales

Cambios en las Licencias de Conducir Profesionales

Info importante! Hace un tiempo hubo cambios en las Licencias de Conducir Profesionales A partir del Decreto Provincial N.º 3153/25, las licencias profesionales pasan a diferenciarse según la actividad que realice el conductor: jurisdiccional o…
Septiembre 15, 2026
Locales

Acto Oficial en conmemoración al Día del Maestro

El jueves 10, en la antesala del Día del Maestro se llevó a cabo el acto oficial para recordar la memoria de “Domingo Faustino Sarmiento“, mediante una grata ceremonia que tuvo lugar en la Escuela Nº 1; la directora de dicho establecimiento, Silvina Ventura,…
Septiembre 10, 2026
Locales

Bouvier entregó más escrituras e inauguró un SUM Comunitario: "A nosotros no nos limitan las barreras políticas, hay un futuro para construir juntos"

El intendente de Rojas, Román Bouvier, entregó este miércoles 22 nuevas escrituras a vecinos de la ciudad con el acompañamiento de representantes del gobierno bonaerense y dirigentes oficialistas y opositores locales. Además, inauguró el SUM Comunitario del…
Septiembre 08, 2026
Locales

Lalcec Rojas anuncia un Taller de Bienestar

En el marco de la Campaña de Hábitos Saludables vamos a estar realizando un taller de Bienestar. Va a ser el viernes 11 de septiembre en el Centro Educativo y Cultural de Obras Sanitarias. Es totalmente gratuito y está dirigido a toda la comunidad. Será…
Septiembre 07, 2026
Locales

Taller sobre límites en la crianza

(Prensa Municipio de Rojas) “Del No al Sí. Límites que cuidan y fortalecen” fue la propuesta que se llevó adelante a través de la Dirección de Educación, este sábado 5 de septiembre, en el Centro Cultural Ernesto Sábato. La jornada estuvo a cargo de Maritchu…
Septiembre 02, 2026
Locales

Comenzaron los trabajos de la obra de desagües pluviales más importante de Rojas

El Municipio de Rojas inició hoy los trabajos correspondientes a una importante obra de desagües pluviales que se desarrollará en Barrio Progreso, en la zona del Centro Integrador Comunitario (CIC). La intervención se llevará adelante sobre calle Azara, desde…
Septiembre 02, 2026
Locales

Rafael Obligado se prepara para la 55.ª Fiesta Provincial de la Galleta

Los días 21 y 22 de noviembre de 2026, Rafael Obligado volverá a vestirse de fiesta para celebrar la 55.ª edición de la Fiesta Provincial de la Galleta, uno de los acontecimientos más representativos de la localidad y la región. Durante ambas jornadas, la…
Septiembre 01, 2026
Locales

Apertura de inscripción de los lotes del Terral 1

(Prensa Municipio de Rojas). El Municipio de Rojas puso en marcha la etapa de inscripción de TERRAL 1, una iniciativa que busca generar nuevas oportunidades de acceso a la tierra para familias y vecinos de la ciudad. La inscripción permanecerá abierta durante…

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Polaco Alvarado. El gol en su máxima expresión

Si en la actualidad hacemos una encuesta con hombres que peinan canas sobre como formaría la Selección de Rojas, de cada diez personas, nueve lo ubicarían a Luis Omar “Polaco” Alvarado como el 9 del equipo ideal. Nacido y criado en el barrio del tanque del Agua Corriente, desde muy chico jugaba en el baldío donde se encuentra ubicado hoy el Jardín de Infantes Nº 904; puro potrero, jugaba de alpargatas y con la famosa pelota de trapo o la Pulpo de goma. Se formó junto a Angelito Galeano en las divisiones inferiores del Club Atlético Argentino. Su ídolo fue Oscar Rosetti y considera a Lito y Chocho Barreiro como sus hermanos futbolísticos y de la vida. Con la celeste obtuvo alrededor de 10 títulos; también se consagró campeón con Boca Juniors a los 17 años, Newbery y Carabelas. A los 18 años debutó en la Selección de Rojas, también Argentinos Juniors lo compró en la suma de 60.000.000 de pesos argentinos, entrenó junto a Diego Maradona y le hizo jugando para Douglas Haig de Pergamino, el gol del empate al Seleccionado Juvenil Argentino que se consagrara Campeón del Mundo en 1979. Fue el máximo goleador del combinado con 43 tantos, un verdadero crack para el fútbol local, admirado y querido no solo por los hinchas de Argentino, sino por todos los simpatizantes del fútbol rojense, de la zona y la región   

 

Estampa de goleador. La figura de Polaco Alvarado, todo un símbolo del fútbol rojense

 

Datos personales. Luis Omar Alvarado, el «Polaco», nació en Rojas en agosto de 1953, hijo de Juan Pedro Alvarado y de María Luisa Montenegro. Son diez hermanos: Miguel Angel, Adolfo, Pedro, Juan Carlos, Julio y Luis Omar, los siete varones; y las mujeres, Juana Soledad, Nélida y María. Está casado con Patricia Invernizzi, con quien tiene dos hijas: Florencia y Giuliana. Fue empleado bancario, pero lo trascendente en su vida fue el fútbol.

 

¿Eran también futboleros sus hermanos?

“Sí, estaba Fito, que falleció; Coto; y Julio, que es mayor que yo, y jugaba de arquero en Boca hasta que se quebró la muñeca; después de eso lo ponían de 4 y me tuvo que enfrentar, en las inferiores (risas)”.

 

¿Cómo fue su infancia?

“Me crie en el barrio Aguas Corrientes. Había potreros por todas partes, pero el característico era donde hoy está el jardín. Jugábamos de alpargatas, que nos atábamos para que no se salieran. Con pelota de goma, de trapo, de papel, con medias de mujer cosidas... y por ahí aparecía alguno que tenía «fútbol», como Cambón Ravagnán. Esperábamos todos sentaditos hasta que llegaba. Estaban Tute Peralta, Lito Barreiro, Apené Bolmeni, Pirincho Reyes, los Roma, un montón de chicos, muchos de los cuales eran más grandes que yo”.

