«Fue un orgullo que, por mis antecedentes, me eligieran para reconstruir la policía de Rojas»

ENTREVISTA EXCLUSIVA A LA COMISARIO CAROLINA URQUIAGA, NOMBRADA Y DESTITUIDA COMO JEFA DE LA POLICÍA COMUNAL

 

 

La comisario Carolina Urquiaga, una policía que combina en su persona una vocación permanente por las cuestiones de género y violencia familiar con un innegable don para el mando de la tropa, fue nombrada como Jefa de la Policía Comunal de Rojas y, poco después, corrida de ese cargo, según versiones muy consistentes, por el propio ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

La decisión de destituir a Urquiaga, que con toda lógica había sido elegida entre muchos jefes policiales en función de la situación particular que se vivía en Rojas luego del crimen de Úrsula Bahillo, habría sido tomada por Berni como respuesta a «posteos» de Facebook (en los que pretendidamente se convocaba a una marcha «de repudio») y también de ciertas llamadas telefónicas, numerosas, que habrían llevado al ministro a expresar que (estas personas) «me tienen los huevos llenos».

La cuestión es que entre publicaciones de redes sociales virtuales y el «cansancio» ministerial (todo muy serio, como puede apreciarse), la comisario Urquiaga vivió lo que, para ella, fue «uno de los tragos más amargos de mi carrera».

La comisario Carolina Urquiaga fue entrevistada por el colega de Ramallo Leo Terzi, de radio Meta Fm (metafm.com.ar), quien cedió gentilmente la nota exclusiva a CHISPA.

En sus declaraciones, Urquiaga detalló con total precisión cómo se gestó la «movida» en redes sociales virtuales que terminaría con su desplazamiento pocas horas después de haber asumido. «Hace más de dos semanas fui convocada por el superintendente de la zona para ocupar el cargo de jefa comunal de Rojas. Estaba contenta, porque se me había considerado entre muchos otros jefes para ocupar ese puesto. Mi jefe, con la situación que se dio en Rojas, tenía que mandar lo que consideraba mejor para solucionar el problema de una localidad chica, de 25 mil habitantes, con un conflicto que la azotó y dejó destruida. Un trabajo que había que iniciar desde cero», explicó.

Urquiaga, hasta ese momento, se venía desempeñando como jefa de la Policía Comunal de Ramallo. «Se evaluó, por supuesto, mi carrera, mi legajo, mi experiencia, mi trabajo, mis referencias judiciales, policiales y demás. Era un crecimiento en mi carrera, porque iba a estar a la vista de todo el país. Mi jefe había puesto mucho compromiso dando mi nombre, al elegirme a mí para mandarme a Rojas con la situación que estaban viviendo», agregó la policía.

La comisario explicó los motivos reales de su desplazamiento: «Fue toda una semana movilizadora. Llegado el miércoles, mi jefe, el superintendente, se entrevista con el intendente de Rojas Claudio Rossi, quien le da el aval; ya tenía referencias mías porque lo habían llamado de distintos partidos políticos, concejales, inclusive el intendente de Ramallo con mis antecedentes».

 

 

LA CAMPAÑA DE MENTIRAS

Pero luego, como se sabe, comenzó la campaña de mentiras iniciada por una página de Facebook de Ramallo, cuyo propietario también tiene una en Rojas. Por ambas vías fue difundida la falacia de que en una marcha realizada en Ramallo, luego de que muriera un vecino en un accidente de tránsito, había sido cuestionada Carolina Urquiaga. Esto no era verdad, pero desató algunos comentarios «indignados» en la red social (incluyendo varios de perfiles falsos). Un diario rojense inexplicablemente se hizo eco de la campaña mentirosa, y a estas jugadas se habría atenido el ministro para decidir el desplazamiento.

Al respecto dijo Urquiaga: «Llego a Rojas, y un medio periodístico conocido en Ramallo por ser muy vulgar, con falta a la verdad, irrespetuoso, totalmente lejos de lo que es un verdadero medio periodístico, publica, reformula la marcha que se había realizado contra el secretario de Seguridad en nombre del fallecido Ferreyra. Por supuesto, lamentamos la muerte del vecino en el marco de un accidente de tránsito, pero eso no justifica que se haya modificado la realidad de las cosas, es vergonzoso. Los que vivimos en Ramallo sabemos cómo es ese medio, sabemos cómo se maneja, y cómo "dibujó" la noticia diciendo que me sacaban a mí por inútil y por ser la responsable de ese accidente de tránsito, cuando en la marcha ni siquiera fui mencionada».

