Debería estar saneado; la ley nos obliga y todos los plazos están vencidos. Sin embargo, ahí está, ardiendo de vez en cuando y contaminando en silencio el resto del tiempo. Algunas consideraciones propias y otras del ingeniero Jorge Kranzelic, especialista en temas ambientales

Todo viaje comienza con el primer paso; ése que, en relación con el basural a cielo abierto de Rojas, nadie decidió dar en los casi 244 años de historia que tiene este pueblo.
El basural es el hecho vergonzoso que nadie quiere ver, pero que se hace evidente cada tanto, cuando sus entrañas arden y la rabia convertida en humo irrita los ojos, las vías respiratorias y el ánimo de los rojenses.
Está claro que poner en marcha un sistema de disposición de la basura que sea amigable con el ambiente y con la población es complicado, es caro y es laborioso; pero como se dijo al principio, para emprender un camino es necesario siempre dar el primer paso; y nadie lo ha dado, ni hay señales de que vaya a darlo.
Disponer de la basura es un problema en todas partes, pero la racionalidad ha encontrado algunas recetas que convendría tener en cuenta. Una parte menor de los "RSU" (residuos sólidos urbanos) está compuesta por materiales aptos para su reutilización, y ahí es donde apuntan las iniciativas vinculadas con el reciclado. El grueso de la basura es materia orgánica, para la cual también hay posibilidades de uso que van desde el compostaje hasta la construcción de biodigestores que sirven para producir energía y biofertilizantes.
El resto de la basura, un porcentaje no menor, está compuesto por sustancias no reutilizables, por lo que es necesario encontrar un lugar y forma de disposición final. Puede ser compactado.
Sin embargo, las iniciativas que se han visto no apuntan a estas cuestiones; más bien tienen que ver con la concientización, con la educación, todos asuntos muy importantes y, podría decirse, fundamentales para poder aspirar a un futuro mejor. Pero lo que necesitamos aspirar hoy no es esperanza sino aire puro, ése que el basural contamina, y no podemos esperar treinta años para que una sociedad consciente y educada modifique las cosas. La realidad nos exige saneamiento ya, y a eso hay que apuntar.
No obstante, no será fácil. Según consideró el secretario General y de Coordinación del municipio, Cristian Ford, «es un problema muy complicado, que muchos distritos aún no han podido resolver. La erradicación y saneamiento de un basural a cielo abierto no es algo que esté al alcance de un municipio; es un proceso que va a llevar mucho tiempo y necesitará inevitablemente del acompañamiento de la nación y de la provincia».
EL BASURAL VOLVIÓ A DECIR «PRESENTE»
Durante una semana, o diez días, el basural volvió a emerger del olvido popular y se hizo presente en la ciudad. Los incendios habían comenzado a principios de mes, pero los vientos comenzaron ayudando y se llevaban el humo hacia otras partes; luego viraron hacia el noreste, y la ciudad comenzó a asfixiarse.
La irritación popular tuvo su eco, ya que tanto el municipio como los bomberos voluntarios (que hace bastante tiempo decidieron no actuar ante incendios en el basural) se pusieron a trabajar en algo que es un mero paliativo: apagar los incendios que, ya se sabe, volverán a producirse.
El sábado pasado hubo un arduo trabajo conjunto entre bomberos y municipalidad. Con maquinaria y equipo de ambas instituciones, apagaron los focos ígneos que durante varios días habían cubierto de humo a gran parte de la ciudad y también limitado seriamente la visibilidad en la ruta 31.
Los trabajos en el amplio predio comenzaron pasado el mediodía y se extendieron casi hasta las seis de la tarde. Por parte del municipio hubo personal que se desempeña en el área de Servicios Urbanos, mientras que por Bomberos participaron los tres grupos de guardia (un total de veinticinco efectivos) con cuatro móviles.
El trabajo fue arduo porque había varios focos de incendio, todos cubriendo una superficie extensa. Además, como es habitual en este tipo de siniestro, el material incandescente queda debajo de la superficie, y así, poco después de haber sido extinguidas las llamas, el fuego vuelve a brotar.
Este trabajo suele resultar sumamente oneroso para la integridad de las cubiertas de los móviles (que deben trasladarse sobre suelo en combustión) y de la mayor parte del equipo utilizado. Por ello, los bomberos decidieron tiempo atrás no volver a intervenir en incendios desatados en el basural. No obstante, esta vez lo hicieron, luego de que junto con el municipio se hicieran eco de las numerosas quejas de vecinos ante el humo que tornó irrespirable al aire en una amplia zona de la ciudad, y también limitó la visibilidad en la ruta 31.
