La «movida» que empezó con algunos monólogos emitidos por el canal de CLYFER ya «importó» actores de la región, de la CABA y del sur santafesino; incluye obras con más de un protagonista y programa giras y actuaciones en vivo

Diego Albamonte junto a los actores que realizaron los monologos en Clyfer TV
Ante la lamentable realidad que vivimos varias veces en el último año y medio –teatros, salas de concierto, espacios culturales en general, todo cerrado–, la CLYFER sacó a la luz los principios cooperativos y pergeñó un programa en su canal de TV («Escenarios virtuales») para que los artistas, sin costo alguno, pudieran mostrar lo suyo a la comunidad, conseguir algunos auspiciantes y lograr así ingresos con los que paliar esa dura situación.
La idea funcionó; fueron muchos los artistas que se sumaron a la iniciativa, enriquecieron la oferta de contenidos del canal cooperativo, ofrecieron a su vez a empresarios y comerciantes la posibilidad de publicitar de la mano de productos de calidad y lograron una retribución por su trabajo.
Pero como suele suceder a pesar de lo que dice el refrán, uno no siempre cosecha lo que ha sembrado. A veces no logra nada, y otras, como en el caso de Diego Albamonte sumado a la propuesta de CLYFER, la cosecha excede largamente a las pretensiones iniciales; no sólo en cantidad sino también en lo cualitativo.
En conjunto con Lorena Gutiérrez, que lo acompañó como asistente en algunos casos y como directora en otros, Albamonte puso en marcha una «movida» que comenzó en Rojas pero ya tiene alcance regional y amenaza con convertirse en provincial, incluyendo a la CABA y al sur santafesino.
A tono con la retórica «pandémial», y dado que el respeto a los fantasmas impuestos por la moderna inquisición fue uno de los requisitos ineludibles para acceder a este (y otros) programa(s), Albamonte y Gutiérrez eligieron el monólogo como forma teatral. Así, evitaron problemas artístico–instrumentales como el de tener que mostrar a dos amantes expresándose mutuamente su entusiasmo sin acercarse a menos de dos metros de distancia, o la necesidad de imaginar a un niño embozado mientras grita «el rey está desnudo» sin que se entienda lo que dice.
Albamonte y Gutiérrez se tomaron su tiempo para preparar el ciclo de la mejor manera posible. En su primera etapa ya tenía un incipiente alcance regional: llegaba Fidela Carruega, desde Pergamino, para sumarse a las actrices rojenses Lila Cohen y Soledad Abril.
En su segundo tramo, el ciclo avanzaba decididamente en su regionalización. Mientras se sumaban más rojenses como Marta Seta, Ezequiel Restaine y Joaquín Federicci, llegaban también Fabio Pérez y Lucas Danura desde Salto y Adriana Vergara desde San Nicolás.
Para la tercera etapa, en pleno ensayo, llegaron el rojense Alfredo «Charol» Araldi; de Salto, Lucas Danura y Fabio Pérez; de San Nicolás, Adriana Vergara y Marcelo «Colo» Pascale; de Pergamino, Santiago Balbuena; y también se producirá la «repatriación» de rojenses que están en la Capital Federal; ya está confirmada la de Luján Aloé, y podría darse además la de Damián Mai. Hay interés en otros actores de Junín, de Venado Tuerto y de Luján.
Cabe recordar que en la segunda etapa hizo su aparición «Teatro por la identidad», el conocido programa creado por la organización Abuelas de Plaza de Mayo, en este caso con la dirección de Lorena Gutiérrez.
A esta altura, la «movida» de Albamonte y Gutiérrez se ha expandido inclusive hacia su interior; incluye algunas obras que no son monólogos sino que participan varios actores; y no sólo está orientada al canal CLYFER TV: tiene previstas actuaciones con público en La Minga y giras por la zona, comenzando por Salto.
Para destacar: este ciclo permitió el retorno a la actuación de muchos de los «monstruos sagrados» del teatro rojense como Lila Cohen, Marta Seta y Alfredo Araldi; la inclusión de actores jóvenes pero con trayectoria, como Soledad Abril y la de algunos que esperan su turno como Joaquín Federicci y el «Cholo» Medina; y la participación de otros que están dando sus primeros pasos, como Ezequiel Restaine. A la vez, les abre las puertas a muchos teatristas de otros lugares de la región, brindándoles oportunidades que quizás no tienen en sus ciudades de origen.
Como se ve, un fruto por demás de nutritivo nacido de la semilla que plantó la CLYFER y regaron Diego Albamonte y Lorena Gutiérrez. Vale para demostrar por millonésima vez, si es que hiciera falta, que la cultura es el rasgo distintivo, no explotado pero de enorme potencialidad, de este pequeño pueblito enclavado en la zona central del mar de soja conocido como «pampa húmeda», ése que en los mapas es un puntito y lleva el nombre de «Rojas».