«Esa situación hizo que, una vez en Rojas, se generara un movimiento respecto a mi capacidad para estar ahí. Se genera todo un movimiento en redes sociales. Esa publicación es falsa, porque cualquier persona puede entender que Rojas, con la situación que vivió, la tragedia que vivió, con lo que lamentamos la muerte de una jovencita en manos de un policía, después de todos los sucesos, una ciudad que está herida, desconfiada, necesitaba a alquien que trabajara para recuperar la confianza, para que la policía pueda trabajar y el vecino estar seguro y tranquilo», consideró la comisario desplazada.

Sobre el desenlace del caso y su destitución, opinó: «Cuando me sucede esta situación yo estaba en Rojas, había conocido la comisaría, había controlado a los detenidos, a la jefatura, tenía miles de proyectos, me había entrevistado con el intendente, con la secretaria de Seguridad... y cuando me dan la noticia, en primer lugar sentí ese descuido de alguien que me respalde; pero después entendí a los escalones superiores. Con lo que había pasado en Rojas, donde rompieron la comisaría, móviles, recién habían terminado de poner los vidrios, hubo un civil herido, policías lastimados, fue una situación terrible, yo entiendo que los superiores tomaron la decisión para desarticular la marcha, evitar más civiles y policías lastimados».

Pero indudablemente, su destacada labor al frente de la Comisaría de la Mujer de Ramallo, y otros antecedentes no menos importantes, llevaron a la Superintendencia a elegir su nombre para la Jefatura Policial de Rojas después del femicidio de Ursula Bahillo. «Estuve casi cinco años trabajando en la Comisaria de la Mujer, en violencia de género, familiar; tengo muchas capacitaciones, vengo de 2001 con formación permanente en el área; otros policías quizás tengan más experiencia en el área de investigaciones, narcocriminalidad, o de bomberos. Cada uno tiene una tendencia clara dentro de la policía, y lo mío es el tema familiar y de género», afirmó.

«Por la situación que se vivía en Rojas, es obvio que lo que faltaba era articular y trabajar cuestiones de violencia familiar y de género. Es una localidad chica. En Ramallo, que también es una localidad chica, tenemos más denuncias en la Comisaría de la Mujer que en el resto de las comisarías. Se había visto mi legajo, mis antecedentes, y también los antecedentes judiciales, que son elementales porque el poder judicial te conoce a través de tu trabajo, del papel que uno escribe, que está prolijo, los elementos que no dejamos escapar; van viendo tu capacidad», detalló.

Carolina Urquiaga estuvo dos años en la Escuela de Policía de La Plata. Se recibió en 1999 e ingresó a la Jefatura Departamental de San Nicolás. «Yo renegaba porque no hacía trabajo de prevención en la calle, hacia todo trabajo administrativo. Estuve seis años, hacía horas extras en el Comando de Patrulla, de esa manera iba adquiriendo experiencia en calle», recordó.

Cuando se disuelve el Comando de Patrullas, Urquiaga fue a Ramallo para trabajar en las comisarías del distrito. «Llego en 2005 a Ramallo, me caso, tengo una hija, vivo en Ramallo, mi corazón se queda en Ramallo, voy pasando por distintas comisarías con cargos de mucha responsabilidad, voy ganado la confianza de los jefes», sostuvo.

Urquiaga fue sumando experiencia, pero el reconocimiento mayor lo consiguió como jefa de la Comisaría de la Mujer, donde estuvo casi cinco años. «Cuando se crea, la que estaba seleccionada desde un principio era yo, porque desde siempre trabajaba cuestiones de género. Como oficial de servicio, cuando recibía denuncias prestaba más atención a esa área, es una inclinación espontánea que tengo, natural».

 

 

EL PROBLEMA DE SER MUJER

Comentó Carolina Urquiaga, refiriéndose a las problemáticas específicas de las mujeres, que «antes no había ni recursos ni soluciones para las mujeres. Si el marido le había pegado, era una denuncia de lesión, un delito menor para la justicia, nadie iba a ir preso por eso. Yo recibí en la Comisaría de Villa a una mamá con tres criaturas en ropa interior que se había escapado por la ventana. Yo le tomaba la denuncia, ¿y después? "Vaya señora a su casa, ya terminamos con el papeleo"... No, hay toda una gestión atrás que hay que movilizar. Lamentablemente, ni la policía ni la justicia veían esas cuestiones; por eso se crearon las comisarías de la Mujer».

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