El martes por la mañana nos dimos cita en el domicilio particular de Orlando Sebastián Quetglas, en su casa natal, plagado de plantas y el aroma de sus flores, donde lo criaron sus tíos y tres tía solteras (las Bajar), pegadito a la sede del Club Social y Deportivo Carabelas. De orígenes muy humildes, peros sus dotes de buen señor y amante de la cultura lo llevaron a vivir muchos años en la ciudad de Buenos Aires, a través de su profesión de sastre, siendo vendedor de Casa Vega. Junto a otro carabelense, Jorge Geijo, asistían a las veladas del Teatro Colón. Su pasión era el teatro, pero también le gustaba recitar poemas, cantar y bailar. Un verdadero personaje de la cultura rojense, que a pesar de sus 94 años no para de soñar y le deja un mensaje a la juventud para que se sume al teatro, lo más lindo que le ha dado la vida

Orlando Quetglas, cumplió 94 años y si no fuera por sus problema en la vista, todavía estaría actuando
Datos personales. “Me llamo Orlando Sebastián Quetglas Bajar, tenía una tía famosa que trabajaba muy bien en el teatro, se llamaba Felisa Bajar. Nací el 1° de febrero de 1926, tengo 94 años, estoy un poco cansado (sonrisas); vivo pegado al Club Carabelas fundado en 1923. Mis padres fueron María Nieves Bajar y Pedro Quetglas; mis hermanos son: Pedro, Armando, yo el tercero, éramos tres varones y la única mujer se murió muy joven, llamada Marta. Soy soltero, he tenido novias, anduve con Elsa Cano, una chica del campo de la cual me hice íntimo amigo. Recuerdo también a los hermanos Cano que eran tres guitarristas y hacían música muy buena por aquellas épocas”.
¿Nació en Carabelas?
“En donde vivo actualmente, al lado del Club Carabelas, era propiedad de los Bajar, donde me criaron mis tías, pero realmente cuando nací vivía al final del pueblo en un rancho, con el tiempo hicieron casas nuevas y el rancho desapareció, no tengo fotos de él, o sea que nací en un rancho y me crie en la casa de los Bajar. Mi padre Pedro Quetglas fue herrero, había dos herrerías solamente, Roselló y la de mí padre Quetglas”.
¿Qué descendencia es el apellido Quetglas?
“Español, mallorquín, de las Islas de Mallorca, era el abuelo Quetglas, al que no tuve la fortuna de conocer. Acá eran todas calles de tierra, y yo vi cuando asfaltaron la primera calle en Carabelas, cuando el Gobernador Aloé unió Carabelas, con la Ruta Provincial 31 y Ruta Nacional 8, yendo para Colón. Fue una gran obra y aprovechando el pavimento de la ruta 31, se pavimentó la entrada principal al pueblo en casi toda su extensión”.
¿Te fuiste a vivir a Buenos Aires?
“Sí, a los 22 años me fui a Buenos Aires, para estudiar Sastre, en la Acadmia de corte Arbiter, realmente me encantaba la ciudad grande, principalmente por sus teatros, el cine, los espectáculos, cosa que en los pueblos no había prácticamente. Antes de partir para la Capital, trabajé durante 14 años en una Sastrería, me fui porque el traje a medida prácticamente había desaparecido, ya nadie se hacía un traje, había llegado la industrialización. Me fui a trabajar pero no con mi oficio de sastre, sino como vendedor, trabajé en la famosa Casa Vega durante 11 años. Hice una vida un poco nómade, vuelvo a repetir Buenos Aires me encantó, como me gusta el teatro, ir al Colón, recuerdo que con Jorge Geijo, sacábamos abonos y aprovechábamos las funciones de los lunes o martes”.
¿Cómo nació la pasión por el teatro?
“Creo que viene de familia, porque cuando estaba en esta casa con los tíos y tres tías solteras, (una de ellas era la artista, Felisa Bajar), pero había dos hermanos que hacían teatro también, eran muy pintones, tenían linda voz y trabajaban muy bien, gente de vocación realmente. Me gustaba mucho recitar poemas también, cantar y hasta bailar también, creo que tenía alma de artista”.
¿Cuál fue tu primera obra?
