Julio 20, 2026
Locales

Comenzó "Tejiendo Calma", un espacio para aprender, crear y compartir.

Esta semana se realizó el primer encuentro del Taller Municipal de Crochet, una propuesta gratuita de la Dirección de Educación que invita a jóvenes y adultos a descubrir el arte de tejer, sin necesidad de tener experiencia previa. Con la guía de Karina…
Julio 14, 2026
Locales

Información y recomendaciones ante el hallazgo de un ofidio en Carabelas

La Secretaría de Salud del Municpio de Rojas, a través de la Dirección de Bromatología Área de Zoonosis informa que, a partir de una imagen recibida sobre un ofidio hallado en la localidad de Carabelas, se realizó una consulta a través de la red de Zoonosis…
Julio 14, 2026
Locales

Cordón Cuneta para Avenida Pellegrini

Ya se realizaron los primeros metros de cordón cuneta en Avenida Pellegrini. La ejecución del cordón cuneta se realizará en un tramo de Avenida Pellegrini entre Carrasco y Ruta Provincial 31. Esta obra permitirá optimizar el escurrimiento del agua de lluvia,…
Julio 13, 2026
Locales

El sol le puso calor al acto oficial del Día de la Independencia

Rojas vivió una nueva celebración por el 210º aniversario de la declaración de la Independencia Argentina. En este nuevo 9 de Julio, la comunidad del distrito de Rojas, respondió a la convocatoria del gobierno municipal, brindando un marco multitudinario y…
Julio 07, 2026
Locales

Cronograma recolección por feriados

Julio 07, 2026
Locales

La Cooperativa de Carabelas realizó la fiesta de los Premios a la Entrega 2024/2025

Como viene sucediendo desde hace varios años, la Cooperativa Agropecuaria Limitada de Carabelas, llevó a cabo la fiesta de la Campaña a la Entrega (para aquellos productores asociados que hayan acopiado sus granos) de la Campaña 2024 / 2025. La misma tuvo…
Julio 07, 2026
Locales

Día Internacional de la Cooperación (4 de julio)

Claudio Mahfud: “La democracia y la participación interna es el corazón de las cooperativas, porque hay que entender que el cooperativismo es la unión libre de personas, no de capitales” Claudio Mahfud, presidente del Consejo Asesor del Centro Primario Rojas…
Julio 07, 2026
Locales

Javier Cura: “Colaboramos con las Instituciones de carácter social, ejerciendo reciprocidad y generando un círculo virtuoso”

El gerente del Baco Credicoop Cooperativo Limitado, Javier, Cura, respondió a nuestro cuestionario, donde revaloriza los principios y valores cooperativos; el apoyo a las instituciones de carácter social y los servicios que brindan a la comunidad Javier Cura,…
Julio 07, 2026
Locales

Carlos Marveggio: “El individualismo ha superado el asociativismo”

El presidente de la Federación Agraria Argentina, Filial Rojas, Carlos Marveggio, habló de todo con nuestra hoja, resaltando la falta de sentido de pertenencia en las nuevas generaciones de agricultores. Su perspectiva sobre las cooperativas y el…

By 

Los hermanos Fabián y Claudio Tabarez, dejaron su sello en Juventud

Continuando con los deportistas que han marcado una época, que han dejado su sello en el deporte, en este caso en el fútbol; los hermanos Claudio y Fabián Tabarez hicieron lo propio en el Club Atlético Juventud; ambos de un perfil muy bajo, pero desde el silencio y la humildad lograron poner a la institución de barrio Nehuenche en lo más alto del fútbol rojense en 1989 y 1991. El orgullo de haber jugado juntos defendiendo ambos los mismos colores no tiene precio y un hermoso mensaje para los más jóvenes, ya que con trabajo y sacrificio se pueden lograr los objetivos en la vida

 

Claudio y Fabián Tabarez, junto a Jeremías

 

Claudio Tabarez. “El fútbol me dio todo, pero la pérdida de mi amigo Juanino fue irreparable”

 

Datos personales. Fabián Tavarez nació en Rojas, hijo de Jorge Tavarez e Irma Laborde. Tiene cinco hermanas y un hermano: Laura, Cristina, Eugenia, Anahí, Mirna y Claudio. Está casado con Andrea Carpenzano y tiene tres hijos: Silvia, Jeremías y Nadia. También tiene cinco nietos: Candela, Lorenzo, Ivo, Ian y Ema. Sus yernos son Hugo Farías y José Almirón, y su nuera, Jimena Barreiro.

«José es un jugador que siempre me ha gustado, en el puesto en que toda la vida jugué yo, que es el de 5. Siempre consideré que mi juego se parecía un poquito al juego que tiene él. El otro yerno se dedica un poco más a las motos y al rally santafesino. Ojalá que mis nietos, los hijos de José, que son Ivo e Ian, lleven el mismo camino que hoy lleva José y que yo ya pasé», dijo Fabián Tavarez.

 

¿Qué recordás de tu infancia, el barrio, la escuela?

“Mi infancia fue algo lindo, algo que siempre está en el recuerdo. Salíamos de la escuela y nos íbamos derecho a jugar al fútbol. En ese tiempo estaba en el barrio la canchita de don Burgos, que era el dueño, e íbamos todos ahí. Se hacían campeonatos, y los sábados era algo impresionante. Ojalá se pudiera volver el tiempo atrás. Mi infancia en el barrio con Juanino Fontana, con René Villalba, con Cotito Farías, una barra, un montón, siempre todos allá. Hoy, yo paso por los barrios cuando salgo a dar vueltas, y no hay canchas, se perdió todo eso que disfrutamos de niños. Estoy orgulloso de haber disfrutado de todo eso, de jugar bajo la lluvia, de embarrarnos todos, de hacer travesuras después de la lluvia, algo hermoso. Hay muchos recuerdos, anécdotas, cosas que han quedado guardadas en nuestro corazón de aquella infancia que vivimos”.

 

¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol, en las divisiones inferiores, quiénes te formaron?

