La vida es algo que transcurre las 24 horas, los siete días de la semana, los 365 del año; pero la justicia no. Entonces, mueren Úrsulas

Tristeza, llanto, amargura, es el sentimiento de toda la comunidad de Rojas ante este hecho atrofiante
Matías Martínez, el oficial de la Policía Bonaerense imputado por el crimen de Úrsula Bahillo, fue citado a debate para el día 18 de febrero de este año, por un delito de amenazas calificadas denunciado en 2017. La causa tiene fecha de 2019.
Que hayan pasado entre tres y cuatro años desde la denuncia e inicio de la instrucción penal preparatoria (IPP 5092-17) hasta el llamado a debate (como resultado del cual fue condenado a cuatro años de prisión) es una señal clarísima de que la justicia que tenemos, acostumbrada a funcionar en horario de comercio y con el ímpetu propio de los empleados públicos, no sirve.
En la realidad, en cuatro años, el problema que originó las amenazas ya se resolvió; con un acuerdo «extrajudicial» (de palabra entre las partes), con el olvido de los protagonistas, o con la muerte violenta de una Úrsula.
La información es oficial y proviene del área de Prensa de la fiscalía general (Departamento Judicial Junín).
En el caso particular de Úrsula y sus denuncias contra Martínez, cabe consignar que existía una prohibición de acercamiento («perimetral») que el victimario violó en reiteradas oportunidades sin impedimento alguno. Por estas violaciones fue denunciado el 28 de enero de este año (por parte de la madre de la joven, Patricia Nasutti), lo cual dio inicio a una instrucción penal preparatoria (IPP 04-00-0000804-21) por amenazas y desobediencia, a cargo del fiscal Sergio Terrón, de la UFIJ N° 5 del DJJ.
Una semana después la justicia no había hecho nada. Nadie lo esperaba tampoco, ya que para los «tiempos procesales», siete u ocho días es apenas un instante fugaz.
Patricia Nasutti realizó una nueva denuncia, también por amenazas y desobediencia, el 5 de febrero. Es evidente para todos (menos para la justicia) que las intenciones de ejercer violencia contra Úrsula, por parte del oficial Martínez, iban «in crescendo». Esta vez la presentación fue ante la UFIJ N° 3 del DJJ. Y la respuesta fue la misma: el comienzo de una IPP (04-00-001048-21).
Ninguna de las dos presentaciones produjo efecto alguno sobre la situación hasta el lunes 8, cuando Úrsula Bahillo fue asesinada a puñaladas.
El rol principal de la justicia es resolver conflictos; y para ser eficaz en ese cometido, debe actuar al ritmo en que las cosas suceden en la realidad. De otra manera, ocurre lo que ocurre: que las disputas se resuelven de cualquier manera, muchas veces de manera violenta; y esto cuesta vidas, como la que lamentablemente acabamos de perder.
Que es imprescindible una reforma judicial es algo que muy pocos discuten. Pero esta reforma debe apuntar, entre otras cosas, a generar un servicio ágil que funcione las 24 horas del día, los 365 días del año. Cuando se inicia una causa judicial, es porque hay un conflicto activo en el seno de la sociedad; y ese conflicto exige atención inmediata y resolutiva.
Un expediente judicial tiene que estar ante los ojos de alguien hasta que esté resuelto el problema. No se admite que vaya a parar a un cajón o a un estante ni un solo segundo.
Porque mientras los papeles (y los funcionarios) descansan, mueren Úrsulas.