Un símbolo: por actos de este tipo había sido cuestionado y estuvo alejado durante más de un mes. «Quienes no entienden el Evangelio deberían replantearse algunas cositas», sostuvo el sacerdote

Un día antes de ser oficializado como párroco de Rojas por el obispo de la diócesis de San Nicolás, Hugo Norberto Santiago, el cura Gustavo Albrecht ya había reiniciado sus actividades en el distrito: el viernes 17 encabezó un Via Crucis seguido de misa en el basural, ante una buena cantidad de feligreses.
Albrecht había estado ya al frente de la parroquia local, pero alrededor de un mes antes de esa fecha, en medio de entredichos y cuestionamientos, decidió tomar distancia. Inició un «retiro espiritual» y declaró que así continuaría hasta tanto se cumplieran «ciertas condiciones» (que obviamente no se hicieron públicas). Caso contrario, no volvería a Rojas.
La noticia desató una verdadera ola de adhesiones; innumerables feligreses, e inclusive vecinos que poca o nula participación religiosa tienen en sus vidas, levantaron sus voces por el retorno del cura Gustavo a la ciudad.
El obispo Santiago, atendiendo a la necesidad que tenía de un párroco para Rojas y también a la voz de su rebaño, se reunió con Albrecht. Ambos hablaron de las «condiciones» (que tampoco trascendieron esta vez), pero evidentemente hubo arreglo porque finalmente se anunció que el sábado 18 de marzo el cura Gustavo sería oficialmente designado para el cargo durante la misa de las 20.
El retorno de Albrecht, no obstante, fue un día antes, y totalmente simbólico: el Vía Crucis seguido de misa en el basural dejó perfectamente en claro que la orientación de su ministerio sacerdotal continuará por donde había transitado antes de que estallara la disputa interna en el seno de la parroquia rojense.
«El que no entiende el Evangelio debería replantearse algunas cosas»

Poco antes del Via Crucis y de la misa en el basural, cuando los feligreses aún no habían terminado de llegar, el cura Gustavo habló; se refirió –sin dar demasiados detalles– a su alejamiento y «retiro espiritual» y, sobre todo, a la manera en que encarará su ministerio a partir de ahora, sin dejar de lado a las poblaciones periféricas, esas que socialmente suelen permanecer ocultas a la mirada pública.
«Eso está en el Evangelio; hoy me doy cuenta también de que el que no entiende el Evangelio, realmente debería plantearse algunas cositas. Dios no deja a nadie afuera, y se va a hacer presente hoy en la misa, acá, en el lugar donde tiramos la basura; vamos a rezar especialmente por las intenciones de las familias que vienen a trabajar todos los días, como rezo también por todos los rojenses. No queda nadie afuera; pero volví acá porque es uno de los lugares donde hay que tener mayor atención por la necesidad de la gente. Volví acá y estoy feliz por eso», expresó Albrecht.
El cura Gustavo, entonces, continuará su labor sacerdotal como párroco de Rojas, ya saldadas las cuestiones que lo alejaron del cargo. «Gracias a Dios algunas cositas se pudieron resolver, y este sábado voy a tomar posesión; va a venir el obispo a ratificar eso por seis años más; estoy muy contento de poder quedarme en Rojas», agregó.
Sobre las características que tendrá su renovada misión como párroco local manifestó Gustavo Albrecht que «seguiremos con la misma tónica; las fiestas patronales, ahora estamos en la cuaresma, después viene la pascua, estamos inscribiendo también para catequesis, con esa "parresía", como dice el papa Francisco, de llevar al Evangelio a todos lados y cuidar principalmente de los necesitados; de los que están solos, tristes, de nuestros abuelos y de nuestros niños. También de todas las familias, pero al tiempo lo gasto especialmente en aquellos que están pasándola mal».
Consultado sobre el hecho de que, más allá de disputas y conflictos, el obispo Santiago decidió respaldarlo, consideró Gustavo que «creo que la cuestión no nació del grupo que siempre va a estar, pero bueno, donde no hay conflicto pareciera que no hay vida. Estoy acostumbrado a eso. Lo que ocurre es que a veces hay difamaciones muy fuertes, temas que pueden llegar a difamar a gente que no está en la Iglesia, que no se acerca, y eso, en lugar de atraer o ayudar, separa y divide. Hoy, con la situación económica que tenemos, viendo cómo está el país, eso no suma; tendríamos que trabajar todos juntos por los necesitados, por la gente, y si no me gusta, ver cómo hago para poder ayudar en la forma que pueda».Finalmente, agradeció «a todo el pueblo de Rojas por el acompañamiento, por las palabras. Muy feliz por eso. Rezo por ustedes todos los días».