 

¿Cómo fueron los inicios en el fútbol?

“Pasó que estábamos jugando en el potrero cuando vino Baby Barreiro, el papá de Lito, y me propuso fichar para Argentino. Me llevó a sacarme la foto, y ahí empecé en las inferiores. Hice toda la carrera ahí, desde los doce o trece años, más o menos. Íbamos con Cocho Matheu, con Angelito Galeano, todos al Parque, a jugar allá, jugábamos los domingos a la mañana. Angelito es un grande para mí; él sabía todo; y nos teníamos que divertir, no era para ganar. El potrero me dio mucha habilidad para jugar, imagínate, jugando con pelota de trapo en un lugar lleno de pozos”.

 

¿Llegó a salir campeón?

“En todas las divisiones. Jugué en quinta, en cuarta, y en todas hacía goles. Jugando en la cuarta, el último año, me llevaron a la reserva como suplente, y al año siguiente salté a primera y jugué toda la vida ahí. El que me llevó a debutar fue el Tano Goicochea, y ahí quedé. Tendría diecisiete años, porque a los dieciocho ya estaba en la Selección de Rojas”.

 

¿Cómo fueron los comienzos en primera?

“En Argentino había buenos jugadores, inclusive gente que venía de afuera. Estaban la Cacha Arce, un tal Lima, Chocho Barreiro, el gringo Curini, Nelson Roura, Diego Capdevila, un equipazo, imagínate que salieron campeones cinco años seguidos. Un respeto bárbaro por toda esa gente, por el Chancho Rosetti, el ídolo mío, yo lo miraba mucho; la agilidad, el manejo de las piernas que tenía, yo miraba eso. Empecé a jugar, a hacer amigos, y así seguí. De ahí me tocó la colimba, pero yo venía y me iban a buscar para jugar. Me probé en Sarmiento de Junín con un empresario de Chacabuco, y no me quiso dejar en Sarmiento; me llevó a Buenos Aires. Llegué a Argentinos Juniors, con Curini que fue a Atlanta; estuve como veinte días, solo en un hotel, extrañaba mucho. Entonces me volví; el empresario me dijo que me iba a mandar los pasajes para ir a Venezuela, pero no se dio. Yo no me quejo por eso”.

 

¿Es verdad que entrenó con Maradona en Argentinos Juniors?

“Sí, fue esa etapa. Diego empezaba a jugar, esa noche jugaban contra Racing, ganaron 3 a 0 y él jugó una barbaridad. Impresionante cómo le pegaba a la pelota. De diez tiros libres que pateaba, nueve eran gol y el otro pegaba en el ángulo. Increíble. Estuvimos juntos en las prácticas, y no me olvido nunca de su humildad”.

 

¿Después de Argentinos Juniors?

“Me volví a Rojas, estuve en Argentino y después me pidió a préstamo Douglas, en el 78. Ahí estaban Tojo, Telch, en Lucini, atajaba Santoro, Echecopar, muchos jugadores profesionales, Vieytes, Balbuena, Suncho Cano. Una vez vino la selección argentina campeona del mundo en Japón, con Maradona, Simón, Sperandío, Ramón Díaz, Escudero, y empatamos 3 a 3. Perdíamos 3 a 2, yo estaba de suplente, me pusieron e hice el gol. Impresionante la cantidad de gente que había. Ahí conocí a Menotti, a García Blanco, y a otro periodista, Roberto Ayala; me lo presentó Pelusa Van der Becken. He jugado con muchos profesionales, y lo más lindo que queda son los amigos; voy a Salto, a Pergamino, y me conocen todos”.

 

¿Luego, otra etapa en Argentino Rojas?

“Sí, vuelvo a Argentino, jugué dos años y me fui a Sports de Salto, me vino a buscar Ortelli, el padre del corredor. Después volví, quedé libre a los treinta años, me lesioné, fui a jugar a Newbery y ahí me recuperé. Eso fue en el 84, y salimos campeones. También salí campeón con Carabelas en el 86, con Boca en el 87 y otra vez con Argentino en el 88 a nivel clubes”.

 

¿Pero el Polaco Alvarado, más allá de Argentino, es de la Selección de Rojas?

“Es un recuerdo imborrable. La selección fue lo más importante. En cada equipo siempre tuvo tres o cuatro jugadores muy buenos, y entonces la selección era extraordinaria. Yo debuté con Mario Tulio, el último año que estuvo. Me ponía cada pelota, increíble; ya se sabía que era gol. Contra San Pedro ganamos la copa Brown acá en Rojas; me ponen un pelotazo desde la punta, entro al área apareado con el defensor y me pone la mano en el pecho; yo se la aprieto, pico y grito «penal». El árbitro lo cobró, y hasta le pegaron; está la foto, quedó la anécdota. Acá perdimos dos a cero y allá ganamos por penales, fue heroico. Hubo muchos partidos para el recuerdo, y goles. Recuerdo que, jugando en reserva, atajaba Montauti, mi primo; me dan la pelota, entro al área, engancho para un lado, después para el otro, lo hice gatear un poco y recién ahí pateo y hago el gol (risas)”.

 

¿Con qué jugadores recuerda haber jugado con placer?

“Empezamos en las inferiores con Lito Barreiro, y llegamos hasta primera. Nos entendíamos de memoria. Lo mismo con Mario Tulio, Hugo Pinto en Boca; Lima, de San Nicolás, gente que le pegaba muy bien a la pelota. Lima estuvo en Francia y me dijo que me iba a llevar; después quedó en la nada; pero todos muy buenos jugadores y excelentes personas. Ni hablar de los reducidos, muy lindo jugarlos. Un día practicábamos con Argentino, estaba Miguel Balbo de técnico, y el sabía que nos íbamos a jugar al reducido, no quería que fuéramos. Pero yo fui igual, y el domingo, cuando llegué, no me dejó ni cambiar. Miré el partido desde la tribuna. Pero yo he jugado en muchos clubes y por suerte jamás tuve problemas con nadie. Por más que gritaba los goles en todos los equipos. El gol es lo más lindo, cómo no lo vas a gritar”.

