Estuvo a cargo del reconocido climatólogo Germán Heinzenknecht. Al inicio, el gerente Sergio Rodríguez Santorum brindó un panorama sobre la marcha del actual ejercicio económico y celebró esta vuelta a las tradicionales reuniones de asociados que estuvieron suspendidas por más de dos años a causa de la cuarentena

Germán Heinzenknecht, climatologo
La Cooperativa de Carabelas reinició sus reuniones de capacitación para los asociados con una charla técnica sobre el tema que más preocupa hoy al sector, las perspectivas climáticas, realizada este martes por la noche en un local gastronómico de nuestra ciudad.
Dicha charla estuvo a cargo del licenciado en ciencias meteorológicas Germán Heinzenknecht, un reconocido profesional que fue investigador y docente de la Universidad de Buenos Aires, es miembro y socio de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA) y se desempeña como consultor independiente brindando asesoramiento a empresas del sector agropecuario (exportadoras, aseguradoras y acopiadoras) tales como ACA, Cargill, LDC, Grupo Asegurador La Segunda, BCR, Agrositio y Agrofy, entre otras.
El gerente de la cooperativa, Sergio Rodríguez Santorum, fue quien inició las disertaciones con un completo panorama sobre la marcha del último ejercicio económico que, en general, es mejor aún que el anterior excepto en algunos rubros como el acopio de maíz, que tuvo una fuerte caída debido precisamente a cuestiones climáticas. Entre los números positivos se destacan los seguros, que experimentaron un gran crecimiento en cuanto a hectáreas cubiertas.
El dirigente expresó su beneplácito por este retorno a las reuniones, que no se habían realizado durante los últimos dos años y medio a causa de la cuarentena. En ese sentido, anunció que próximamente se realizará la tradicional cena con sorteos y premios a la entrega de cereal.
Poco después Germán Heinzenknecht iniciaba su charla sobre el tema de la convocatoria, las perspectivas climáticas. Destacaba el profesional que «obviamente, hay mucha ansiedad por el tema; la situación, en principio, está regida por una falta de precipitaciones que ya viene desde mediados de otoño y que se fue fortaleciendo con el inicio de invierno. El otoño fue extremadamente frío, y eso consolidó un patrón que es bastante deficitario. Estimamos que en el corto plazo algunas precipitaciones se pueden dar, aunque no serán importantes: julio va a quedar de nuevo por debajo de lo normal, pero se pueden dar algunas lluvias de 15 milímetros que podrían favorecer a las últimas siembras que están quedando en la zona».
Reconoció Heinzenknecht que «es una condición de inicio riesgosa, muy diferente a la de la campaña pasada; hay mucha menos agua en el suelo y por delante tenemos un escenario La Niña, un panorama que no es el más favorable en cuanto a lluvias, pero está más que nada ceñido al trimestre octubre–diciembre. Ahí habrá que tener un poco de cuidado con el agua; estimamos que en algún momento va a haber una ventana de lluvias como para poder avanzar con la siembra, y después ya sí, en enero y febrero, con menos efecto Niña, la campaña podrá encaminarse de manera un poco más satisfactoria».
Sobre las perspectivas para el mediano plazo, el profesional explicó que «a la estimación más importante para la próxima campaña fina, en la transición agosto–septiembre, la vemos con mejores ojos en cuanto a lluvias, no tan complicada como está ahora, en un invierno seco. Ahí sí vemos un poquito de agua, suficiente como para tener la posibilidad de que la floración, o el cambio estacional en la transición septiembre–octubre, sea con un poco de recarga en el perfil; no ideal, pero sí para pelear la campaña de la fina. No se va a dar en condiciones ideales, es una campaña para ser conservador, pero de todas maneras creo que poniendo toda la experiencia de otras campañas donde hubo condiciones similares, se podrá sacar adelante».
Finalizadas las disertaciones, los presentes compartieron una animada cena de camaradería en el mismo local.

Parte de los productores agropecuarios que asistieron a la Charla sobre clima en La Monza