“Arranqué en el barrio; eso fue fundamental. Después nos fuimos a la cancha de Juventud, cuando nos vino a buscar el Chano Melo; él fue la guía, nuestro profesor, el que nos enseñó todo lo que realmente nosotros aprendimos. El Chano fue fundamental en nuestras vidas, como técnico y como persona; nos cuidaba, viajábamos a Carabelas, a todos lados, y él siempre estuvo a nuestro lado; fue como un padre para nosotros, nos cuidaba, nos mimaba y nos daba los caprichos, una gran libertad para jugar. Así crecimos, en las inferiores. Lo tuvimos muchos años a él, fuimos creciendo, y en el 89, cuando salimos campeones, fue el que nos abrazó a nosotros, a mí y a Juanino, y lloraba, porque nos amaba. Tanto tiempo había pasado y él seguía ahí. Éramos los únicos de Rojas que jugábamos, porque la mayoría era de Pergamino, y recuerdo esos abrazos en la cancha de Argentino, cuando él nos abrazaba y lloraba. Son cosas que uno recuerda y son impagables; por eso digo que me gustaría volver a esos momentos, las inferiores. Aunque pasábamos momentos difíciles por supuesto; no teníamos ni siquiera zapatillas para jugar; usábamos pantalones de distinto color; pero éramos felices, y es lo más importante. Yo me acuerdo de que las camisetas tenían número, y todos queríamos la 10; pero el Chano siempre se la guardaba para Juanino. Siempre fue así, y Juanino con la 10. Nosotros nos enojábamos, pero eran cosas divertidas y muy lindas que pasaban. Nos daba de comer lo que había, épocas complicadas, pero éramos felices”.

 

¿Cómo te definís como jugador, en qué puesto jugabas?

“Arranqué a jugar de 8, en las inferiores y algunos partidos de reserva. En el año 89 jugaba de 8 pero llegó un jugadorazo, el Negro Lamolla, con quien aprendí un montón. Fue un partido en la cancha de Juventud; habían venido todos los de Pergamino menos Lamolla; y faltaba alguien que jugara de 5. En ese año estaba de técnico Tato Casalongue, me preguntó si quería jugar en ese puesto, le dije que sí y me sentí muy cómodo jugando en ese puesto; tan cómodo que me gustó y quería jugar siempre de 5. Ese partido fui elegido como figura, aunque después volvió el Negro Lamolla. Pero desde el año siguiente jugué siempre de 5, hasta el final de mi carrera, fue mi puesto favorito, algo que amaba. Algunos técnicos me probaron jugando con doble 5, pero yo nunca me hallé jugando así; siempre me gustó estar solo en el medio. Es algo que tiene también mi yerno José; yo lo vi jugar en El Huracán, cómo cortaba, y yo veía algo de mi juego en el juego de él. Hoy lo veo jugar a él, y pienso que ojalá que alguno de mis nietos siga por el mismo camino”.

 

¿Contanos tu debut en primera, contra quién, cómo salieron, quién era el DT?

“Mi debut, si bien no recuerdo el año, fue en Unión de Carabelas. Tenía dieciséis, o diecisiete años, y ocurrió que se enferma, le agarró como una fiebre en el medio de la cancha, al rubio Demaro. Sale, y como el único suplente mediocampista que había era yo y me pusieron. Obviamente tenía miedo, porque había jugadores muy importantes. En una jugada en el área voy a cabecear, Cacho Blanco pone el pie y me agarra en toda la cara. Quedé tirado en el suelo, me llevaron a una salita que había en Carabelas, y me curaron la cara porque me había lastimado. Tenía terror, no quería jugar más en primera, prefería seguir en las inferiores o en reserva. Había jugadores grandes, muy experimentados. Pero después seguí, el potrero me llevó a formarme, y cuando se paraban los campeonatos jugaba en el barrio todos los sábados. Me metía con gente grande, de veinticinco o treinta años, jugaba fuerte y ahí me prendía. Eso me llevó a jugar después en primera sin temor; es como que el potrero me formó a los golpes. Pero todavía recuerdo aquella patada en la cara. Después vinieron momentos buenos”.

 

¿Cómo fue tu trayectoria, cuántas veces saliste campeón y los clubes en los que jugaste?

“He jugado en Newbery, una experiencia linda, cuando me llevó Fachile en 1996; ahí salimos subcampeones, y recibí muy buen trato. Un espacio completamente distinto al de donde yo venía, que era Juventud. También recuerdo el torneo del interior en 1990 con la Juve, había lindo equipo con Cardozo, Díaz, Monacci, Cilio y Cepeda en la defensa; en el medio jugaba yo, Filomeno y Sarmiento; y arriba, el Bolita García, Quaglia y Fontana. En el 90, cuando sale campeón Newbery del Torneo Local, también tuve la suerte de que me citaran para jugar el Torneo del Interior en 1991, porque me llamaron Balbo y Barreiro, los técnicos. Newbery formaba con Osvaldo Cardozo, Mario Quiroga, José Principato, Alejandro Colombo y Enrique Díaz; Fabián Tavarez, Jorge Carrizo y Gustavo Valdez; Jorge Barrera, Guillermo Malacalza y José Luis Carrizo. Es el equipo que tuvo Newbery cuando llegó tan lejos, hasta Bahía Blanca, y allá fuimos eliminados por Olimpo. Un equipazo, y una experiencia tremenda que me tocó vivir. También tuve la suerte de jugar con este monstruo que vino de Salto, el Bolita García, en el torneo del interior. Y terminé la carrera en Juventud, a pesar de que existió la posibilidad de jugar en otros clubes”.

 

En 1989, campeón; en 1990, subcampeón; y en 1991, campeón con la Juve. Jugaste con grandes jugadores, ¿a quiénes recordás?