 

¿A qué dirigentes recuerda con cariño?

“A Coco Amichetti, a Horacio Cuello, Felipe Martini, gente de Argentino que son además buenas personas. En Newbery también había gente buena, lo mismo que en Carabelas. Yo no tuve ningún problema con nadie, nunca. A todos les mando mis saludos. Hace mucho que no voy a las canchas, pero me gustaría ayudarlos, sobre todo a los cuadros chicos”.

 

¿Qué opina de la poca importancia que se le da hoy a la selección de Rojas?

“No es lo mismo jugar en un club que en la selección. A ver jugar al club va el hincha; pero la selección es de todos. Es una lástima que se haya terminado eso; la gente iba muchísimo a las canchas. Era lo más lindo, una gran motivación. Ahora sólo está el torneo local, y el fútbol se ha quedado muchísimo; el profesionalismo mató al amateurismo.

Quiero agradecer a todos los clubes donde he jugado de la manera que siempre me atendieron y qunque no voy a la cancha, un saludo a todos los jugadores y dirigentes de la actualidad, para que sigan luchando por el fútbol de esta hermosa ciudad”.

 

Selección de Rojas 1984, que llegó a la semifinal contra Roque Pérez. Vivero, Speroni, Cuenca, Manghi, Silva, Rosset, J. Alvarado, Papasidero, Polaco Alvarado, López y Antón

 

Argentino Campeón 1972. Barreiro, Vilar, Pérez, Comisso, Speroni, Jué, Rivadeneira, Gómez, Rosetti, Alvarado, Arce y Martini

 

Saquen fotos. Les decía Polaco a los fotógrafos rojenses que estaban detrás del arco, fue en cancha de Provincial. Rojas le ganó a Pergamino 3 a 0, una tarde inolvidable

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Hugo Osvaldo Atila. El boxeador del pueblo

Hizo furor en la década del 70, cuando junto a Hugo Aguilar, los hermanos Puzzo, los hermanos Ascensión, Tito Andrada, el Ñeque Sánchez y Donza; peleaban para el Club Sportivo Rojas, de la mano del recordado Miguel Calderón. Cada pelea era emocionante, se brindaba todo dentro del cuadrilátero, hasta el mismísimo Juan Carlos Pradeiro, entrenador de Carlos Monzón se lo quiso llevar al Luna Park, pero el sentimiento por su familia fue más fuerte, para retirarse en 1974 bajo la ovación del público rojense. Vaya hoy nuestro homenaje a un verdadero luchador del box y de la vida

 

Hugo Atila dialogando con Chispa en la tranquilidad de su hogar

 

Datos personales. Hugo Osvaldo Atila nació en Rojas el 23 de septiembre de 1952, hijo de Eduardo Atila y Antonia Lanza. Tiene cinco hijos: Hugo Javier, Daniel, Guillermo Ariel, Diego y Natalia, y ocho nietos, que son Camila, Federico, Sol, Luna, Tania, Ainara, Taner y Simón.

 

Su infancia

Se crio en el barrio Aguas Corrientes, lugar donde vivió la primera parte de su vida y comenzó a incursionar el boxeo. Fue a la escuela N° 8, trabajó en la fábrica de Aulino, y tenía una activa vida social junto a sus amigos. Fue Oscar Puzzo, un gran compañero, quien le insistió para que comenzar a practicar este deporte, cuando tenía diecisiete años.

«Fue en el club Sportivo y estaban Oscar y Juan Puzzo, Amadeo y Nano Ascensión, Huguito Aguilar, Tito Andrada, el Ñeque Sánchez, Donza, Juan José Torres y algunos más. Miguel Calderón fue boxeador profesional, y era el entrenador», dijo Atila.

 

¿Cuál fue su primera pelea?

“Fue en Ascensión, con Lagoa, de Junín. Los dos éramos nuevos, y fue una buena pelea. Pesaba sesenta y ocho kilos, pero Miguel me dijo que bajara a sesenta y cinco para cambiar de categoría, de Mediano a Welter Junior. Pude hacerlo bien, porque entrenaba mucho, salía a correr, era muy profesional en ese sentido”.

 

¿Vivía del boxeo?

“No, trabajaba con mi viejo, no era profesional, en el boxeo encontré loque ninguna actividad me lo había dado, contención y eso para mí fue muy importante”.

 

¿Fue una época en que iba mucha gente a los festivales?

“El Sportivo se llenaba, y nosotros éramos muy compañeros, Rojas tenía un nivel muy parejo y había muchos festivales, por todas partes. Yo he ido a festivales desde Salto, Pergamino, Junín, hasta ciudades de la provincia de Santa Fe”.

 

¿Cómo es la carrera de un boxeador amateur?

“Se empieza compitiendo en preliminares. Después, al ganar experiencia se pasa a peleas de cuatro rounds, o de cinco, hasta llegar a la de fondo. Estuve inclusive compitiendo en un campeonato en Buenos Aires, que gané”.

 

¿Alguna anécdota en especial, para mencionar?