Los incendios fueron sofocados, pero se sabe que esto no es más que un paliativo, ya que el fuego en el basural es un problema recurrente. La solución de fondo, al menos por el momento, no pasa de los ruegos a Eolo para que evite soplar desde el noreste, trayendo así el humo hacia la ciudad. Lamentablemente, son precisamente éstos los vientos más frecuentes en esta zona del país.
LO QUE NO DEJARÁ DE SUCEDER
Es muy conveniente comprender que, en relación con el funcionamiento de una ciudad, hay cosas que sucederán de todas formas. Un ejemplo: la urbanización de los terrenos ferroviarios por los que ya no pasará ningún tren. Esto puede darse, al menos, de dos maneras: una, con planificación; con la eliminación del terraplén y con el diseño de un modelo urbanístico para los terrenos. La otra es la que, lamentablemente, se está dando; un ordenamiento anárquico, nacido de las ocupaciones e inclusive de la comercialización irregular de la tierra por parte de organizaciones mafiosas con gran poder de corrupción.
Con ese panorama, queda claro que no hacer nada es, sencillamente, elegir la segunda opción.
Lo mismo pasa con el basural. El reciclado de materiales puede hacerse en una planta, con todas las medidas de seguridad e higiene, o como se hace hoy, a la intemperie, «a pulmón» y sin descartar al fuego como herramienta. También aquí la negligencia no es pasiva, sino que significa haber elegido los métodos irregulares.
UN PROBLEMA QUE DEBERÍA ESTAR RESUELTO
Los basurales a cielo abierto representan un cúmulo de problemas ambientales y sanitarios, algunos de los cuales en Rojas se hacen evidentes de tanto en tanto, cuando el fuego y los vientos del este y del noreste provocan que muchos sectores de la ciudad sean invadidos por el humo.
Todos estos problemas deberían estar resueltos; sin embargo, en más de noventa distritos bonaerenses, aún no lo están. La Ley N° 13.592 está vigente desde el año 2010, y establece plazos para las distintas etapas de saneamiento de los basurales, todos los cuales están vencidos.
Podría decirse que en nuestro distrito no cabe responsabilizar a ningún sector político en particular: la vigencia de la ley atraviesa gestiones municipales de las tres fuerzas mayoritarias, y el problema sigue existiendo; el basural a cielo abierto de Rojas sigue igual desde hace décadas. La construcción de un galpón para la planta de reciclado, durante la gestión de Martín Caso, nunca produjo beneficio alguno desde que ni siquiera llegó a tener el equipamiento completo para poder funcionar. Y el paso del tiempo, con sus inclemencias climáticas, terminaron dañándolo seriamente.
El Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) es el encargado de intervenir en las cuestiones ambientales de la provincia, en general, y en la erradicación de basurales en particular. Varias veces hubo comunicaciones a la Municipalidad exigiendo el cumplimiento de la ley, algo que no ha ocurrido y por lo que, en general, se culpa a la falta de recursos. No hay perspectivas de que esto vaya a cambiar.
LA VISIÓN DEL INGENIERO KRANZELIC
Jorge Kranzelic es ingeniero forestal y ha realizado numerosas capacitaciones sobre temas ambientales. De hecho, es uno de los muy pocos, si no el único consultor ambiental que hay en nuestra ciudad.
Los párrafos siguientes son de una entrevista realizada en marzo de 2018 sobre un problema que existe desde 1777. El profesional decía lo siguiente:
«El de los residuos sólidos urbanos es un problema que nos afecta seriamente. Deberíamos empezar a cambiar algunos términos: antes se hablaba de "manejo", de "tratamiento" de residuos; pero hoy se habla de "gestión", y eso significa que sin el aporte de todos los involucrados, nada se puede solucionar.
«Cuando sacamos a la calle una bolsa con basura, esos residuos siguen siendo nuestros; lo que hacemos es pagarle al municipio una tasa para que nos preste un servicio y haga el tratamiento y la disposición acorde a lo que le estamos dando. En todos esos pasos hay falencias muy importantes, que es lo que tenemos que empezar a corregir. Podemos crear en el papel el mejor de los proyectos; pero si no organizamos la gestión, no vamos a llegar a buen puerto,
«Todos los años, en las escuelas, aparece un proyecto sobre el tema de los residuos. Pensamos que, si trabajamos con los chicos, está todo bien. Es muy fácil hacerlo, porque ellos tienen la cabeza abierta, pero después, como mucho, pueden llevar esas ideas al seno familiar. El resto de los "escalones" que conforman esto, indudablemente está desatendido. Lo peor que podemos hacer en un proyecto de medio ambiente en el sistema educativo es lanzarlo, y nunca darle un final. Lo usamos como actividad escolar, y no como un fin, en busca de una solución. Es un tema complejo, no es un tema nuevo y tampoco es exclusivo de Rojas.