“En el 89 tuve la oportunidad de jugar con grandes jugadores como el Negro Lamolla, que venía de Sarmiento de Junín y había tenido una trayectoria profesional muy importante, un jugador muy distinto a nosotros. Él jugaba de 5 y yo de 8; estaba el Gato Cardozo en el arco, jugaba Silvio Medina, Pascual, Martín Sánchez, Lamolla, Tavarez y Juanino Fontana. Un equipo muy bueno, de gente grande, cuando nosotros éramos chicos. Yo tenía 17 años, lo mismo que Juanino, Cotito Farías y Martín Sánchez. Éramos cuatro del club, y los demás eran todos de afuera. Tuvimos un año hermoso, con jugadores que te enseñaban mucho; aprendías. Lamolla te hablaba, el Gato Cardozo nos dirigía desde atrás, paraba la línea, nos gritaba, algo muy lindo. Para mí fueron tres años fundamentales, los más lindos que viví en el fútbol. A nadie se le ganaba fácil en esa época, había grandes equipos, estaba Roberto Cano, estaba Unión de Carabelas, equipos a los que había que ganarles de visitante; era hermoso. Yo me cuidaba toda la semana, no salía, andaba de novio pero no salía, no tomaba, me cuidaba, porque sabía que el domingo tenía que jugar. Yo amaba el fútbol, y los demás también, Juanino, Cotito, íbamos con ganas a jugar y teníamos el gran apoyo de la gente de afuera. En el 90 llegamos a la final con Newbery y nos ganaron 3 a 0; en esa final nos dirigió el famoso Mario Gallina. Recuerdo a ese árbitro porque estábamos jugando el partido, me hacen un foul, y quedé tirado en el suelo. Entonces, él me da la mano y me pregunta –¿cuántos años tenés?–. Yo le dije que tenía dieciocho, y me dice, asombrado, –¿y con esa edad estás jugando acá?. Cuando terminó el primer tiempo se lo conté a Tato Casalongue, y él me contó que este árbitro había sido profesional, y quizás podría tener contactos y llevarme a algún club importante. En el segundo tiempo me hicieron otro foul, cerca del área, y pasó lo mismo que en el primer tiempo. En este caso me dijo que cuando terminara el partido quería hablar conmigo. Así fue; fui al vestuario de los árbitros, me dio su número de teléfono, me dijo que viajara con un mayor y que no fuera a probarme; que fuera directamente a jugar en Estudiantes de La Plata. Me perdí esa oportunidad, y no me preguntes por qué; hoy no tengo explicaciones para decir por qué no fui. Pasaron muchas cosas por mi cabeza, pero el tren pasa una sola vez, y si no te subís, no vuelve. Y yo no me subí.

En el 91 llegamos a la final nuevamente, y como el Gato se había cortado una mano, atajó Villarruel en la final. Jugaban Mattos, Monacci, Cilio y Carrasco; en el medio Negrete, Sarmiento y Tavarez; y arriba jugaban Fontana y Mastronardi. Ese era el equipo de Juventud, con Pulisic como director técnico. Argentino formaba con Airet, De Guevara, Silva, Rosset, Mayoral, Unafó, Almeida, Barreiro, Matheu, Abraham y Barros. El técnico era Raúl Linare. Ahí tuve la suerte de convertir un gol, el segundo; me hacen un foul del lado derecho, más o menos cerca del área, y la pido rápido; me la dan, encaro hacia el área, y cuando pega en el pie de otro jugador, quedó picando. La agarré de zurda, aunque soy derecho, y la pelota iba a un metro del piso. La clavé en un palo, Airet no llegó. Una final hermosa, muchísima gente, y recuerdo ese gol porque fue de los mejores momentos que he pasado en esos tres años. Tuve la suerte, también en el 90, de ser elegido como el mejor futbolista. Fui ternado con Walter Barry y con el Pela Carrizo, y saqué el Cumbre de Plata. ¿Qué más le puedo pedir al fútbol? Tener amistades, gente que me reconoce, y que hasta el día de hoy me dicen que fui de los mejores 5 que hubo en Rojas. Yo siempre fui humilde, del montón; me gusta el fútbol y quería jugar bien para el equipo”.

 

¿Esos fueron tus mejores años como jugador?

“Yo pienso que sí; para mí esos tres años fueron los mejores. Después de eso Juventud empezó a perder un poco el equipo, ya no era el mismo Juventud de antes. Por eso, esos tres años, 89, 90 y 91, para mí fueron los mejores”.

 

¿Seguís vinculado al fútbol, o cuando terminaste de jugar te alejaste? ¿Por qué?

“Cuando dejé fue por razones de trabajo. Entré a trabajar en Almar y los horarios no me coincidían, trabajaba de noche, los domingos, había semanas que no podía practicar, domingos que no podía jugar, y entonces al año siguiente ya dejé de jugar. Tenía veintisiete años. Seguí jugando en el potrero, por supuesto; era algo que me gustaba, pero me alejé del fútbol por motivos de trabajo; si no, habría seguido jugando hasta que el cuerpo no diera más. Era muy joven, pero era muy difícil poder jugar de esa manera”.

 

¿Qué te dejó el fútbol en la vida?

“Me dejó muchas amistades. Hoy tengo contactos con todos los jugadores de Pergamino un grupo de watshapp; nos mandamos mensajes y nos saludamos para los cumpleaños. Tuvimos la oportunidad de juntarnos. Cuando pasó lo de Juanino estuvieron todos en contacto conmigo, porque sabían que era muy amigo de él. Mensajes en todo momento, por todo lo que había pasado. El fútbol me dejó todo eso, amigos que todavía están. También me dejó el recuerdo de mi amigo Juanino; la verdad es que hablar de él es sentir tristeza, lágrimas, porque fue algo grande para mí; éramos muy amigos, muy compañeros, hicimos muchas cosas juntos, y lo mejor que hicimos juntos fue el fútbol. Vivíamos para el fútbol; crecimos en las inferiores, debutamos los dos juntos; jugamos en primera, salimos campeones, y hoy se extraña un montón. Quizás algún día pueda reencontrarme con mi amigo. El fútbol es eso, deja amigos, también deja tristeza y el recuerdo de los lindos momentos. Una anécdota que me pasó en el fútbol: yo jubaga de 5 y le tiro una pelota a Juan, que la cubre como él sabía hacerlo, moviendo las manos. Entonces me espera, con el pie me la da y yo la agarro como venía. Un golazo desde afuera del área. Salí corriendo para festejar con la tribuna, pero inmediatamente pegué la vuelta; me arrodillé, y entonces vino él, también se arrodilló, y nos abrazamos. Tengo esa foto que salió en el diario, y decían que era para hacerle una estampa a esos dos jóvenes de Juventud. Son recuerdos muy lindos, y yo lo recuerdo de esa manera a Juanino con mucha emoción”.

