Con un sencillo homenaje realizado en el hall de la municipalidad fueron homenajeados el lunes, a treinta y seis años del inicio de la guerra, los ex combatientes y caídos en Malvinas.

Ofrenda floral. Rossi, Armellini, Ralfh, Vega y Rivolta
El programa de actividades organizado por el municipio iba a desarrollarse en la plazoleta Islas Malvinas de barrio Bicentenario, pero finalmente, por cuestiones climáticas, se decidió que el escenario fuera el edificio comunal, con algunas acciones en la plaza San Martín.
El acto fue encabezado por el intendente municipal, Claudio Rossi, a quien acompañaron muchos de los funcionarios de su gabinete. También hubo concejales de todos los bloques políticos, representantes de algunas pocas instituciones y delegaciones de la escuela primaria N° 3 (junto al centro de actividades infantiles que funciona en el establecimiento), de la Policía Comunal y de Bomberos Voluntarios, con banderas de ceremonia.
Tras la parte protocolar que consistió en la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino, el izamiento de la Bandera Nacional y la colocación de una ofrenda floral en el monumento a San Martín (estos últimos, en la plaza), fue pronunciado el único discurso, a cargo del director municipal de Cultura, Alejandro Elcoro.
Elcoro se refirió como tema excluyente a la reciente identificación de muchos de los soldados argentinos que murieron en las islas, y al viaje realizado hace unos pocos días por familiares de esos caídos a Malvinas.
Tras el discurso, con la salida de las banderas de ceremonia, fue dado por finalizado el acto.
Palabras del director de Cultura, Alejandro Elcoro
"Esta semana, las familias sabrán qué fue de sus hijos"
El director municipal de Cultura, Alejandro Elcoro, fue el único orador del acto relizado el pasado lunes para homenajear a los ex combatientes y caídos durante la guerra de Malvinas.
Elcoro se refirió al viaje realizado a las islas hace pocos días por familiares de noventa de los soldados muertos en batalla cuyos restos descansan en ese territorio. "Los soldados habían sido enterrados sin identificación, y sus familiares fueron para cerrar una herida que ya tenía treinta y seis años. Algunos de esos muchachos habrán sido compañeros de armas de los veteranos a los que hoy homenajeamos en Rojas", explicó.

Entre otros conceptos, el director de Cultura expresó lo siguiente:
"La historia de esa recuperación de sus identidades duró diez años, llenos de desencanto y, a la vez, de altos ejemplos de humanidad. Cuenta la periodista Gabriela Cociffi que Julio Aro, veterano de Malvinas, le señaló en el mapa doscientas treinta cruces y le dijo -hay ciento veinte tumbas que dicen "soldado argentino sólo conocido por Dios". Muchas madres necesitan saber dónde están sus hijos. ¿Nos ayudás a buscarlos?-. El veterano reveló que su madre, cuando supo de las tumbas anónimas, le dijo sin titubear: -yo te hubiese buscado hasta el fin de mis días-. En ese instante comprendió que no iba a descansar hasta poder ayudar a las familias que buscaban a sus hijos, hermanos o padres caídos en el Atlántico sur".
"Dice Cociffi: -Por los que fueron y no volvieron; por los que fueron y los trajeron escondidos al continente; por las lágrimas de las familias de los caídos; por los hijos que quedaron sin padres; por las madres que entregaron lo que más amaban a la patria; por la Argentina que dejó la sangre de sus hijos en la turba húmeda y helada; por todo eso ya nadie, en aquel lejano 1982, volvió a ser el mismo después de la guerra-".
"En 2008 Julio Aro creó la fundación "No me olvides" y viajó a Londres con dos ex combatientes para reunirse con veteranos ingleses de gran experiencia en la posguerra. El destino quiso que se cruzara con el coronel Geoffrey Cardozo, que oficiaba de traductor, ya que hablaba un perfecto español. En largas charlas sobre la guerra, Aro le contó sobre esas tumbas que lo desvelaban. El día que partían, Cardozo se acercó con un sobre de papel madera, se los entregó y les dijo: -ustedes van a saber qué hacer con esto-".
