La rojense, licenciada en Química, ocupa un importantísimo cargo científico en Laboratorios Richmond, una empresa multinacional de capitales argentinos, especializada en desarrollos farmacéuticos complejos y que acaba de firmar una carta de intención para producir en el país la vacuna Sputnik V contra el covid

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Elvira Zini es rojense; aquí vivió su niñez y juventud pero luego, como tantos nativos de este pueblo, se fue a vivir a Buenos Aires para continuar sus estudios en la universidad.
Se graduó en la carrera de Química, en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, tras lo cual comenzó a trabajar en la industria farmacéutica. Se perfeccionó gracias a una beca que le permitió realizar un posgrado en Bélgica –relacionado con tecnologías farmacéuticas–, y también llevó a cabo varios cursos y capacitaciones, tanto en la Argentina como en distintos países extranjeros. Desde hace veinticinco años trabaja en Laboratorios Richmond.
«Esta empresa, como todas, tiene un directorio; y yo soy miembro de ese directorio. Tengo a cargo toda el área, más que nada, de calidad, de desarrollo y la parte de investigaciones. Hasta hace poco tenía también el área de producción, pero dado que el laboratorio está creciendo mucho, se está regionalizando y ahora también atendemos otras unidades en Latinoamérica, entonces estuvimos separando un poco. Yo me concentré en todo lo que es proyectos, que en parte es ingeniería y también calidad», explicó Elvira Zini.
El laboratorio Richmond acaba de firmar una carta de intención con una entidad rusa para producir en la Argentina la vacuna Sputnik V contra el covid. Al respecto, la profesional señaló que «es algo muy prematuro; no tenemos todavía la vacuna, ni la vamos a tener en un futuro cercano. Nosotros venimos haciendo desarrollo farmacéutico e investigación desde hace muchos años, y parte de ese desarrollo está hecho en corporación con una empresa india, que es justamente la que en este momento está haciendo la transferencia de tecnología de la Sputnik. A partir de ahí, y de las necesidades de producción, es que firmamos esta carta de intención que tiene tres patas, y se empieza a evaluar todo, la inversión y lo que hay que hacer para que esto sea factible. Es la manera en que se empieza este trabajo, el puntapié inicial; pero falta un tiempo largo todavía».
Sobre Laboratorios Richmond dijo Zini que «es una empresa regional de capitales argentinos, la única farmacéutica que cotiza en la Bolsa de Buenos Aires. Si bien el paquete accionario que cotizamos es el diecisiete por ciento, eso hace que tengamos que ser una empresa muy transparente; por eso estas ideas trascienden: estos "hechos nuevos", como se llaman, deben comunicarse a la Bolsa».
«Richmond tiene su sede central en Buenos Aires, oficinas en el microcentro, frente a Puerto Madero; hay una planta grande en el Parque Industrial Pilar, y también laboratorios en el barrio porteño de la Chacarita. A la vez, hay otra sede que tiene planta de producción en Colombia, y oficinas comerciales en Chile y Paraguay con sus oficinas de asuntos regulatorios, porque todo nuestro negocio está entre los más regulados, y hay que hacer una tarea importante en esas áreas que también dependen de mí. Además, estamos en proceso de tener empresas propias en México y en Perú. Y en el resto del mundo trabajamos con "partners", socios estratégicos», agregó.
Sobre las características específicas del laboratorio, expresó Elvira Zini que «la empresa está fundamentalmente especializada en terapias complejas; nuestra nave insignia son las líneas de HIV, y tenemos también líneas de oncología, de esclerosis múltiple, y otras especiales de sistema nervioso central y cardiometabólicas, que son las que la gente conoce a través de las farmacias. El resto va directamente al sistema de salud e instituciones médicas. Son productos de alto costo; el sistema de comercialización eleva bastante el precio final del medicamento, y como los tratamientos están cubiertos en un ciento por ciento, entonces los compra directamente el "pagador", la obra social, la prepaga o el Estado, dependiendo de quién sea el que cubre el tratamiento de ese paciente».
Aclaró la profesional que «son terapias muy especiales que nos obligan a estar constantemente haciendo desarrollos nuevos, ya que se trata de lo que en la jerga llamamos "enfermedades con necesidades no resueltas", lo que implica que la dinámica es muy grande. Si bien la mayoría de nuestros productos son lo que se conoce como "genéricos", detrás de un producto genérico hay también mucho desarrollo, y un montón de datos y de información que nosotros tenemos que generar para demostrar que nuestro producto se comporta igual que el del innovador. Pero como a veces los innovadores tienen protecciones, patentes que restringen el acceso al primer genérico, entonces hay que hacer desarrollos más complejos para lograr un producto que sea equivalente pero que emplee, por ejemplo, una sal distinta, lo que nosotros conocemos como "polimorfos", una forma cristalina distinta de la droga».
En otro orden, destacó que «desde hace unos cinco años estamos desarrollando un proyecto de biotecnología, y es a partir de eso que surgió la posibilidad de llevar adelante la transferencia de tecnología de la vacuna Sputnik».
«Lo que tiene de interesante este laboratorio, y esto es algo que siempre le digo a la gente que trabaja en mi equipo, es que no le teme a los desafíos, y eso le da grandes oportunidades de crecer y desarrollarse. Esto nos incluye a nosotros, tanto en lo personal como en lo profesional», añadió Zini.
Finalmente, se refirió a una organización sin fines de lucro de la que es fundadora y en la que trabaja desde hace veinte años, «De la nada» (www.delanada.org), «con la que tratamos de acompañar a la gente a que desarrolle a partir de sus propias oportunidades. El mensaje que quiero darle a los chicos es que yo nací y me eduqué en Rojas, y le debo mi educación a personas que tenemos que recordar siempre como Delia Díaz Lovotti y Lionetta Bonora. Creo que el motor del desarrollo individual, y también el del país, es la educación; por eso quiero alentar a los chicos, que hoy parecen estar más "relajados", para que estudien mucho, porque es la única manera de salir adelante. Yo llevo muchos años de profesión y sigo estudiando todos los días. Es lo que hace el cambio, algo que nosotros nos ponemos encima y nadie nos puede quitar».

La rojense Elvira Zini, Licenciada en Química junto al presidente Alberto Fernández

Marcelo Figueiras, Juan Manuel Artola, y las rojenses Elvira Zini y Laura Gracián del Laboratorio Richmond