Para este fin de semana está programado el evento con puestos de artesanos y música en vivo. El municipio resarcirá a la institución por las pérdidas originadas por la injustificada suspensión del encuentro de rock, dos sábados atrás

Finalmente fue autorizada la feria de artesanos con música en vivo programada por La Minga para el próximo fin de semana. La iniciativa tuvo éxito, pero el camino fue arduo y no exento de rispideces.
El acuerdo entre los «mingueros» y las autoridades municipales llegó durante una reunión realizada el lunes pasado, tras la absurda prohibición de tocar música pero no de realizar un evento abierto al público, decisión municipal de dos sábados atrás, y de una movilización frente al centro cultural Ernesto Sabato concretada el viernes por una multitud de artistas locales.
Tal como informó CHISPA en su edición anterior, La Minga había programado para el sábado 20 un encuentro de «rock al aire libre»; pero luego de dos semanas de trabajo en la organización, de gastos en logística y en compras de insumos para el bar, cuatro horas antes del comienzo del espectáculo la municipalidad comunicó que, si bien el evento podía llevarse a cabo, estaba prohibida la música en vivo.
Ante esta situación, el colectivo cultural suspendió todo y manifestó en un comunicado «la preocupación por el funcionamiento de la secretaría de Cultura y su falta de respuestas ante este tipo de atropellos. Para un espacio autogestionado como el nuestro resulta lógico y pertinente tener un trato y diálogo fluido con autoridades municipales del sector de Cultura, aunque por momentos se está tornando cada vez más difícil».
«Seguiremos por nuestro camino, como lo venimos haciendo desde hace mucho, así como también esperamos más puentes y menos obstáculos para con los artistas y los centros culturales», concluía el texto.
Poco después, tras la «patoteada» estatal, el centro cultural La Minga manifestó su enojo con las autoridades municipales y convocó al sector cultural rojense, y a la comunidad toda, a una «manifestación artística» que tendría lugar frente al centro Ernesto Sabato, sede de la dirección municipal de Cultura, el viernes pasado.
El grupo denunciaba por entonces la «emergencia cultural» que vive el sector y, a través de un comunicado, lanzó la convocatoria «a la comunidad rojense a una manifestación artística en la puerta de la sede de Cultura del municipio para reclamar por los atropellos y la falta de respuestas que estamos sufriendo los artistas y centros culturales de nuestra ciudad».
La manifestación logró la adhesión de numerosas agrupaciones, musicales y teatrales, y si bien en un primer momento se pensó en agregarle expresiones artísticas, en realidad resultó una especie de «asamblea» de la que participó el director municipal de Cultura, Alejandro Elcoro. El objetivo principal, según expresaron los organizadores, fue ampliamente cumplido: concientizar a la comunidad sobre la difícil situación que vive el sector, víctima permanente «de todo tipo de arbitrariedades».
MANIFESTACIÓN «POR REGLAS CLARAS Y PARA QUE SE PERMITA TRABAJAR»
Numerosos artistas locales se manifestaron el viernes pasado frente al centro cultural Ernesto Sabato para reclamar reglas de juego claras en relación con la organización de eventos, y que se les permita trabajar, en un contexto muy complejo después de un año de inactividad y una situación económica cada vez más excluyente.
La numerosa concurrencia fue recibida en la vereda por el director municipal de Cultura, Alejandro Elcoro, por lo que aquello que iba a ser una manifestación con música, teatro y otras expresiones artísticas terminó convertido en una reunión en la que los reclamos fueron planteados directamente ante el representante del gobierno municipal.
Como fruto del encuentro entre los artistas y el director de Cultura fue acordada una reunión, realizada el último lunes, de la que participarían también el secretario General y de Coordinación, Cristian Ford, y la secretaria de Seguridad, Betsabé Corro. El colectivo cultural planteó su reclamo de que se establezcan reglas claras para saber a qué atenerse en cuanto a la organización de eventos, pero también –y principalmente– que no se les coarte la posibilidad de trabajar, luego de un año de inactividad casi completa y en medio de una situación económica explosiva donde los precios aumentan a cada minuto.
FILMACIÓN POLICIAL
Durante la charla entre el director de Cultura, Alejandro Elcoro, y los artistas concentrados frente al «Ernesto Sabato», pasó en reiteradas oportunidades una camioneta de la Policía Bonaerense con dos efectivos a bordo: un masculino, el conductor, y una femenina que filmaba a la concurrencia, aparentemente con un teléfono móvil. Esta clara actitud intimidatoria fue advertida por los manifestantes, que a viva voz expresaron lo que pensaban aunque el asunto, por suerte, no pasó a mayores. «Estamos acá pacíficamente, reclamando por algo que es justo, y no vemos por qué sigue actuando el aparato represivo», sostuvo Gustavo Heredia.
Autoridades municipales explicarían luego que existe una orden emanada del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires de que toda manifestación existente en el territorio bonaerense debe ser filmada por personal policial. Esto es: la intimidación no parte del municipio ni de la policía sino del gobierno provincial.
AUTORIZAN LA FERIA Y RESARCIRÁN A LA MINGA
La Minga realizará la feria de artesanos programada para el próximo fin de semana («largo» debido a la semana santa), y además será resarcida económicamente por los perjuicios sufridos a raíz de la absurda prohibición sufrida dos sábados atrás, cuando el municipio no permitió la actuación de músicos pero sí la realización de un encuentro abierto al público.
Estas decisiones fueron tomadas el lunes, durante una reunión realizada en el centro cultural Ernesto Sabato, de la que participaron representantes de la institución, el secretario General y de Coordinación, Cristian Ford; la secretaria de Seguridad, Betsabé Corro y el director de Cultura, Alejandro Elcoro.
Según se informó, La Minga debía «presentar los protocolos» –cumplimentando así su sometimiento a la liturgia de la inquisición «pandémial»–, pero en ese momento quedó implícitamente acordado que la feria se llevará a cabo. La documentación exigida fue presentada en la mañana del martes.
Por otra parte, el municipio decidió resarcir económicamente a la «estación cultural» por los perjuicios sufridos con la absurda prohibición de dos sábados atrás, cuando se le permitía realizar un encuentro abierto al público pero no la actuación de músicos en vivo. La entidad había realizado gastos en logística, en productos perecederos para la oferta gastronómica, y otros propios de la organización, todo lo cual pasó a la columna del «debe».
Las «reglas claras» exigidas por los «mingueros» junto a muchos otros colectivos de artistas siguen sin aparecer; las autoridades consideran que «la situación es dinámica», y por ende la autorización o no de eventos, o bien sus características, serán objeto de análisis «en el día a día». No obstante, la exposición pública que tuvo el «blooper» con La Minga (prohibir la música pero no el encuentro) y la erogación a que se obligó el municipio para resarcir las pérdidas, seguramente harán que, a partir de ahora, aparezcan mayores cuidados con respecto a las decisiones tomadas en función de caprichos emanados de ciertos poderes perversos que actúan en las sombras.