 

 

 

Claudio Tabarez.  “Fue algo muy lindo jugar al fútbol con mi hermano y defender los colores de mi querida Juve”

 

Datos personales. Claudio Tabarez, nació el 13/12/1973; padres: Irma Laborde; esposa: Mariana Agüero; hijos: German, Ivana, Camila, Nahuel, Nahiara y Mora.

¿Cómo nació la pasión por el fútbol?

“Desde chiquito me apasionaba jugar al fútbol, además mi padre fue jugador y eso nos motivaba a mí y a mi hermano, vivíamos jugando a la pelota en el barrio o en cualquier potrero donde había una pelota”

¿Cómo fueron tus comienzos en inferiores, los compañeros, el DT?

“Arranque en séptima división, el técnico era Chano Melo y algunos de mis compañeros fueron Gallego Fernandez; Alejandro Rodrigues; Ariel Lobosco y algunos más que no recuerdo en este momento. Fueron años muy lindos, no logramos títulos, pero sí pudimos formar un grupo y creo que eso es lo más importante en el deporte”

 

¿Te acordás tu debut en primera?

“Mi debut en primera división fue en el año 2000, en el Torneo Interligas, cuando enfrentamos a El Fortín de Colón en cancha de Juventud, le ganamos 2 a 1. Recuerdo que estaba muy nervioso, pero gracias al apoyo de mis compañeros lo pude superar. En primera división jugué aproximadamente cinco años, me casé y tuve que ir a trabajar desde muy joven”.

 

¿Qué se siente haber jugado con tu hermano y haber defendido los colores de Juventud?

“Fue algo muy lindo a ver compartido jugar al futbol con mi hermano y defender los colores de mi querida Juve. Recuerdo a Pedro Detomassi y el querido y recordado Jorge Simón, quienes un viernes me citaron junto al Pity Llamazares para jugar el domingo en primera división, ellos me eligieron y aconsejaron, aprendí mucho de estas personas. También recuerdo como compañeros a Juan Manuel Abril, Cuchino Mateu y Carlos Calvet, entre otros”.

 

¿Cuándo te retiraste y porqué?

“No recuerdo bien la fecha de cuando me retire y deje de jugar al fútbol; porque en el fútbol amateur es muy difícil tener una larga carrera por el tema del trabajo, además me casé, las obligaciones hicieron que postergara algo tan lindo como jugar al fútbol. Pero igual estoy muy contento y orgulloso de haber jugado y aportado algo para Juventud”.

 

¿Qué te dejo el fútbol en la vida?

“El futbol me dejo mucha alegrías y amistades, es un deporte maravilloso, por algo es pasión de multitudes, pero lo valoras aún más cuando lo haces en un club humilde como Juventud, que gracias a Dios con el tiempo se ha ido superando y los encuentra hoy en una situación de privilegio y con todo por hacer y crecer”.

 

Juventud Campeón 1989. Villarruel, Fabián, Cilio, Pascual, Sánchez, Cardoso, Luciani, Ferreyra, Rosales, Medina, Farías, Pérez, Fontana, Mattos, Lamolla y Simón

 

Juventud Campeón 1991. Mattos, Cilio, Fontana, Villarruel, Sarmiento, Cepeda, Sarquis, Tabarez, Mastronardi, Carrasco y Negrete

By 

Torneos de tenis en el Parque Gral. Alvear

Finalizaron en el Centro de Entrenamiento Mario García, dos torneos de tenis destinados singles 5ta. Categoría y Dobles 3ra. Categoría.

 

Finalistas en 3a. categoría dobles. Amoroso - J. A. Camarasa y Notta - Berrutti

 

En dobles 3ra. hubo 12 parejas divididas en 3 zonas.

Resultados de 4tos de Final

Amoroso/Cámarasa a Almar/Fachile 6.4/4.6 / 6.3

Gutiérrez/Gomez a Vilar/Godoy

Biocca/Cañette a Auzmendi/Roques 6.3 /6.1

Notta/Berrutti a Roques/ Martino 6.4 /6.4.

 

Semifinales

Amoroso/Camarasa a Biocca/Cañete 6.4 /6.4

Notta/Berrutti a Gutiérrez/Gomez 6.3/46.10.8

 

Final 

Amoroso/Camarasa a Notta/Berrutti 6.1/6.4....

 

Resultados 5ta categoría single (21 anotados divididos en 7 zonas de tres jugadores)

 

4tos final

Barrozo Marcelo a Biocca Claudio 7.6/7.5

Bertneche Hernan a Alvarez Mario 6.4/4.6/10.8

Veliz Leonardo a Borasi Germán 6..4/6.4

Diaz Leonel a Cantero Andrés 6.3/6.4

 

Semifinales 

Bertneche Hernan a Barrozo Marcelo 7.5/6.3

Díaz Leonel a Veliz Leonardo 6.3/6.2

 

Final 

Bertneche Hernan a Díaz Leonel 4.6/6.4/10.7

 

 

By 

Angel Evaristo Turchi. “Estoy vivo gracias al fútbol; tuve muchas enfermedades, pero los médicos siempre dijeron que me salvó el haber hecho una vida sana y ordenada”

Sí hay un personaje en el fútbol de Rojas, ese se llama Angel Evaristo “Tito” Turchi, vivió el fútbol apasionadamente como ninguno, en su etapa como jugador entrenaba como nadie, a nivel profesional, de una conducta intachable. Debutó a los 14 años en El Huracán, donde se inició futbolísticamente. Fue bi campeón con Argentino (1972 / 1973); con Boca Juniors también (1975 / 1976) y con la Selección de Rojas en la Copa Hermanos Brown en 1977. Además dirigió como DT a Roberto Cano, Carabelas, Juventud y Los Diablos Rojos de la Angelita. Vivió en Córdoba Capital, Chamical (La Rioja), San Fernando de Valle de Catamarca y su Chilecito querido en la mismísima La Rioja, donde se estableció 15 años cosechando una legión de amigos, donde le dieron contención y trabajo. Una rica historia de vida, de un personaje del fútbol maravilloso que será difícil se vuelva a repetir. A continuación la nota en reconocimiento a su trayectoria deportiva y por su hombría de bien

 

Amistad. Tito Turchi con sus amigos de Chilecito, La Rioja, cuando cumplió sus 70 años

 

Datos personales. «Tito» Turchi nació en Rojas en diciembre de 1949, hijo de Evaristo Turchi y de María Teresa Pérez. No tiene hermanos y sí dos hijos: María Cecilia y Angel Germán. Actualmente está en pareja con María Mabel Medina, y tiene una nieta, Carmela.