“Hubo una pelea en 9 de Julio, donde el rival era profesional y me "sacudió" a lo loco. También me acuerdo siempre de tres peleas con Adán Silva, que era espectacular. No se había hecho profesional, pero era muy bueno; lo había traído Juan Carlos Prdeiro (entrenador de Carlos Monzón), me dijo: “si le ganás hoy, hablo con la Comisión de Sportivo y tus viejos y tellevo al Luna Park”; él estaba muy bien, pero yo también estaba bien; de entrada me "primerió", entré jugando y me metió un piñón en el gañote que me hizo apoyar con los guantes en el piso. Me levanté enseguida, pero veía todo negro. Empecé a moverme, y él me respetaba mucho. Después fui al rincón, y estaba nocaut; Miguel Calderón me retó, me dio algo para abrirme los pulmones, y volví a entrar a todo o nada; o me tiraba, o lo tiraba. Y bueno, nos dimos como en la guerra durante los cinco rounds. Ahí me levantaron en andas, y hablaron a la comisión. "Una piña como ésa, en frío, no la aguanta nadie", comentó Pradeiro. Me salió todo bien, después me mandaron una carta y me esperaban en Once; pero no pude ir. Estaba la cuadra de mi casa toda llena, me acompañaban hasta el tren, pero no pude ir por la emoción que tenía mi vieja. Una historia emocionante que me cortó mi carrera, porque no sabía hasta dónde podía llegar. Me tuve que quedar, porque el doctor me dijo que era el boxeo o mi vieja. Así, peleé hasta los veinticuatro, más o menos”.

 

¿Fuiste a trabajar a Balcarce y te hicieron pelear?

“Sí, mi patrón me compró todo el equipo. Trabajé unos quince días, hice toda una estructura, me compraron todo y querían que haga una pelea en el festival. Así peleé en Balcarce, porque ellos querían verme. Me quedé más de un mes ahí, y después me trajeron de vuelta a Rojas”.

 

Hugo Atila, fue uno de los que marcó una época en el boxeo de Rojas; ¿qué le dejó, como deporte, en la vida?

“El boxeo es algo que me encanta; no me pierdo una pelea, y les he enseñado a los chicos, a los tres. El más chico, sobre todo, porque pegaba con las dos manos, espectacular. Diego, el del medio, era más estilista; y el más grande pegaba bien. Pero no se dedicaron mucho, aunque los dos más grandes hicieron algunas peleas de King Boxing”.

 

¿En qué ha trabajado?

“Como mecánico, con mi papá. Después, cuando él falleció, anduve en el camión, y finalmente estoy acá con los chicos, ya estoy jubilado, disfrutando de la familia”.

 

¿Algún ídolo del box?

“A nivel local Oscar Puzzo me encantaba, además fue un gran compañero; Huguito Aguilar también, un espectáculo; eran todos muy buenos. Y a nivel profesional me gustó Jonatan Sánchez, que logró salir, los dos hermanos son muy buenos, Y también están los Molina, tanto Titi como Lucas, los dos muy buenos”.

 

¿Un mensaje final?

“Quiero hacerles llegar un gran saludo a todos los chicos que practican boxeo; que tengan suerte y que sigan, que perseveren en esta actividad que es muy linda. Si tienen condiciones y se pueden ir, que lo hagan, no desaprovechen las oportunidades, porque como expresa el dicho: “el tren pasa una sola vez”, es lo mejor que pueden hacer, porque allá hay mucha más enseñanza que acá. A mi familia y amigos gracias por todo los quiero mucho”.

 

Toda la fiereza y la potencia de Hugo Osvaldo Atila, un boxeador sensacional

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Omar Mirabet. “Estoy contento y agradecido de la vida; de lo que me dio el fútbol y en especial el reconocimiento y el respeto de la gente”

Fue un jugador nacido en la cantera de Jorge Newbery, de un espíritu inquebrantable, siempre pensó en preparase de la mejor manera, pensando profesionalmente, impecable, admirado por chicos y grandes. A los 18 años se fue a probar a Lanús junto a Bicho Chavasco y el Gato Pérez; también pasó por Temperley; Douglas Haig y Argentino de Pergamino. Un accidente automovilístico frustró su carrera profesional, para anclar en el fútbol local y escribir una rica historia, saliendo campeón en 1983, 1984 y 1990, con la casaca de sus amores, la rojinegra. Su paso por la selección de Rojas, el Deportivo Unión y Argentino de Rojas

 

Omar Mirabet con la casaca de Lanús en el profesionalismo

 

Datos personales. Omar Mirabet nació el 22 de enero de 1952 en Pergamino, aunque fue criado en la zona rural de Hunter, a unos cuatro kilómetros de ese paraje. Es hijo de Francisco Mirabet y María Isabel Bartomioli, ambos oriundos de esa zona. Tiene una hermana, Hilda, que vive en Pergamino desde hace muchos años, y tres hijos: Mauricio, Mariano y Maximiliano.

¿Qué recordás de tu infancia en el campo?

“Tengo muy lindos recuerdos de mi niñez en el campo. Yo me crie cerca de Hunter, y mi viejo iba siempre a jugar al club, o a los boliches que había en esa época. En el lugar había muchos habitantes, no existía la ruta, y cada pueblo tenía su historia, su vida propia; había cooperativas, varios almacenes de ramos generales; dos clubes, uno de cada lado de la vía, el Deportivo Hunter y el salón Sarmiento. Había una canchita de fútbol, otra cancha oficial del club, y unos veinte chicos que nos encontrábamos todos los días remontando barriletes, yendo al río a pescar, jugando con los autitos en las calles de tierra, o jugando al fútbol, que es lo que más nos apasionaba”, contó Mirabet.

Recordó que “como en todos los lugares, estaban los destacados; en cada pueblo había un ídolo futbolístico, y ahí lo teníamos a "Queto" González, que fue muy buen jugador, pero que nunca llegó a mucho porque no se lo propuso. Era el jugador del pueblo, y nuestros padres siempre depositaban en él todos los elogios; y nosotros veníamos todos de atrás: los Brizuela, había muchos chicos que jugaban bien al fútbol, y con ellos nos fuimos curtiendo”.

 

¿Cómo fue su formación? ¿Pasó por divisiones inferiores?

