El ex director de Cultura, durante los gobiernos de los intendentes Marcelo Gear y Gustavo Vignali, realizó un recordatorio de las visitas del ilustre escritor rojense en 1984, cuando fue declarado Ciudadano Ilustre; y 1998 cuando se impuso su nombre al Centro Cultural. A continuación el relato del Licenciado Jorge Goicochea evocando los momentos más relevantes de la visita de Ernesto Sabato a nuestra ciudad

Como consecuencia del reciente fallecimiento (30 de abril 2011) del escritor rojense Don Ernesto Sábato y todo lo que se ha hablado, comentado y analizado sobre él, es que pensé en aportar a la historia rojense algunos de los detalles de su presentación del sábado 20 de junio de 1998 en la Escuela Nº 1 Domingo F. Sarmiento de Rojas junto al genial salteño Don Eduardo Falú representando El Romance de la muerte de Juan Lavalle.
Debo mencionar que unos pocos años antes de esta presentación en la Escuela Nº 1, a instancias de quien escribe, el Departamento Ejecutivo presenta al Honorable Consejo Deliberante para su aprobación final la propuesta de imponer el nombre de Centro Cultural Ernesto Sábato a la por entonces Casa de la Cultura.
Párrafo aparte: no me puedo olvidar la resistencia de sectores de la cultura rojense ante esta iniciativa y por ello escribo la siguiente situación:
Días previos a la imposición del nombre de Centro Cultural Ernesto Sábato estando en la vereda sobre Av. 25 de mayo y Constitución junto a quien era mi Secretario, Alfredo Araldi, pasa y se detiene una personalidad de la cultura rojense (que de ninguna manera voy a dar su nombre) y me dice... más que decir, me increpa: vos que le vas a poner Sábato a esta Casa de la Cultura, a ver decime, ¿Qué hizo Sábato por Rojas?
Fue tan descabellada la situación que realmente me quedo sin palabras porque no podía asimilar el cuestionamiento, pero Charol Araldi con su rapidez e ironía que lo han caracterizado le dice: Siguiendo tu línea de pensamiento ahora le vamos a pedir al HCD que saque el Monumento a San Martín de la Plaza principal ya que él tampoco hizo nada por Rojas.

Ese tipo de cuestionamientos siguieron durante mucho tiempo, tanto es así que al principio costó que lo llamaran Centro Cultural Ernesto Sábato y quienes se oponían la seguían llamando Casa de la Cultura.
Lo que tal vez no saben y es tiempo de recordarlo que muchos artistas hombres y mujeres de la Cultura Nacional cuando los invité a exponer sus obras, al enterarse que lo harían en el Centro Cultural y en la ciudad natal de Ernesto, ninguno de ellos se negó, cuando en realidad no lo hacían habitualmente en el interior del país. Estoy hablando de Peres Celis, Páez Vilaró, Annmarie Heindrich, Antonio Legarreta, Landrú, Quino, Sendra o Fontanarrosa por nombrar algunos de los que quisieron exponer en Rojas por su amistad con Don Ernesto y la mayoría de ellos vino a Rojas y lo primero que quisieron conocer fue su casa natal y tomar fotos para su recuerdo. Eventual explotación turística que Rojas nunca se hizo cargo y que seguramente da para otro capítulo en esta historia.
Por supuesto que para la inauguración del remodelado Centro Cultural, lo invité a Don Ernesto quien aceptó, agradeció y prometió venir para la fecha estipulada que precisamente era un 24 de junio, día de su cumpleaños.
Un día antes de la fecha el escritor se enferma, me llama su Secretaria, y me comunica que no puede venir a Rojas. Esto sirvió en su momento para tirar más leña al fuego a favor de sus detractores: vieron que era como yo decía al hombre ese no le interesa Rojas, no se para que le rinden tanta pleitesía se decía en ese entonces.

Pero finalmente, y auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación, pude lograr que Sábato junto a Falú se presentaran en Rojas.
Unos días antes lo llamo a Don Ernesto para ultimar detalles sobre horarios, comidas, etc. En la primera comunicación me dice: quiero que la habitación del Hotel sea interna que no dé a la calle por los ruidos, y que la cama sea turca (sin respaldar). Le pregunto por la comida: asado y vino tinto que sea Valmont por favor.
Eduardo Falú llegaría en su propio auto bien temprano en la mañana del mismo día y Sábato cerca del mediodía en una Trafic junto a los músicos. Lo voy a recibir a Eduardo Falú y desayunamos los dos solos en la confitería del Hotel Victoria y me dice de la emoción que siente estar en la ciudad natal de su amigo. También me pregunta por el vasco Iribarren ya que se conocían del Directorio de Sadaic.
Cuando llega Sábato nos damos la mano y le digo un gusto maestro yo soy Goicochea; hasta ese momento nos conocíamos solo por teléfono y me dice sonriendo: ¿Alemán? Vos también sos bien vasco y en Rojas siempre hubo muchos vascos, Falú me nombra a un vasco amigo de Rojas y ahora vos también.
Ese mediodía almorzamos en el Vagón de Juan, ya casi mítica parrilla sobre la Ruta Nac. 188, e hizo la presentación a las 19:00 hs (antes pidió una copa de Valmont) y luego vamos a cenar a lo Puqui Perón donde estuvimos hasta altas horas de la noche Sábato, su Secretaria, Falú, su Señora, el Intendente Gustavo Vignali, su Señora, mi Señora y yo.
Ya más distendidos y terminando otro vino tinto, algunos de los presentes, para la firma, muestran un ejemplar de El Túnel, otros una tapa de Long Play de El Romance y yo le muestro una foto del año 1984 en la que estamos los dos solos cuando fue declarado Ciudadano Ilustre de Rojas. La mira y me dice que joven estábamos (habían pasado 14 años a ese momento). Maestro por favor firme la foto que para mí será un recuerdo para toda la vida. Sábato escribe: Para Jorge, recuerdo con cariño, Ernesto Sábato y extiendo la mano para que me devuelva la foto y me dice: espera que todavía no terminé y al lado escribe a Paola (mi Señora) esa belleza que este vasco no sé si la merece. ¡¡¡ Epa, está piropeando a mi esposa...le digo. Tenés una mujer hermosa me dice.
El domingo recorrió el Cementerio Municipal pero ahí ya fue acompañado por la periodista de La Voz de Rojas Betty Davio, nosotros nos habíamos despedido la noche larga del sábado.
Jorge Goicochea