 

¿Cómo fue su infancia?

“Me crié en el campo; más precisamente en la famosa «casa de las ocho caras», en La Rojera, hasta que mi padre compró una casa en Rojas, frente al molino Cabodi. Nos íbamos a instalar acá pero falleció mi madre al poco tiempo, se complicó todo, y estuve de pupilo unos cuantos años, desde los 9 a los 16. Estuve de pupilo en Luján, después en Buenos Aires, y finalmente en Ferré, en la escuela Salesiana, de donde tengo un gran recuerdo del padre Máspoli”.

 

¿Cómo nace la pasión por el fútbol?

“Siempre estuve en contacto con la pelota; aunque en el campo tenía que patear solo, o con algún vecino que se acercaba. Un día los conocí a Oscar Domenge y a Fito Ford, y ellos me llevaron a jugar a El Huracán. Ahí estuve varios años, hasta el 69, y por una lesión dejé de jugar y quedé libre. En el 72 volví a jugar, esta vez en Argentino”.

 

¿Qué recuerda de su formación en divisiones inferiores?

“Recuerdo a Martinito, con mucho cariño; después empecé con un gran técnico que fue Miguel Balbo, y otro gran técnico que tuve fue Coco Riera, en Pergamino. Ellos me marcaron, sin lugar a dudas. Hubo otros como Hugo Candela, que hicieron un gran esfuerzo por mantener las cosas, todo a pulmón. Manolo Cortés, otro que también hizo lo suyo”.

 

¿Su debut en primera?

“Fue en la cancha de Juventud, El Huracán y Jorge Newbery. Hubo un tiro libre cerca de la mitad de la cancha, y Lalo Puebla me decía que le pegara al arco. Yo estaba debutando, mirá si le iba a pegar; pero él insistía. Estaba lloviendo «a baldes». Pateé, salió un misil, pegó en el travesaño, picó adentro y lo grité dos días seguidos. Le ganamos 1 a 0 a Newbery, donde jugaban Baby Castro y atajaba uno de Junín, un tal Quevedo. Tenía dieciséis años, y para mí fue como ganar la final del mundo hacer un gol el día del debut”.

 

¿Siempre de 3?

“No, en El Huracán casi nunca jugué de 3; jugaba de wing izquierdo, o de volante por la izquierda, y recién en Argentino quedé de 3 y jugué siempre ahí. En el 72 y 73 salí campeón con Argentino; en el 74 jugué en Carabelas; 75 y 76 con Boca campeón; 77 en Hunter; 78, Sports de Pergamino; después tuve mal de los rastrojos, y terminé mi carrera de futbolista en Independiente de Rafael Obligado, con un muy buen equipo, y sobre todo con dos delanteros excepcionales, como Miguel López y el Porra Cosentino. Ahí terminó mi carrera en el año 81, y después me puse el buzo de DT. Empecé en Cano, estuve en La Angelita, en Carabelas, en Juventud, y finalmente no dirigí más”.

 

¿Cuáles fueron los equipos que más lo marcaron?

“Sin lugar a dudas, la selección del 77 y Boca del 75, un equipo que tenía mucho menos que Argentino, pero era un grupo humano espectacular; todos, absolutamente todos. Un caso que me quedó muy marcado era Hugo Ventura, que era arquero suplente y no faltó jamás, ni a una guitarreada ni a un entrenamiento. Piquín Becerro, todo el plantel tuvo un comportamiento excepcional; y ni hablar de la hinchada”.

 

Es muy importante el grupo...

“Es fundamental. El 99 por ciento del éxito está ahí. Yo estuve en La Angelita en el año 86, y a nosotros nos parecía que nadie nos iba a ganar. Perdimos el torneo por un punto, pero el grupo fue algo excepcional, que hoy seguimos recordando. Todo el mundo se portó espectacularmente, lo mismo que la hinchada y los dirigentes. Recuerdo con mucho cariño a Piccini, a Savi, todos tirábamos parejo”.

 

La del 77 fue una gran selección...

“Una gran selección y rivales muy difíciles, como San Pedro por ejemplo. Nos ganaron 3 a 1 allá, y ganamos nosotros 2 a 0 acá. Lo que pusimos en esa final, y el respaldo del público, impresionante; no cabía un alfiler en la cancha de Newbery. Fue la primera vez en la historia que nos quedamos con una copa. La delantera de San Pedro era Gutiérrez, Porta y Ramírez, a cuál de los tres mejor; los volantes era terrible cómo llegaban arriba; y lo que atajó «Suncho» acá. Me acuerdo de que faltaba poco, Porta salta, cabecea al palo, abajo, Suncho la agarró y desde el suelo le dijo –¿vos me vas a hacer un gol a mí, Porta? –El tipo se agarró la cabeza como diciendo que si no pudo con ésa, no hacía ninguna más”.

 

A pesar de ser defensor hizo muchos goles...

“Hay algunas anécdotas que vale la pena recordar. Por ejemplo una final con Carabelas, algo espectacular porque era de ida y vuelta, y el que hacía el gol, ganaba. Yo lo tenía enfrente ni más ni menos que al Suncho Cano; y a los dos primeros penales me los tocó. –Al próximo te lo atajo–, me dijo. Pero le cambié el palo y se lo hice. Del otro lado tiraba el 9 de Carabelas, muy buen jugador, y también metía. Era gol a gol, porque pateaba siempre el mismo. Entonces viene cambarero y nos dice –miren muchachos, yo me voy a adelantar, si atajo el penal salgan todos festejando porque al referí lo conozco, es de Junín, no lo va a tirar para atrás. Pero salgan todos gritando si lo atajo–. Se adelantó casi hasta la línea del área chica, está la foto; y no había luz casi ya. Entonces, cómo hacía el referí para volver todo atrás; ya era de noche. Así que salimos campeones con el penal atajado de «Camba». Yo metí dieciséis y el de Carabelas metió quince. Para mí fue un gran honor convertirle tantos penales nada menos que a Suncho. Fue un arquero impresionante, de los mejores. Es verdad que Rojas dio muchísimos arqueros excepcionales como Manija Jorge, Oscar Rodríguez, Mingo Gago, Azurro, el Negro Burgos, Cerizola, y de los más jóvenes Speroni... y ni hablemos de los delanteros, que había para elegir, como Gomito, Curini, Polaco, Di Giácomo, López, Linare...”.