“A los diez años me vine a jugar a Newbery, a través de una persona que actualmente está presente, Miguel Pajón, él jugó en Newbery, y también tuvo un paso por la selección de Rojas. En una oportunidad estaba pintando la escuela N° 10 de Hunter, nos convocó y nos trajo en tren a tomarnos como una prueba, que en realidad fue un fichaje. Vinimos varios, pero el que quedó fui yo, no porque los demás no tuvieran condiciones, sino porque no les gustaba viajar, venir a Rojas. Querían jugar en el campo, en lo que se llamaba la Liga Independiente. Era algo diferente a esto, que es mucho más organizado”.

 

¿En qué año debutó en primera?

“Por una circunstancia de que se había lesionado Miguel Pajón, en la época de Carlos Puzzo, de Benito Luna, los Bramati, Raúl Linare, en el año 1967 comencé a jugar cuando tenía quince años, contra el Fútbol Club de O’ Higgins, un club importante con jugadores como los hermanos Fiori, que jugaron en la selección de Rojas, y Garrido, un 9 que terminó como canchero de Racing de Avellaneda cuando estaba Lisandro López. En esa época ni siquiera se practicaba, se corría un poco los jueves, y como yo era delantero en las inferiores me pusieron en primera pero de 4, porque tenía un físico grandecito para ser pibe. De 9 jugué, e inclusive jugaba en quinta, o en cuarta”.

 

¿Cómo sigue la trayectoria en primera división?

“Mi padre le pide a Newbery que me diesen a préstamo un año o dos, porque Hunter estaba en la Liga de Salto y empezó a "repatriar" jugadores. Inclusive llevaron a algunos de Rojas. Mi papá era presidente del club, me llevó allá, y jugué algunos años. En el 68 volví a Newbery, y en el 70 nos fuimos a Lanús. Hasta ese momento no había salido campeón nunca”.

 

¿Cómo se da el salto al profesionalismo?

“A Rojas llega una persona de apellido Montenegro, un masajista amigo de Coco Amichetti y de la gente de Argentino. Era captador de chicos, algo no muy usual en esa época. Él nos convocó a tres chicos de mi edad: el Gato Pérez de Juventud, Chavasco de Argentino y yo de Newbery. Hicimos unas pruebas y nos presentó al coordinador de las inferiores del club, el histórico capitán de la selección argentina, Héctor Guidi, un jugador muy célebre que jugó siempre en Lanús, excepto un año que estuvo en Independiente. Antes era muy raro que un jugador cambiara de club, era como un patrimonio. Ahí estuvimos tres años, pero antes Lanús no era como ahora; tenía un estadio viejo de madera, canchitas muy rudimentarias, no había "despegado" todavía. A mí me tocó jugar en todas las canchas del fútbol profesional. Soy "fana" de San Lorenzo y estuve a punto de debutar contra mi equipo, el del Bambino Veira, del Lobo Fischer, de los matadores, del equipo del 72 que salió campeón invicto. Estaba concentrado en un hotel y esperaba ansioso ese partido en la vieja cancha de San Lorenzo, que también era de madera. En ese momento la única cancha en otras condiciones, que "le sacaba un campo de ventaja" a las demás, era la de Vélez. Ahí estaba el famoso Lento García, que gracias a Menotti recorrió el mundo en el 68, se quedó meses en Europa y vio allá cómo se trabajaba y se preparaban los estadios”.

 

¿Finalmente, debutaste en primera división?

“En el año 1972 contra Atlanta. Me tocó por circunstancias de la lesión de un compañero. No me fui muy bien en el debut, perdimos 1 a 0 por un error mío, algo que te marca de alguna manera. Jugaba de 4, marcador de punta derecho. Yo tuve un técnico que era de Boca, Benicio Acosta, un marplatense que me llevó a practicar con la primera. Me cambió de puesto y me puso de central, lugar en el que seguí jugando inclusive cuando volví a Rojas. Por mi físico, por mi actitud, era más central que lateral. Pero como nunca lo había hecho, me parecía que era como invadir el puesto de un compañero. Estuve más de un año practicando con el plantel profesional junto a Roberto López, alguien que jugó como central en muchos equipos de primera, y entonces ¿cómo me iba a poner a jugar de central, si estaba él? Todo esto, sin quitarle mérito a nadie. Aprendí muchas cosas, estuve tres años en Lanús, al que se lo catalogaba como "club ascensor", estaba un año arriba y el otro abajo; no tenía estabilidad futbolística que después, con los años, fue logrando. Hoy, Lanús no tiene nada que envidiarle a ningún otro de primera; tiene una capacidad de albergue, ciudad deportiva, estadio, impresionante. Es como una familia grande que se apuntaló a través de una intendencia que apoyó a ese club de barrio, la de Quindimil, un patriarca peronista que le dio mucho apoyo a la institución. Yo soy hincha de San Lorenzo pero tengo muchas amistades en Lanús; de hecho, he llevado a muchos chicos a probarse. Hoy me he alejado, me estoy haciendo grande, muchos de mis amigos ya no están, y es como que hay que tocar de oído. Pero tengo muy buenos recuerdos”.

 

¿Cómo sigue su carrera?