““Ha llegado el inspector”, fue una obra que hice por invitación del Teatro Tafs en el Centro Español, realmente un orgullo muy grande que a un actor de Carabelas lo inviten del máximo teatro de Rojas para actuar, fue algo increíble; cuando el edificio del Tafs no existía todavía. La obra fue dirigida por Norberto Manzanos. En esa época se cuidaban mucho los detalles y como los protagonistas eran gente bien, usábamos esmóquines y pomposos vestidos. Luego me volví a Buenos Aires porque me gustaba tanto, para ir al teatro en una época de actores maravillosos”.
¿Qué recuerdos tenes de los Torneos Abuelos Bonaerenses?
“Muy lindos recuerdos, con mi amigo Date Martínez y actores de Carabelas, dirigidos por Cristian Bosco, representábamos a la Delegación de Rojas, en los Torneos Abuelos Bonaerenses en la ciudad de Mar del Plata 2002, 2003, 2004 y 2005, en varias ediciones fuimos premiados, nos hacían reportajes, como así también nos agasajaban en los hoteles, una experiencia maravillosa en una ciudad espectacular como la “Feliz”.
¿Cómo siguió tu trayectoria en el teatro?
“En Carabelas nos unimos los dos clubes (Social y Deportivo Carabelas y Deportivo Unión), hicimos innumerables obras de teatro, como así también formé parte del Grupo de Teatro “Perdónanos Alcón”, con Dante Martínez siempre fuimos compañeros de teatro. El teatro, la música, el baile fueron las pasiones de mi vida y hasta hace cinco años atrás no paré de trabajar y actuar, lamentablemente un problema en la vista hizo que mi participación en el teatro sea cada vez menor. Me ha hecho muy feliz actuar”.
¿Qué es lo mejor que te ha dejado el teatro?
“Sacar de adentro la vocación que uno tiene, así como me gusta recitar, también uno hace personajes cuando recita, está todo relacionado el teatro, el recitado, el baile (he bailado el pericón, folklore), es una manera de expresarse ante la vida e interactuar con la gente”.
¿El teatro te ha dejado amigos?
“Con “Lito” Labrada teníamos una amistad estupenda, hasta nos hemos obsequiados fotos, recuerdo que le regalado fotos que a él le gustaban, ya que “Lito” fue el fotógrafo oficial del Teatro Tafs, una amistad muy linda. Él trabajaba en Buenos Aires y yo también, entonces a veces nos encontrábamos de casualidad en la Estación de Ómnibus en Pergamino, era un placer encontrarse y mientras esperaba el colectivo para venir a Carabelas teníamos tiempo de charlar. El teatro me ha brindado un montón de satisfacciones”.
“Otro de los grandes amigos que me ha dejado el teatro ha sido Dante Martínez con el cual todavía nos vemos en la actualidad y juntos hemos obtenido premios también”.
¿Cómo has vivido la pandemia?
“La verdad que ni me he dado cuenta, si cuando veo la gente con el barbijo, en Carabelas ha habido pocos casos, no ha sido como en las grandes urbes, las grandes ciudades, que está lleno de gente”.
¿Un mensaje a los más jóvenes?
“Lamento que en Carabelas, a pesar de esta peste que nos agobia a todos, no haya mucha gente abocada al teatro; que la gente busque dentro de ellos esa sensibilidad que tienen a flor de piel y no se animan a demostrarlo. Después de nuestra camada, por ejemplo llegaron actores como Hugo “Tuqui” Matheu, un actorazo que ha hecho cosas buenísimas, como así también Marta Quaglia, Mercedes Antonelli, ambas estupendas actrices. He tenido la satisfacción de tener excelentes compañeros y buena gente que sabe actuar, eso es bueno porque te enriquece mucho. Además con el director Cristian Bosco hicimos cosas muy lindas, como por ejemplo las obras de Mar del Plata que tuvieron mucho éxito”.
“Mi vida la he repartido entre el teatro, pero en realidad fue más lo que vi, que lo que actuaba, como me gustaba mucho venir a visitar a mi familia en Carabelas, entonces no me comprometía para hacer teatro en Buenos Aires, en vez un recitado sí, porque no era el compromiso de una obra. Aprovecho esta ocasión para saludar a todos los que me quieren y agradecer a los actores con los cuales he compartido las tablas, una de las cosas más lindas que me han pasado en la vida”.

Torneos Abuelos Bonaerenses en Mar del Plata. Orlando Quetglas junto a Cristian Bosco, Dante Martínez, Blanca Zoppi y una de las mellizas Serantes, flanqueados por el jurado

Orlando Quetglas en la obra, Ha llegado el Inspector, invitado por el Teatro Tafs en el Salón Rojo del Centro Español