 

Hubo otra etapa importante en su vida, la del grupo de CECIR...

“No sé cómo nos empezamos a juntar; pero estuvimos ahí durante ocho años. Un grupo bárbaro con Tito Barbieri, Carlos Zambuto, Nino Di Giulio que iba a jugar pero colaboraba (risas), se agregaron Herrera, Cachi Pulisic, Fito, Polaco, Coto Antón, Savi, Becerro, Víctor Bauducco (y muchos amigos más) y los partidos ya eran a muerte; y empezamos a ir los sábados a la tarde. Llovía mil milímetros y se jugaba igual. Decía José Savi que si el agua no tapaba la pelota, se tenía que jugar igual; y el agua nunca la tapaba, porque la pelota flotaba. Walter Bauducco, que era camionero, muchas veces dejaba el camión en la ruta y entraba a jugar. No fallaba nadie, y se jugaba por las facturas de Padrós. El que no llevaba facturas no podía jugar, y por eso capaz que había veinte docenas de facturas; y había que terminarlas. El grupo festejaba el fin de año ahí; un grupo único, maravilloso, hasta que tuvimos que dejar el lugar. El fútbol–tenis fue algo inolvidable; de enero a enero, no fallaba uno. Sólo los que lo vivimos sabemos lo que fue”.

 

¿Cómo fue su etapa en Chilecito, La Rioja?

“Yo caigo allá por un accidente de la vida. En realidad me fui a Córdoba, con mis dos hijos que iban a estudiar ahí. Pero Córdoba es una verdadera jungla; de un millón y medio de habitantes, no podés hacer un amigo, ni uno. Yo vivía prácticamente en la calle, como vivo ahora, y me asaltaron siete veces. Por un accidente caigo en Chamical, y fui por una propuesta laboral a Chilecito, un lugar excepcional donde me cambió la suerte. Me hice unos amigos, fui a jugar al fútbol, y me invitaron a dirigir un equipo de veteranos. Dirigí tres años un equipo de Famatina, un lugar que está a cuarenta kilómetros para el lado de la cordillera. Coseché grandes amigos, con algunos de los cuales me sigo comunicando, y me quedó grabado que es un lugar muy futbolero, con mucha pasión”.

 

¿Qué le dejó el fútbol?

“Estoy vivo gracias al fútbol; tuve muchas enfermedades, pero los médicos siempre dijeron que me salvó el haber hecho una vida sana y ordenada. Y, sin lugar a dudas, los amigos. Tengo un solo amigo «fierrero», que es Ricardo Pascual, pero los demás son todos futboleros. Algunos se han ido, otros están, pero esas cosas simples de la vida, haber peleado con alguno en un partido y terminar abrazados, cosas que solamente el fútbol puede dar. Yo no he vuelto a vivir jamás una experiencia como la de CECIR. Muchas cosas han cambiado”.

 

¿Cuál es el sueño que le queda en su vida, a los setenta y un años?

“En este momento que estamos pasando, cada día me levanto agradeciéndole a Dios poder seguir trabajando. Aunque si me saco el Quini, no trabajo más (ríe...). Seguir haciendo amigos es lo que quiero, aunque hoy es muy difícil ser amigo de los más jóvenes, porque pensamos muy distinto, y procedemos distinto. Seguramente alguien de mi edad me podrá entender. Yo agradezco mucho la nota; leo Chispa desde siempre, lo mismo que mi padre, que vivía en Buenos Aires y, cuando falleció, encontramos en la pieza del fondo todos los Chispa guardados. Seguiré siendo lector de Chispa por el gran recuerdo de dos grandes que se fueron: Juan Zambuto y el Pato Rivoira”.

“También quiero hacer una mención especial para mi actual pareja Mabel que me hizo el aguante en los momentos más difíciles, a Tito Barbieri, a mis amigos de Chilecito, de Rojas y a mis hijos”.

 

Argentino Campeón 1972. Turchi, Barreiro, Comisso, Daletto, Rivadeneira, Vilar, Pérez, Boveri, Jué, Cardoso, Rosetti, Cardigni, Gomez, Alvarado, Arce y Martini

 

Boca Campeón invicto 1976. Baldomá, Turchi, Cambareri, Miguel, Herrera, Gamarra, Verdún, Ventura, Ford, Becerro, Mané, Borsarelli, Hornero, Pintos y Cañete.

 

Final Torneo Preparación 1976. Boca – Carabelas, Turchi vence a Carlos Suncho Cano en la definición por penales en cancha de Newbery, ese día convirtió los 16 penales, (terminó 16 a 15). Cuando los pateaba un mismo jugador

By 

Manano Papasidero. Otra de las grandes zurdas que ha dado el fútbol rojense

Miguel Angel Papasidero fue un jugador con una personalidad avasallante, jugaba como vivía, sin prejuicios, sin importarle lo que decía la gente; era fiel a su estilo, puro potrero y ganador. Nació en la cantera de Jorge Nrewbery de la mano de su tío Luján Alvarado, compartió las inferiores con otro grande del fútbol local, Luis “Fiaca” Vallejos. Salió bicampeón con la rojinegra en 1983 / 1984. También jugó en Roberto Cano, Argentino, Juventud, El Huracán, Sports de Salto y Boca. Pero el recuerdo para con la Selección de Rojas fue lo más superador que le tocó vivir como jugador  

 

Con amigos. Manano junto a Caño Martínez, Lito Barreiro, Polaco Alvarado, Omar Mirabet y Chocho Barreiro

 

Datos personales. Miguel Angel Papasidero nació en Rojas en octubre de 1953. Es hijo de Juana Alvarado y de Domingo José Papasidero, alguien que no se perdió un solo partido de la selección de fútbol de Rojas, «Iba en el colectivo con nosotros, no fallaba», recordó «Manano» muy emocionado. Mencionó a su familia: su esposa Gladys García; su hija Adriana Fernanda, y su nieta Catalina.