"El Reino Unido le había encomendado a Cardozo la difícil tarea de recoger los cuerpos de los campos de batalla y darles honrosa sepultura en un cementerio. Y ahora él les entregaba cada dato que había anotado, y la forma en que los soldados habían sido enterrados, para que ellos pudieran comenzar la búsqueda".
"El coronel Cardozo anotó en detalle sus conmovedoras vivencias en las islas. Desde 1983 sintió una angustia en la boca del estómago por no haber podido conocer el nombre de esos chicos, y la frustración que le produjo haberse enterado de que los padres desconocían con qué cuidado habían sido tratados sus hijos para darles una decente sepultura".
"Dice Cardozo: -Cuando vi los primeros cuerpos quedé en estado de shock; no podía creer que no tuvieran la chapa identificatoria. Un soldado profesional nunca puede salir sin su identificación colgada al cuello. Encontré que algunos jóvenes habían pegado un papelito, con sus nombres escritos en tinta; pero estaban borroneados por la lluvia y el clima. Revisé cada cuerpo con mucho cuidado; los bolsillos, las chaquetas, todo. Buscaba algo que me permitiera identificarlos con certeza. Había cartas a un soldado argentino, estampitas, golosinas, fósforos, alguna carta personal borroneada que no me permitía saber si era propia o si la había guardado para entregársela a un compañero; pero nada que me permitiera certificar quién era. Cuidé y respeté cada cuerpo. Cada soldado fue depositado con respeto en un ataúd de madera, y sobre el ataúd, volví a anotar todos los datos. Buscaba que esos cuerpos pudieran preservarse para una futura identificación. Este cuidado permitió que treinta y cinco años después, ochenta y ocho soldados hayan podido ser identificados".
"Cuenta la periodista Cociffi que durante años, muchas puertas se cerraron, y otras ni siquiera se abrieron. Un funcionario le preguntó, sorprendido: -¿Y vos por qué querés la identificación? ¿Acaso tenés algún muerto en Malvinas?- Y ella le respondió: -Yo tengo seiscientos cuarenta y nueve muertos. ¿Usted no?-. En ese año, la periodista pensó que la única posibilidad era llegar con una figura internacional, para darle voz a las madres. Entonces, surgió una idea que cambió el curso de esta historia: en marzo de 2012 vendría Roger Waters, el líder de Pink Floyd, a quien le envió un breve email con este pedido: -hay ciento veintiún soldados no identificados. Como luchador por los derechos humanos y movimientos antibélicos, le pedimos que ayude a estas madres de Malvinas, que desde hace más de treinta años no tienen dónde dejar una oración o una flor. Waters comenzó a trabajar por los soldados argentinos muertos en Malvinas. Su compromiso fue absoluto, y reveló que esos soldados habían calado tan hondo en su corazón porque su abuelo y su padre, veteranos de la primera y la segunda guerras mundiales, están enterrados en campos de batalla de Europa".
"En 2016, el acuerdo entre el Reino Unido y la Argentina comprometió a los gobiernos a apoyar el proceso de identificación y la voluntad de las familias. Días pasados, el secretario de Derechos Humanos recibió en Ginebra el informe final con los ochenta y ocho nombres de los caídos identificados. Esta semana, las familias sabrán finalmente qué fue de sus hijos. Al momento de volar a Malvinas, el 26 de marzo pasado, se habían agregado dos nombres a esta lista. En Youtube se puede ver una filmación de la ceremonia en el cementerio Darwin, en la cual los ingleses le rindieron homenaje a los argentinos caídos en Malvinas. Es de 1983, y se tituló "No te hemos olvidado". La mandó a hacer el mismo Geoffrey Cardozo, del cual se habló antes".
"Agradecemos los honores que se han presentado a nuestros soldados; pero eso no nos devuelve sus vidas. Seguiremos llorando por ellos y por nuestras islas. Amén".