«Los incendios en el basural tienen una carga de contaminantes muy alta, que le estamos aportando al ambiente. El municipio deberá tomar definiciones importantes en el corto plazo. Claro que no es algo que pueda ser revertido de un día para el otro; es un proceso. Pero en algún momento hay que "ponerle el cascabel al gato" y empezar a trabajar.
«Otros países, fundamentalmente los europeos, han implementado soluciones. Hay varias metodologías que están empleando. España, por ejemplo, está "a full" con la biomasa, que usó para reemplazar al gas natural. Las estufas hogareñas se alimentan con "pellets" producidos a partir de biomasa: restos de cosecha, de árboles, de poda, de residuos, de cereales... todo se hace "pellets" y alimentan las estufas con las que hoy se está calentando España, país líder en este aspecto.
«Otra técnica es la digestión de materia orgánica. Se utiliza, por ejemplo, la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos para la producción de metano, que a su vez se utiliza como combustible para la generación de energía. Y el otro método es la "valoración energética", lo que conocemos desde hace muchos años como "incineración", que en este caso es totalmente controlada, con estándares muy exigentes en cuanto a las emisiones. Los líderes en esto son los países nórdicos, a tal punto que son importadores de residuos de otros países para sus plantas de generación.
«La cuestión es que los noruegos, los finlandeses, se pueden ir a dormir tranquilos sabiendo que las plantas que incineran están emitiendo gases de acuerdo a las normas que la Unión Europea establece. Traer esto acá, como hay algún esbozo en la Ciudad de Buenos Aires, no da mucha tranquilidad; los argentinos no nos caracterizamos por respetar los estándares de calidad, fundamentalmente en el tema de medio ambiente. Pero son ésas las alternativas. Los europeos dicen que para llegar a un aprovechamiento integral de los residuos, y para crear un sistema de clasificación previa, en origen, muchas veces hay que pasar por la incineración. Pero esto es discutible, y va a depender de cada localidad, según cuáles sean las características de los residuos que generan.
«Los creadores de los "negocios verdes" son los alemanes. Hace poco fui a una charla que daba un ingeniero de Siemens, sobre medio ambiente, y planteaba que todas las empresas alemanas no tienen en cuenta la normativa. Uno se pregunta cómo los alemanes pueden ser tan poco estrictos... y la verdad es que la normativa es tan extensa, tan exhaustiva, que una empresa como Siemens, para estar acorde, necesitaría otro plantel tan grande como el que tiene, pero de abogados, para que estuvieran analizando permanentemente la legislación. Entonces, lo que hicieron es buscar estándares que superaran a esas normas establecidas. "La norma debe seguirnos a nosotros", afirman, y de esa manera crean la "industria verde" y los sistemas innovadores que exportan a todo el mundo.
«A nivel europeo, hoy se está dando lo que se llama "economía circular". La tradicional es una recta que nace en el insumo, luego tenemos la producción, el producto, la venta y el desecho. Lo que hace la "economía circular" es romper esa recta, y los residuos que van quedando en el proceso se reintroducen en el circuito. Así, las industrian optimizan sus procesos y disminuyen la cantidad de residuos.
«La actividad antrópica es la que genera impactos ambientales. Hay otras alteraciones, pero donde hay actividad humana, siempre se crea impacto, y nunca es positivo; siempre hay una cuota mayoritaria de impactos negativos, de los cuales no nos ocupamos. Si fuésemos conscientes de esto, trataríamos de remediar, de corregir esas alteraciones que generamos; pero no lo hacemos. Vamos dejando tras nosotros un montón de anomalías que, cuando se empiezan a juntar, comenzamos a pagar costos. La naturaleza nunca pasa factura de manera inmediata; siempre es a largo plazo. Pero cuando la pasa, lo hace con todos los intereses incluidos, no deja pasar ninguno. Y lamentablemente, quienes pagarán la factura son nuestros hijos, nuestros nietos, las generaciones por venir los que van a tener que lidiar con los problemas que les estamos dejando.»
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