 

¿Cómo fue su infancia, en qué barrio se crió?”Yo me crie en el barrio España, bulevar Moreno, cuadra y media de la avenida. Ahí teníamos pegado al Cuatro de Octubre, y a dos cuadras la canchita que era de todo el barrio. Pero jugábamos mucho en la calle, hasta las once de la noche duraban los «picados». Algo espectacular, aunque en ese momento prácticamente no había luces. Recuerdo de esos días a mí primo Lucho Alvarado, los Azzaretti, el Gringo Filipelli, los Torres, Pelusa Antonini, Cobitas, un montón de gente, y todo muy sano. En la esquina de casa también se crió el Coto Antón, y enfrente, Daniel Heredia, un muy buen arquero que falleció. Los Callejas...”.

 

¿Cómo arrancó en el fútbol?“Jugábamos en la calle y en el potrero, pero un día mis primos me dijeron que mi tío, Luján Alvarado, estaba dirigiendo en Newbery y quería que fuera. Un día vino, me invitó, fui, y ahí empecé. Además de mi tío había otro profe, Sartori, para las distintas divisiones, séptima, sexta y quinta. Lo que no había era tercera, había una cuarta especial; pero yo pasé desde la quinta directamente a primera”.

 

¿Recuerda su debut?”Jugamos un amistoso, no recuerdo si con Ferro o con Banfield. Había muchísima gente. Me pusieron de wing izquierdo, ése fue mi debut. Jugué quince minutos y el 4 de ellos me sacó, mal; me tuvieron que cambiar. Pero seguí jugando; salimos campeones dos veces en quinta, otras dos o tres en sexta, fue así”.

 

Después de ese debut comienza su participación permanente en la primera...“Sí, no salí más. Me gustaba el fútbol, toda la vida me gustó. Yo jugué casi siempre en Newbery, pero dos años antes de que saliéramos campeones me fui a Juventud. Estuve ahí con Chocho Barreiro como técnico, y después, al otro año, volví a Newbery y salimos campeones dos veces, en el 83 y en el 84. Después estuve un año en Argentino, jugué con muchos chicos. El Tula Speroni, Cariño Silva y yo éramos los más grandes; los demás, todos chicos. Hicimos muy buena campaña, y fue ahí cuando faltando tres partidos, giré y me lesioné el tobillo. Estuve como dos meses parado, sin jugar. También estuve en Independiente de Rafael Obligado con Miguel López, con el Porra Cosentino, con Bocheca, toda esa gente. Miguel Arbeleche jugaba de 5, muy buen jugador. Ahí no salimos campeones, pero el primer año jugamos la final; y el segundo año salimos terceros. Eso sí: le ganamos a Argentino, que tenía un equipazo, allá y acá”.

 

¿Cómo sigue su carrera después de Obligado?

“Estuve un año en los Diablos Rojos, fuimos con el Fiaca Vallejos. También estuve en Sports de Salto, con Osvaldo Vivero, casi dos años. Ahí no hicimos muy buena campaña. Después me vine a jugar a Cano, donde estaba Chinche Frontera como presidente. Jugaba Fiaca, Barbarito, Corrales, Mazza, toda esa gente. Más tarde estuve dos años en el Globo con Rulo Medina, que anduvo muy bien; jugaban el Negrito Almada, el Coto Antón, Pepe Delgado, y atajaba el Culi Restelli. Hicimos buena campaña, pero después abandoné. Tenía treinta o treinta y un años, cuando dirigía Omar Fachile. Vino mi hija, empecé a trabajar con el camión y se terminó el fútbol. Vinieron a buscarme de Juventud, también de Newbery, pero no volví porque tenía que trabajar”.

 

Lo más lindo fue indudablemente la selección...”A los diecisiete años debuté en la selección. Recuerdo que en ese momento jugábamos en el parque, y veinte días antes de que nos llamaran, me lesioné. Me esperaron, pero no pude llegar. Entonces lo pusieron a Cachi Pulisic, ahí debutó él. Yo iba a ver todos los partidos, por supuesto, estaba en el vestuario con ellos. Pero después me incorporé y no salí más. Fue una de las selecciones que hizo uno de los mejores papeles de Rojas. Y lo máximo fue cuando íbamos perdiendo 3 a 1 en San Pedro, y finalmente se consagró el Tula atajando los penales. Yo no pude patear penales, porque faltando tres o cuatro minutos fui a tirar un centro, vino el defensor y me barrió. No podía pisar, no sabés cómo me quedó el tobillo. Cuando llegamos de vuelta fue una fiesta, y a mí me llevaban en andas porque no podía caminar. Pero jugué con todos los grandes jugadores el combinado de Rojas, como Miguel López, Polaco Alvarado, Chocho Barreiro, con Mario Tulio, entre otros, eso fue lo más grande”.

 

¿Qué anécdota se le quedó grabada de esa época?“Yo usaba traje en ese momento; y un día salí. Cuando me quise acordar, eran como las cinco de la mañana. Paso por adelante de la iglesia, cruzo, y veo un auto que dobla: se pone bien al lado del cordón, y yo me levanté la solapa y caminaba al lado de la pared. Creo que gasté todo el hombro del traje. El auto me siguió, y creo que ni adentro de la cancha corrí tanto como esa noche, hasta que llegué a mi casa. Era Lucho González, el que nos dirigía. Después vino el problema, al mediodía. Teníamos que almorzar en la cancha, entonces le dije a mi mamá que me despertara a eso de las once y media. Teníamos que jugar con Argentino, y el que ganaba quedaba primero. Me fui a la cancha, y cuando voy a entrar, ahí estaba Lucho, parado en la puerta; en la calle. –A usted lo estoy esperando, –me dijo– Hablé con su padre, y era usted el que iba de puro saquito hoy a la madrugada. –Pero no, –le contesté– yo me acosté a las 12 de la noche. –Lo mismo me dijo su padre, y voy a perder su amistad, porque soy muy amigo de él. El que andaba hoy a la mañana era usted, y no va a jugar; no va a estar en el plantel–. Bolsito al hombro, me fui. Antes de llegar a la estación de tren, un auto que viene y para: Rivoltella, el de la zapatería; García, que tenía mueblería; y alguien más que no recuerdo. Me hicieron subir al auto, fuimos a la cancha, lo llaman a Lucho y hablamos entre cinco: tres de la comisión, él y yo. Y lo amenazaron: si yo no jugaba, se tenía que retirar. Pero yo tenía una ventaja, muchas veces me acostaba a las cinco, seis o siete de la mañana, pero me bañaba, me tomaba una Cafiaspirina y estaba lo más bien. Ese día hice dos goles, y le ganamos 3 a 1 a Argentino. Pero Lucho insistía: –Yo sé que usted y su padre me mienten. Usted no tiene vergüenza. Nunca le dije que tenía razón”.

