Explicaban el último viernes en la sala de conferencia del Municipio de Rojas, el ingeniero Daniel Boyeras, secretario de Obras y Servicios Públicos; el asesor de Obras Sanitarias Daniel Sartori; y el secretario General y de Coordinación del municipio, Cristian Ford, fueron quienes brindaron las explicaciones y mostraron numerosa documentación que incluyó resultados de análisis del agua (que se realizan con mucha frecuencia, algunos de manera diaria), y comunicaciones de organismos provinciales de control. Con resultados de análisis y controles de la Autoridad del Agua defendió el gobierno la calidad del agua de red. La apelación llegará al máximo tribunal bonaerense.

El asesor de Obras Sanitarias Daniel Sartori, junto a Boyeras y a Ford llenado tranquilidad a la sociedad
El fallo. Luego de que en las redes sociales se viralizara todo tipo de rumores acerca de la calidad del agua de Rojas, originados en un fallo sobre el tema de la Cámara de Apelaciones de San Nicolás ("un fallo raro", según las autoridades), el gobierno municipal salió al cruce de las versiones y mostró, con resultados de los análisis que se realizan de manera periódica y controles de la Autoridad del Agua, que el líquido que llega a los hogares de los rojenses es potable y puede ser consumido sin riesgos ni temor.
El fallo de la Cámara de Apelaciones es de segunda instancia; el tribunal de alzada es de Junín, y la causa fue iniciada a partir de una denuncia de un activista rojense (el mismo que en 2008 patrocinara acciones contra un fantasioso "efecto cancerígeno" de los transformadores de electricidad). Las muestras de agua en las que la justicia dice basarse serían de 2013 (esto es, de seis años atrás), y no se sabe cómo ni en qué condiciones habrían sido obtenidas.
Dicho fallo obliga al municipio local a presentar "un plan de adecuación" para llevar los valores de arsénico (la única sustancia cuestionada) a los límites que establece el Código Alimentario Argentino, menores que los fijados por la ley vigente por la que se rigen los municipios bonaerenses. Lo curioso del caso es que el propio Código Alimentario (ley N° 18.284), al establecer algunas características químicas del agua potable de suministro público, tolera "que las autoridades sanitarias competentes admitan valores distintos a los previstos, si la composición normal del agua de la zona y la imposibilidad de aplicar tecnologías de corrección lo hicieran necesario"; algo que fue olímpicamente ignorado por los jueces de ambas instancias. Por ello, la municipalidad apelará la decisión llevándola a la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
El ingeniero Daniel Boyeras. Enfatizó que al inicio de su gestión hizo consultas ante la Autoridad del Agua para conocer cuál es el marco normativo al que la municipalidad de Rojas debe atenerse, y "nos respondieron con total claridad que la norma que nos rige es la ley N° 11.820, marco regulatorio para la prestación de servicios públicos, provisión de agua potable y desagües cloacales de la provincia de Buenos Aires. Nosotros estamos permanentemente siendo controlados por la ADA, a través de monitoreos que nos realizan; su última visita fue el 23 de abril de este año, y no recibimos absolutamente ningún cuestionamiento con respecto a la calidad del agua de Rojas".
"Que la gente se quede tranquila". Boyeras remarcó: "que la gente se quede tranquila", y aclaró que "si llegara a aparecer alguna cuestión, en la calidad del servicio, que se apartara de la normativa y pusiera en riesgo la salud de la gente, nosotros saldremos inmediatamente a explicarlo y clarificarlo. En mi casa, toda mi familia, mis hijos, mi señora, todos tomamos agua de la red. Por lo tanto, nos ponemos a disposición de quien quiera expresar cualquier preocupación por la calidad del agua que beben los rojenses".
Cristian Ford. "Obviamente, se va a apelar; el lunes se va a estar reuniendo el equipo legal para ver cuál es el camino", dijo el secretario General y de Coordinación, Cristian Ford. No obstante, ratificó que "lo más importante para nosotros, más allá de lo legal, es llevar tranquilidad a la gente".
También cuestionó, no sólo la denuncia sino también la decisión judicial, a través de un ejemplo con cierta carga de humor tragicómico: "Es como si fueras al médico con un dolor en el pecho, y el profesional te respondiera (mirá, tengo unos análisis tuyos del año 2013; tomate esta pastillita y lo vas a solucionar). El contexto de hoy no es el de 2013; se ha trabajado mucho, y todo lo que se hizo tuvo un impacto en la situación. (Daniel) Sartori también hizo un trabajo estupendo con respecto a la infraestructura; ha logrado equipar el área para elevar el nivel de calidad del servicio. Por eso, más allá de lo legal, lo importante es transmitir con total seguridad que el agua es potable".
"En el municipio no vas a ver un "dispenser". Acá todos tomamos agua de la canilla", añadió Ford. El aspecto legal y los déficits municipales. Si bien este asunto no fue tratado en la conferencia de prensa (al menos, no en profundidad), lo cierto es que gran parte de la responsabilidad del fallo que originó la campaña en redes sociales y algunos medios, es de la deficiente respuesta del municipio al requerimiento de la Cámara de Apelaciones de San Nicolás. La municipalidad se limitó a cuestionar la denuncia desde lo formal, pero no abordó la cuestión de fondo, esto es, la buena calidad del agua. Por ende, al no tener respuesta alguna sobre este tema, el tribunal declaró "desierta" a la presentación municipal y concluyó que, entonces, la denuncia debe ser admitida.
Daniel Sartori. Visiblemente molesto, el asesor de Obras Sanitarias Daniel Sartori brindó algunas explicaciones técnicas que lo llevaron a considerar que "sin entender demasiado de leyes, pareciera que algunos jueces están un poco «flojitos de papeles»". Sostuvo que "no se puede afirmar nada hoy con muestras de seis años atrás. Todos estos condicionantes químicos son estacionales, y además son muy dinámicos: puedo tomar una muestra hoy y me va a dar un resultado, y a lo mejor tomo otra mañana, en el mismo lugar, y me puede dar otro. Nosotros no tenemos necesidad de ningún plan de adecuación, porque estamos dentro de los límites que establece la ley".
"Esas muestras que aparecen en el fallo, no sabemos con qué metodología fueron hechas; no hubo contramuestras, no sabemos quién las tomó; hablan de otros parámetros como nitratos o sulfatos, y la verdad es que nada de eso se corresponde con la realidad. Nosotros cumplimos con lo que establece la ley, hacemos los análisis con la periodicidad que corresponde, tanto en los pozos como en la red, químicos y bacteriológicos, y el agua cumple con todos esos requisitos", agregó Sartori.
Por otra parte, introdujo una interpretación interesante: "en el fallo tampoco aparece ninguna estadística o estudio que se haya solicitado al área de salud, sobre enfermedades que se hayan producido por ingestión de arsénico o nitratos", manifestó.
"El agua está totalmente controlada, los análisis se hacen en el Laboratorio Central del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, y con la cadena de custodia que corresponde para las muestras", dijo, y terminó considerando que "llama mucho la atención que si una persona está tan preocupada por la salud de la población, no se haya acercado una sola vez a plantearlo ante los responsables del agua de Rojas".
Conclusión. El costado legal de esta cuestión, parece, se dirimirá finalmente en la Suprema Corte de Justicia bonaerense; pero el aspecto sanitario, esto es, la certeza de que el agua de red de Rojas es potable y puede ser consumida sin temor, está resuelto.