“Pasé a Temperley, que estaba en la B, en el año 73. Diferente, pero con un gran equipo cuyo capitán era de Rojas, Luisito Barbieri. Yo no llegué a jugar, pero sí a practicar con ellos. Estaba haciendo el servicio militar, tenía unos kilos de más, y por eso no jugué; recién volví en el año 74. Un gran equipo, integrado por jugadores como Horacio Magalhaes, el 5 que estuvo en Racing; el Negrito Corvalán, que jugó en Vélez; Salvador, un central que también estuvo en Huracán; un equipo muy importante, que me marcó aunque más no sea de compartir vestuario. Pero como siempre tenía el reconocimiento de la gente de Lanús, en el 74 me dieron la posibilidad de irme a jugar a Venezuela; a un club de Caracas junto con dos compañeros, por un par de años. Pasó que pedí quince días para visitar a mis padres, en Rojas, y en los últimos días, cuando acompañaba a unos amigos, Gramilla Calvet y Hugo Iriart, tuvimos un accidente grande en Luján. Eso me impidió ir, porque tuve unos ocho meses de recuperación. En Lanús me dejaron quedarme sin goce de sueldo, y si quería podía practicar; pero tomé la decisión de volverme a Rojas, porque el tren había pasado y yo no estaba ya en los planes del club. Tuve la oportunidad de ir a Venezuela, pero finalmente me quedé acá. A fines del 74 había decidido dejar el fútbol, pero los amigos no me dejaron; un día me llevaron a un aniversario del club Unión, y finalmente me quedé a jugar ahí. Fiché y jugué, en el 74 y 75. Ahí llegué a la selección de Rojas y después a la de Pergamino, porque el técnico era el mismo. Desde esa selección pergaminense llegué a Argentino de Pergamino, con el que salí campeón luego de veinticinco años. Muchos de los jugadores de ese equipo venían se la selección de Pergamino como Omar Jorge, los Ferreira, Beto Corona, grandes referentes con los que tuve la suerte de jugar. Al año siguiente me vine a Argentino de Rojas, con el que fuimos campeones en el 77. En el 78 fui subcampeón con Douglas. Héctor Chavero era un buen técnico, excelente profesor de educación física; él me preguntó por Polaco, cómo era como persona, como jugador, y al final lo llevaron. Jugué muy poco por una lesión de meniscos, y cuando volví no llegamos a ser tan competitivos. En el 80 pasé a Provincial, hasta el 82. Seis temporadas en total estuve en Pergamino, fueron los mejores años futbolísticos. Jugué hasta los treinta y nueve, pero la plenitud se da ahí, entre los 24 y los 30, más o menos. Claro que a esta altura de la vida uno se da cuenta de que, más allá de lo deportivo, lo mejor que queda es la amistad, la gente que quedó en cada una de las ciudades. Queda la persona, la amistad”.

 

¿Cómo siguió la carrera en Rojas, hasta su retiro?

“Terminé en 1990, me retiré campeón. Había vuelto a Argentino por gestión de alguien que para mí fue muy importante, Pedro Boyeras, uno de los más importantes junto con Balín, con Coco Rivoltella. Gente que pensaba y que tenía un gran equipo, con muchas ganas de superación. Boyeras hizo mucho para que yo volviera al club, del que no me había ido de la mejor manera. Venía a mi casa, me hablaba, me hacía entender situaciones, y así fue como volví y estoy muy agradecido”.

 

El recuerdo de cuando falleció tu papá, en ese partido jugando para la selección de Rojas, y tus hijos, que salieron todos futboleros...

“Lo deportivo va marcando también lo personal. En el año 74 quería dejar el fútbol, y en ese momento lo tomaba como que había quedado un vacío. Las expectativas son otras, las ilusiones también, pero gracias a la gente de Unión de Carabelas me entusiasmé otra vez. Compañeros como el Tano Casciato, como Espíndola, Maidana, jugadores que estuvieron en el fútbol profesional, en la B metropolitana... había buen nivel, pude llegar a la selección y compartir con todo el ámbito de los jugadores. Eso le falta a Rojas, la selección, algo que ocupaba un rol muy importante; motivaba al jugador de Rojas. Vestir la camiseta de la selección de Rojas era el summum, íbamos a nivel regional, era muy importante jugar a ese nivel. Uno se sentía la "figurita" de la ciudad, y todos estaban detrás de nosotros. Nosotros lo teníamos de hijo a Colón, después a Junín, a Lincoln, a San Nicolás... había una gran movilización de la gente. Seguramente muchos van a recordar esa época al leer esta nota. A veces ibas a un negocio y no te cobraban lo que habías comprado; o te invitaban a los hoteles; era algo que hoy no se ve. Por ahí hay otras cosas que no alcanzamos a advertir porque no lo vivimos; pero lo nuestro fue eso, estar motivados y ser representativos de la ciudad. Ganar el respeto del futbolero. Se generaba ese clima, una cosa hermosa”.

“El día que falleció mi papá estaba jugando en Colón, creo que fue el segundo partido que jugaba con la selección de Rojas. El primer partido lo habíamos jugado en la cancha de Juventud, y nos tocó perder 2 a 1, con dos goles de Chiquito Vignaroli, que venía de vuelta pero metió dos golazos. En el minuto 90 tengo la suerte de un tiro libre, el Negro Mercado la peina, descoloca al arquero y descuenta sobre la hora. Para esto, teníamos que ir a Colón y ganar por una diferencia de dos goles. Mi viejo tenía cuarenta y nueve años y sufría del corazón, la medicina no era como ahora, y ocurrió que al festejar el gol que nos dio la clasificación, porque ganamos cuatro a dos, saltó a festejar y cayó muerto. Eso te deja marcado, pero hay que reconocer que murió en la de él. A la mañana le había dicho que no le convenía ir, porque iba a ser un partido muy caliente, pero medio como que se enojó, dijo que era grande y sabía lo que hacía, y tuvo dentro de todo una muerte linda, viviendo al fútbol como lo viví yo y como lo vivieron mis hijos”.

“En 1983 salí campeón, una etapa en la que tengo un feo recuerdo, la muerte de Caco Andreozzi, un chico muy bueno. En la primera práctica me dijo que él era como yo; le dije que yo siempre iba a estar en punta, que me gustaba ser el más atleta, comandar los grupos, y él me dijo que sí, que él sentía lo mismo, estaba siempre "a full". En la primera práctica lo vi flaquear y se lo dije; a las dos vueltas estaba sentado sobre las chapas del túnel, y un ratito después lo vi a Pedro con el chaquetín de médico que se lo llevaba del hombro. No lo vi nunca más; a los pocos días falleció y fue algo que marcó a todo el grupo, que se nos fuera a los 23 o 24 años”.

