La empresa adjudicataria aún no asfaltó ni un metro de ruta, pero hace unos siete meses «raspó» y extrajo material de más de seis kilómetros haciéndola más frágil y peligrosa, mientras se dedicaba a venderle obras urbanas a la municipalidad por más de setenta millones de pesos sólo en 2021 (según órdenes de compra publicadas en la página de Transparencia municipal). En el sector fresado ya hubo, en lo que va del año, dos accidentes graves (uno, fatal). La licitación del tramo Rojas–Salto parece que se va a «caer»

La ruta 31 espera ser reasfaltada para la seguridad del tránsito vehicular, en la foto se nota el raspado
El viernes se produjo el segundo accidente grave, en lo que va del año, en el tramo de más de seis kilómetros de la ruta 31 que la empresa Pose SA fresó y del que extrajo material hace alrededor de siete meses, sin pavimentar ni un solo metro. En momentos en que realizaba este «raspado», la firma se dedicaba a venderle obras urbanas a la municipalidad por un valor, sólo en 2021, de más de 70.000.000 de pesos (según fue publicado a principios de este año en la página de Transparencia municipal). Pero de asfalto en la 31, nada.
Los accidentes ocurrieron el 12 de mayo, cuando falleció un motociclista al chocar de frente con un camión a unos dos mil metros de la intersección con la ruta 45, y el último viernes, cuando tras rozar a una camioneta en una maniobra de sobrepaso, un auto volcó y resultaron heridos de consideración los dos hombres que viajaban a bordo.
La empresa Pose SA, con sede administrativa en la ciudad de La Plata, llegó a Rojas aproximadamente en agosto del año pasado. En enero de 2021 (hace 17 meses) le había sido adjudicada la repavimentación del tramo de la ruta 31 comprendido entre Salto y la rotonda de nuestra ciudad, y en momentos de su arribo también le otorgaban la ejecución de una obra similar desde Rojas hasta la ruta 8, pasando por Carabelas.
La firma instaló el obrador sobre la misma ruta, a la altura del kilómetro 171; esto es, aproximadamente a mitad de camino entre la rotonda y la planta de Bayer, en la mano sudoeste.
Se suponía que en breve comenzarían los trabajos; pero el primer traspié surgió con la licitación de la obra en el tramo Salto–Rojas que, según consultas efectuadas por este medio, estuvo mal hecha. Tal como ocurrió en su momento con la repavimentación de la ruta 30, el ancho de la 31 no alcanzaba al mínimo necesario por lo cual, además de reasfaltar, había que construir algunos centímetros de base a ambos lados. Esto no estuvo contemplado ni en los pliegos ni en la propuesta, y es el motivo por el cual diecisiete meses después de la adjudicación aún no se ha hecho nada. Todo indica que esta licitación se va a «caer», y que habrá que empezar todo desde cero (en caso de que el gobierno provincial así lo decida).
En el caso de la otra obra adjudicada a Pose SA, la repavimentación de la ruta 31 entre la rotonda de Rojas y la ruta nacional N° 8 (pasando por Carabelas), la licitación sí contempló el ensanchamiento de la calzada y, por lo tanto, los trabajos deberían haber comenzado en el último trimestre del año pasado.
Esto no ocurrió, pero de manera completamente incomprensible, la empresa «raspó» y extrajo material de más de seis kilómetros, en momentos en que no pavimentaba ni un solo metro de la ruta pero sí le vendía obras urbanas a la municipalidad, entre ellas algunas importantes como las del «anillo de Santa Teresa» y el reasfaltado completo de la avenida Bicentenario. Por tales obras el municipio emitió órdenes de compra por más de setenta millones de pesos sólo en 2021, según fue publicado a principios de este año en la página comunal de Transparencia.
Es obvio que con el «raspado» la ruta empeoró considerablemente sus condiciones, que para ese momento ya eran pésimas. La calzada quedó más frágil; en muchos lugares se ha resquebrajado; aparecieron pozos nuevos y, además, las canaletas profundas propias del fresado atentan contra la estabilidad de los vehículos, como sabe cualquiera que haya conducido por lugares así.
Tal es la situación al día de hoy, con responsabilidades diferentes según de qué se trate.
La licitación del tramo Salto–Rojas fue mal realizada por el gobierno provincial, pero esto es una cuestión administrativa que no provocó daños en la infraestructura vial.
En las obras urbanas realizadas en la ciudad de Rojas tampoco parece haber nada cuestionable: el municipio contrató, los trabajos se hicieron y la empresa seguramente cobró lo que le correspondía.
Lo que resulta incomprensible es lo sucedido en la obra licitada y adjudicada en agosto del año pasado: el tramo Rojas–ruta 8 de la 31. Aquí la empresa no pavimentó ni un metro a pesar de que la licitación estuvo bien hecha, pero fresó y extrajo material de más de seis kilómetros, haciendo a la ruta mucho más peligrosa sin motivo entendible. Esta situación debería haber sido controlada por la Dirección Provincial de Vialidad de nuestra jurisdicción, que tiene su sede en Arrecifes y no parece haberse enterado de nada.
Como se ha dicho, en el tramo fresado de la ruta ya hubo dos accidentes graves mientras las respuestas siguen sin aparecer.