Pasaron cincuenta años desde la primera, realizada en 1971, y Rafael Obligado se vistió nuevamente de fiesta con sus actividades tradicionales, su feria artesanal y de emprendedores, sus espectáculos artísticos, su ceremonia de coronación de la reina y su séquito y su multudinario baile de cierre. Desde la localidad no llega hoy otra cosa que palabras de satisfacción y de agradecimiento

El público colmó la plaza Manuel Belgrano para disfrutar de la sombra de los tilos y los espectáculos musicales
Cincuenta años después de la primera, realizada en 1971, Rafael Obligado tuvo el domingo pasado su merecida y esperada edición de la Fiesta Provincial de la Galleta. Se trata de un evento cuya organización corre por cuenta de la comisión vecinal de fomento, con el auspicio de la municipalidad de Rojas a través de la delegación en la localidad y de la participación de todo el pueblo, que colabora activamente para que el brillo cubra a la celebración de cada noviembre.
La fiesta tuvo el formato habitual, con el único cambio de que, en lugar del tradicional almuerzo, hubo un gran patio de comidas que, no obstante, incluyó al asado, como de costumbre.
La entrada libre y gratuita fue otra novedad. Así, toda la población, e inclusive muchos llegados desde otras ciudades de toda la región, pudieron disfrutar de la fiesta y gastar en la medida de sus posibilidades. El encuentro había comenzado con poca gente a mediodía, pero con el correr de las horas se fueron sumando espectadores y la fiesta «estalló» al atardecer. El momento de atracción central fue el de la elección de la reina y posterior baile de cierre, con más de dos mil personas en el predio. Algunos cálculos razonables indican que fueron unas 3.800 las personas que pasaron por la plaza Manuel Belgrano a lo largo del día.
Como es habitual, la fiesta consistió en espectáculos artísticos, desfile y una gran feria artesanal que cubrió tres cuadras alrededor de la plaza Manuel Belgrano.
Todo comenzó a mediodía cuando, tímidamente, la plaza comenzó a poblarse lentamente de gente. El patio de comidas funcionó con diversos puestos de venta a cargo de la comisión vecinal de fomento, de la sociedad de Bomberos Voluntarios y de otras instituciones que, así, pudieron hacerse de algunos ingresos luego de la parálisis propia de la cuarentena que duró un año y medio a partir de marzo de 2020.
Hay que decir que los precios no eran baratos; sin embargo la oferta fue variada, y así todos quienes se acercaron pudieron disfrutar de los distintos productos del patio de comidas y a la vez colaborar con las instituciones. El lugar se pobló de reposeras, de sillas y mesas que llevaba la propia concurrencia para pasar un verdadero día de fiesta al aire libre. El clima contribuyó con un tiempo espléndido, quizás un poco caluroso pero muy adecuado.
La feria artesanal se instaló en la media cuadra de la plaza que está frente a la escuela, en la cuadra completa sobre la calle principal y en la otra media, entre la esquina y la oficina de la cooperativa CIPSPROL. El número de puestos quizás no alcanzó a la impresionante cifra de 102 que hubo en la fiesta de 2019, pero igualmente fue muy elevado y con oferta muy variada que abarcó desde la gastronomía hasta las artesanías, prendas de vestir, plantas y flores, pequeños muebles para el hogar, juguetes, etcétera.
Por la tarde comenzó la gran afluencia de gente, que ya era importante alrededor de la hora 17, cuando comenzó el desfile por la calle principal del pueblo, desde la casa de la cultura (ex estación ferroviaria) hasta la plaza, donde estaba montado el pequeño escenario habitual sobre un acopladito. Desde allí, los animadores Hugo Silveira y Walter Darío Albornoz relataban el paso de los participantes. Encabezaron la columna las aspirantes a reina provincial de la galleta, acompañadas por soberanas anteriores y otras de diversas fiestas que se realizan en la región. La primera de las chicas desfiló a bordo del flamante móvil N° 1 de Bomberos Voluntarios, la vieja autobomba donada por el cuartel de Rojas que, en un destacable trabajo realizado por los propios bomberos, fue completamente restaurada; tanto la mecánica como la chapa, la pintura e inclusive el tanque de agua fueron reconstruidos a nuevo.
El resto de las aspirantes desfiló a bordo de camionetas particulares (una en cada vehículo), mientras que las reinas invitadas de otras fiestas lo hicieron todas juntas, en la carroza que ostentaba un gran «50» en la parte posterior (aludiendo al cincuentenario transcurrido desde la primera fiesta de la galleta).
Detrás de las chicas pasaron los autos antiguos, y cerraron el desfile los centros tradicionalistas, familias gauchas montadas y con sus atuendos de fiesta, todo bien arreglado para la ocasión.
Seguidamente hubo otro acto tradicional: la sesión de fotos de las postulantes, reinas anteriores y soberanas invitadas de otras fiestas, en la glorieta y el monumento central de la plaza Manuel Belgrano. Mucha gente se concentró para presenciar la formación de las chicas y, bajo la coordinación de Damián Rodrigo, a cargo del área Reinas de la fiesta, fueron tomadas las imágenes que servirán para difundir en toda la provincia a esta festividad anual de Rafael Obligado.
Las chicas continuaron luego su recorrida por distintos lugares de la plaza, incluidos el escenario y la pasarela, mientras continuaban los espectáculos artísticos que habían comenzado con propuestas melódico–folclóricas a cargo de artistas como Luciano Ferrario (Rafael Obligado) y Ariel Fullana (Rojas), para ir convirtiéndose paulatinamente en bailables con los también locales La Adictiva, Suena mi Cumbia de Arroyo Dulce y algunos otros, hasta el cierre multitudinario con Los Reyes del Cuarteto, de Junín.
Antes de la presentación de «Los Reyes...» y el gran baile de cierre se realizaron también el sorteo del bono contribución y la ceremonia de coronación de la nueva reina y su séquito. Este último acto incluyó un sentido discurso de tono localista dicho por «Cucho» Albornoz, palabras de agradecimiento de las jóvenes que dejaron sus puestos y de las nuevas ocupantes, y un homenaje brindado por la última corte al coordinador del área Reinas de la fiesta, Damián Rodrigo.
La Fiesta Provincial de la Galleta volvió con todo. Hubo poco tiempo de preparación, porque la decisión de realizarla fue tomada en el segundo semestre, cuando habitualmente la gente de Rafael Obligado trabaja todo el año en la organización. Así y todo fue un evento espectacular, multitudinario, quizás con una mayor respuesta de parte de la población debida a la gratuidad de la entrada, un detalle que habrá que analizar; es altamente probable que los ingresos para los organizadores y demás instituciones participantes haya sido mayor que cuando se vendía una tarjeta y el ingreso era pago.