“Después fui dirigente, manejé la campaña para llegar a Olimpo de Bahía Blanca como club, con un equipo semiprofesional que logró ser tercero. Un gran logro trayendo a jugadores como el Negro Carrizo, Antonetti, la Vaquita Colombo, arqueros de jerarquía como el Gato Cardozo y D’ amore, Jorge Barrera a nivel local... un gran equipo. Después vinieron los hijos, que también juegan al fútbol e hicieron todo como yo. El más chico llegó a la primera de All Boys en primera B, después se fue a la primera de Chile en Santiago Wanderers, con el Pepe Basualdo como técnico; estuvo en Italia, en federales, jugó muchos años. Los otros también estuvieron en Douglas, en Lanús, en distintos clubes”.

 

¿Qué es lo más importante que te dejó el fútbol en la vida?

“Estar contento y agradecido de la vida; la familia, mi viejo que era futbolero y me trajo a esto; haber conocido muchos lugares, mucha gente; y todo lo que quedó después: ser campeón, festejar un campeonato, y lo que va a perdurar, que es el reconocimiento de la gente y las amistades. El fútbol genera la cultura del respeto, de la consideración y del agradecimiento. En este caso, estoy agradecido por esta nota; tuve una gran amistad con tu padre (Juan Carlos Zambuto), con todos los periodistas de mi época a nivel local, y vos (Carlos Zambuto), sos la continuación de esa raza que tanto apoyo nos dio”.

 

Jorge Newbery Campeón 1984. Ascención, Montautti, Marcelo Gizzi, Mario Quiroga, Mario Manghi, Miguel López, Omar Mirabet, Daniel Cardigni, Miguel Di Giácomo, Héctor Díaz, Guillermo Rosset, Jorge Valdez, Luis Omar Alvarado, Jorge Alberto Alvarado, Miguel Papasidero, Marcelo Bolognese, Alfredo Di Giácomo y Caruso.

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El Nuevo Club Juventud cumple 72 años

El Club Juventud cumple el próximo sábado setenta y dos años, y a esta recordación se refirió su presidente, Román Bortel. Es el cuarto año consecutivo en que este dirigente ocupa la titularidad del club de barrio Nehuenche

 

Román Bortel. “Estamos bien, y orgullosos de todo lo que pudimos lograr, aunque falta mucho”

 

¿Cómo llegaste a la institución?

“Había estado en 2009, cuando me vinieron a buscar el Gringo Bongiovanni, Jorge Simon, Antonio Palmieri, y di una mano hasta el 2013. En esa época pudimos alambrar el lateral que da al barrio, e hicimos otras cosas. En otros momentos estuve ayudando desde afuera, y hace cuatro años que estoy, junto con un grupo de gente interesada en sacar las cosas adelante. Había existido un inconveniente con el presidente anterior, y me presentaron estos muchachos. A muchos ni los conocía, pero hoy hemos hecho una amistad. Por el momento estamos bien, y orgullosos de todo lo que pudimos lograr, aunque falta mucho”.

¿Cómo está pasando el club estos momentos tan difíciles?“Obviamente, jamás habíamos pensado en una situación así; pero en Juventud cada año es una incógnita, porque tenemos que remarla de la mañana a la noche. Al no tener ningún ingreso fijo, tenemos que salir a conseguir el dinero día a día, algo muy complejo; es una intranquilidad permanente, no sabemos cómo vamos a poder seguir. Pero lo que tenemos hoy en el club es un lujo: tener a dos profes en escuelita, otros dos en inferiores, otro profe para reserva y primera; Guillermo Rosset y Matheu técnicos de primera; Camote Arozamena con Boscoscuro técnicos de reserva; otro profe, Diego Marioni, con el fútbol femenino; no sé qué otro club tiene esa cantidad de profesores con sueldo. Pero nosotros los tenemos porque creemos que ése es el camino; no tenemos ninguna duda. Cuando nosotros entramos había cuarenta chicos, y hoy hay ciento setenta en la escuelita. Algunos, en inferiores, jugaban dos partidos porque no completábamos; mirabas el banco de suplentes y parecía el de River el otro día; no había suplentes en Juventud. Hoy, por suerte, tenemos 26 o 27 nenes por categoría. Por supuesto que nos falta, hay categorías en las que no nos podemos asentar y otros clubes están mucho mejor que nosotros, pero sabemos que trabajando lo vamos a poder lograr. La brecha se ha acortado. En la sub 17 estamos competitivos, y yendo a primera, buscamos tener un equipo con gente del club y traer tres jugadores de refuerzo que marquen la diferencia; pero darle la oportunidad a todos los nuestros. Cuando arrancamos tuvimos que traer a quince jugadores de Pergamino para poder representar al club; se hace imposible sostener algo así. Hoy tenemos en el plantel de primera división a veintitrés jugadores apartados, y te diría que trece o catorce son del club”.

