Poco después de que Úrsula Bahillo perdiera la vida a manos del oficial de la Policía Bonaerense Matías Ezequiel Martínez, aparecieron algunas publicaciones provocativas en un perfil de Twitter que, aparentemente, sería el del asesino (aunque esto nunca puede darse por seguro cuando se habla de las redes sociales virtuales).
Pero más allá de que las provocaciones hayan estado en el perfil real de Martínez o no, la cuestión es que alguien las difundió, y resultaron tremendamente indignantes en momentos en que la comunidad toda naufragaba en el horror del incalificable crimen cometido contra una pibita de dieciocho años.
Semejante provocación es inexplicable, excepto si se considera la posibilidad de que alguno de esos abogados que hacen honor a la mala fama que empaña a esa profesión, haya tomado cartas en el asunto e iniciado una campaña tendiente a la exculpación del oficial Martínez por motivos psiquiátricos.
Es sabido que el criminal es oficial de policía, y que en momentos de cometer el crimen se encontraba de licencia, con carpeta psiquiátrica y sin su arma reglamentaria. De ahí a que su defensa descanse sobre un pedido de inimputabilidad hay un paso muy, pero muy corto.
Esta cuestión fue advertida por el ministro provincial de Seguridad, Sergio Berni, quien durante su visita a los padres de Úrsula alertó sobre esta posibilidad y dijo, en su carácter de abogado, que la cartera a su cargo trabajaría para evitar que el oficial Martínez quedara sin sanciones por motivos de insania. «Como si no supiera lo que hizo», sostuvo Berni.
Habrá que estar atentos. Los poderes que vienen encubriendo los delitos de Martínez, al menos durante los últimos cuatro años (desde que encañonó y amenazó con su arma reglamentaria a la novia que tenía por entonces, en 2017) no descansarán, y buscarán por todos los medios evitar la pena que a todas luces le corresponde.

La gente reclama justicia ante la visita del Ministro de Seguridad, Sergio Berni, cuando estuvo con los padres de Ursula