 

¿Dirigió alguna vez como técnico?”Dirigí un año a la quinta de Huracán; llegamos a la final, pero perdimos. Después me puse a trabajar y ya no pude. Cumplí con mi etapa de jugador”.

 

¿Qué le dejó el fútbol en la vida?“Todo; absolutamente todo. Me enamoré del fútbol. El compañerismo, los clubes donde estuve, y lo máximo, la selección, donde todos éramos una familia; nunca un sí ni un no. Amigos, cientos. Para mí el fútbol fue lo máximo, y hoy lo sigo mirando, de todo el mundo”.

 

¿Un mensaje para la juventud que recién arranca?”Les diría que el fútbol, para el que le gusta, es una pasión. Creo que si a un chico le gusta, tiene que seguir adelante y tratar siempre de ser el mejor. Así yo hice algo, como mis compañeros. Alguna huella dejamos, y eso es un orgullo para todos. Creo que esmerándose cada día más, si tienen condiciones y les gusta, van a poder llegar. Yo agradezco por esta nota, la verdad es que me llena de emoción. Son cosas que uno ha vivido y es muy lindo recordarlas”.

 

Campeón fútbol reducido. Rolo Amichetti, Rosset, Manghi, Calvet, Mirabet, Alvarado, Papasidero y papa Amestoy

 

Inicios. 7a. división de Newbery, Manano  el penúltimo de la fila inferior, a su lado Fiaca Vallejos. También Sachi Alvarez y Chorizo Vallejos

 

Selección de Rojas 1984, llegó a la semifinal con Roque Pérez. Vivero, Speroni, Manghi, Silva, Cuenca, Rosset, Martegani, L. Alvarado, Papasidero, J. Alvarado y Bolognese

By 

Federico Vilar ancló en el Cancún FC

Finalmente el rojense, este martes, emprendió viaje hacia México, para hacerse cargo de la dirección técnica del Cancún Fútbol Club. El astro del fútbol mexicano dialogó el lunes por la noche en el estadio Venancio “Coco” Amichetti del Club Atlético Argentino, con Federico Cuello, periodista deportivo de Clyfer TV, quien gentilmente nos facilitó el material, a continuación la nota periodística.

Federico Vilar se despidió del Club Argentino este lunes por la noche

 

¿Se viene un nuevo desafío dentro del fútbol?

“Sí, es una nueva oportunidad, una nueva etapa, donde voy hacer el nuevo director técnico de Cancún Fútbol Club, es un equipo de la Liga de Expansión en México, ya preparando todo, ultimando detalles para poder viajar”.

 

¿Cómo surgió el nuevo proyecto de trabajo?

“Se dio a través de un acercamiento que tuve con el director deportivo del club, y después con el resto de la Comisión Directiva, con el presidente y con la parte ejecutiva del club, tuvimos algunas charlas referidas a sus ideas, a sus proyectos, como así también a mis ideas y forma de trabajo, a partir de ahí rápidamente creo que congeniamos desde ambas partes se dio esta propuesta que la acepté con gusto y con ganas de poder progresar”.

 

¿Qué conoces del club en cuanto a su plantel y demás?

“Es un club que está en formación, en todo sentido, es una liga en la cual se utilizan muchos jugadores jóvenes, ahora nos tendremos que abocar al armado del equipo, hay una base, pero todavía hay mucho por trabajar, por incorporar, y a partir de ahora lograr formar un equipo que pueda estar dentro de los que puedan pelear, que pueda ser protagonista, esa es nuestra idea, desplegar un buen fútbol, pero por sobre tyodas las cosas estar peleando los primeros lugares”.

 

¿Cómo vas a conformar el cuerpo técnico?

“El cuerpo técnico será con Luis Canay en la preparación física, es un Profesor con más de veinte años de trayectoria en México, muy capacitado, es un amigo, se dio la posibilidad de poder incorporarlo y eso es realmente muy bueno. Nicolás Burtovoy será el ayudante de campo; también un entrenador de arquero, Jesús Carvajal, que está en México y es parte del club; y un par de personas más, tanto el analista, como otro profesor que son parte del staff de Cancún FC. y se van a incorporar al cuerpo técnico, más toda la gente que está trabajando”.

 

¿Cómo te preparás para este nuevo desafío?

“Ya hace años que venimos trabajando desde el otro lado, tratando de crecer y tratando de construir una nueva forma de ver el fútbol, de insertarse dentro de este deporte, nos toca de lleno ser el director técnico, una etapa nueva, pero la verdad que estoy con muchas ganas, con el deseo de poder desarrollarme, de seguir creciendo y aportar todo lo que uno puede dar”.

 

¿Los primeros tiempos vas sin tu familia?

“Sí, en ese sentido tener el apoyo de mi familia para mi es fundamental, sobre todo para haber tomado la decisión que tomé, pero a partir de ahora se vienen grandes cambios, de los cuales tendremos que adaptarnos rápidamente, ilusionado en todo sentido y volver a sentir todo lo que fue la etapa de jugador. Siento que la gente que me quiere me dio el envión anímico y el empujón como para decirme dale, métele para adelante que esto es lo tuyo y eso es lo que me tiene ilusionado para poder hacer las cosas bien”.

 

¿Cuándo viajas a México?

“Estaré viajando mañana martes, llegaré por la tarde, el equipo ya está trabajando en la adaptación, el miércoles nos incorporamos con el trabajo en doble turno, así que bajaremos del avión directamente a trabajar”.

 

¿Te deseamos éxitos en esta nueva etapa?

“Muchas gracias por todo, obviamente dejamos muchas cosas, vamos a extrañar bastante todo lo bueno que se vive en nuestra ciudad, pero por supuesto que estaremos en contacto y agradecerles a todos el apoyo de siempre”.