Se ha visto el progreso, sobre todo en infraestructura. El club está muy lindo, ¿cuál es el proyecto hacia el futuro?“Lo primero que hicimos fue hacer ciento diez metros de cloacas, que no había en el club; después nivelamos todos los terrenos, sacamos las viejas canchas de bochas, los baños viejos que estaban lejos, hicimos los baños nuevos, un lugar para entrenamiento, agrandamos la cocina con una cocina para ochenta o cien pollos, y después nos fuimos para el otro lado, hicimos el lateral completo con ciento diez metros en la primera etapa y setenta en la segunda. Colocamos los portones; pudimos cerrar el club por completo, algo que necesitábamos hacer, porque si no era tierra de nadie. Sembramos la cancha todos los años; la tenemos bien iluminada, aunque nos robaron dos veces el cableado, algo muy costoso; nos robaron también los útiles del merendero, las garrafas, las ollas, los cucharones... y seguimos adelante. No hay otra, se pueden hacer cosas. Juventud hoy es un club creíble, y la gente nos ayuda. Golpeamos una puerta y la abren. La comisión está siempre pensando en cómo generar, y tenemos una actividad social impresionante. Hay ciento setenta chicos en escuelita, más de cien en inferiores, sesenta nenas del fútbol femenino, veintiséis chicas en la primera del fútbol femenino, son más de quinientas personas por día dando vueltas adentro del club; vamos por un muy buen camino. La realidad es ésa. Cada vez se acerca más gente y se nos van facilitando las cosas. Ahora estamos apuntando a terminar el galpón. La avenida Alessandro ya le cambió la fachada al club, y la idea es hacer algo que quede lindo. El próximo paso va a ser el galpón, pero necesitamos de mucha ayuda porque es muy grande y no se hace con dos pesos. Estamos convencidos de que tenemos que encararlo, ya que sería la única posibilidad de contar con algún ingreso mensual, alquilándolo para fútbol, para voley, para lo que sea; cenas y bailes. Puede generar dinero, y nosotros no tenemos nada que lo genere más allá de la cuota social, algo que está complicado en esta situación. Se hace muy difícil así, pero con ganas todo se puede”.

Han sido los organizadores del rally federal en los últimos años, pero el de este año lamentablemente se ha postergado. ¿Hay alguna fecha prevista?“Al rally lo hicimos dos años seguidos y nos dejó un ingreso importante. Fue uno de los principales motivos por el cual pudimos hacer obras. Ahora estaba a punto de realización, pero fue postergado, y creo que fue un gran acierto. Los médicos no lo creyeron aconsejable, y entonces lo analizamos y lo postergamos. No es solamente el dinero, hay muchas cosas que mirar. Por ahora no se sabe cuál podría ser la fecha. Nosotros necesitamos hacerlo, es un aporte importante para nosotros, pero veremos cuándo se puede hacer. Por ahora lo que tenemos es la pollada del domingo 30 a beneficio de Cala Manelli. Será en el club, con nuestra gente, por supuesto que sin fines de lucro. Y hay otro acto solidario, jugar un amistoso de escuelitas e inferiores con Newbery, y que la recaudación fuera para esta nena. Somos muy solidarios; podemos tener miles de errores, pero así como tenemos cosas malas, los argentinos somos muy solidarios y creo que el problema de esta nena se va a solucionar”.

El club cumple setenta y dos años; ¿qué reflexión le merece?“Siempre pasa lo mismo cuando llega esta fecha; yo nunca pensé estar cuatro años, la idea era quedarme dos; pero tuvimos la desgracia del fallecimiento de Jorge Simón, y nos encontramos con el club en nuestras manos al ciento por ciento. A todos nos pasa, por más que nadie lo dice: por respeto a Jorge seguimos peleándola. Tampoco hay mucha gente que quiera o pueda comprometerse, trabajar y llevar una institución adelante. La parte social del club es tremenda; se nota mucho en el merendero, en el día a día, en las formas. Hay nenes que necesitan realmente la merienda, muchos; y eso te hace replantear un montón de cosas. Mis viejos se criaron cerca de la cancha. Pero cuando se trata de ayudar, importa poco el color de la bandera; lo que importa es poner un granito de arena para la gente que lo necesita. Hoy estamos muy encima de los nenes; la parte social está bárbara; festejamos el día del niño; todos los nenes, después del partido, se comen un sanguchito de jamón y queso con jugo; toda la escuelita, las nenas, van al merendero con facturas, pan, dulce, galletitas, lo que consigamos; leche, jugo en el verano... se trabaja muchísimo. Hay que ver el movimiento que tiene Juventud, es increíble”.

 

Un saludo, en este aniversario

“La única deuda que creo que tenemos es un campeonato; pero un campeonato se consigue con dinero, y hoy las prioridades de Juventud son otras. El campeonato va a llegar en su momento, cuando se pueda; hoy le apuntamos a otra cosa. Obviamente que nos duele, pero la realidad es ésa”.

Copa de leche. Una de las funciones sociales que brinda el Nuevo Club Juventud a sus niños y de barrio Nehuenche

 

Sueño propio. Cerrar la sede social donde funcionará como salón de fiestas para los socios y el barrio Nehuenche

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Las actividades deportivas han sido todas suspendidas

El comunicado de Yagua Pita

En concordancia con las disposiciones Nacionales, Provinciales y Municipales, de manera preventiva se suspenden todas las actividades hasta nuevo aviso.

 

La postura de Boca

Debido a la disposición nacional, provincial y municipal, determinando el confinamiento obligatorio para la ciudad de Rojas, desde nuestra institución, oficializamos la suspensión de todas las actividades del club hasta el próximo 30/05 inclusive.

Casi o todas las instituciones deportivas de nuestra ciudad han decidido suspender sus actividades hasta el 30 de mayo inclusive.

Así lo han hecho saber mediante comunicados en sus redes los clubes Argentino, Boca Juniors, Nuevo Club Juventud, Carabelas, Yagua Pita, El Huracán, Jorge Newbery y Club Sportivo también.

Todos ellos comunican que permanecerán sin actividades al menos hasta el 30 de mayo inclusive, en sintonía con el aislamiento estricto para atenuar la avanzadas del coronavirus.

Club Carabelas

Desde la Comisión del Club Carabelas SyD queremos comunicar la decisión de NO jugar contemplando la situación sanitaria actual, independientemente de la decisión del municipio. Más allá de la pasión por el fútbol, entendemos que la salud es lo más importante, sería una falta de respeto al personal de salud y a la región que está atravesando esta situación sanitaria tan complicada, y que seguramente nos tocará en los próximos días por el gran aumento de casos positivos que hay en nuestro partido.

Nuevo Club Juventud

El NCJ acatará las medidas dispuestas por el municipio y permanecerá cerrado hasta el 30/5 inclusive.