Julio 20, 2026
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Julio 14, 2026
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Julio 14, 2026
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Julio 13, 2026
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Julio 07, 2026
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Cronograma recolección por feriados

Julio 07, 2026
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Julio 07, 2026
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Día Internacional de la Cooperación (4 de julio)

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Julio 07, 2026
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El gerente del Baco Credicoop Cooperativo Limitado, Javier, Cura, respondió a nuestro cuestionario, donde revaloriza los principios y valores cooperativos; el apoyo a las instituciones de carácter social y los servicios que brindan a la comunidad Javier Cura,…
Julio 07, 2026
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Carlos Marveggio: “El individualismo ha superado el asociativismo”

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Antonio Vicente Diguilio. Uno de los grandes yudocas que ha dado nuestra ciudad

Alias “Nino”, fue Campeón Provincial de Yudo en 1979, en la categoría de cinturones blanco a naranja, fue un verdadero luchador de una actividad que con el correr de los años fue decreciendo. En la década del 70 un grupo de jóvenes de la mano del Profesor Uber Pena, practicaron Yudo intensamente, participando en diferentes competencias a nivel local, zonal, regional, provincial y hasta nacional, representando a CECIR. En esta ocasión Chispa rescata y destaca la labor de Diguilio un apasionado del Yudo y también del Tiro, donde también fue Campeón Provincial en 1995; pero para los que lo conocemos sabemos que para él, el Yudo fue su verdadero deporte, por el cual se tuvo que sacrificar mucho para poder estar en condiciones y poder conseguir sus objetivos. Su sangre italiana, su perseverancia, espíritu de sacrificio, humildad y contracción al trabajo lo llevaron a ocupar los primeros lugares de los torneos en los cuales compitió, otro deportista que sirve de ejemplo para las actuales y futuras generaciones  

 

Nino Diguilio mostrando orgulloso las medallas ganadas, en especial la medalla de bronce del Torneo Hispano Americano de Yudo en Newells Olds Boys de Rosario

 

Datos personales. Antonio Vicente Diguilio; nació el 26 de mayo de 1957; jubilado de Clyfer desde hace seis años; padres: Filomena Flacco y Vicente Diguilio (ambos inmigrantes italianos); hermanas: Rosana y Liliana Diguilio; hijos: Eliana (34, Ingeniera Química), Martín (30, Ingeniero en Sistemas) y Dino Diguilio (28, Profesor de Piano y Sonidista).

 

¿Qué recordas de tu infancia, los amigos, el barrio, la escuela?

“Hice la primaria en la Escuela Nº 1, recuerdo a muchos de míos compañeros, pero mis verdaderos amigos estaban en el barrio que me vio nacer, mi casa estaba ubicada sobre calle Saavedra, entre Necochea y Lamadrid, eran Ismael Cesano, Hugo Percivalle, los mellizos Roncaglia, “Tito” Barbieri y Carlitos Zambuto; la cita estaba en el lote o el baldío frente al Club de los Abuelos, que todavía está y lo usan de estacionamiento. A partir de las cinco de la tarde íbamos a jugar al fútbol hasta que oscurecía. La verdad que fue una infancia muy sana y viví hermosos momentos en una etapa muy linda de mi vida”.      

 

¿Cómo nació la pasión por el Yudo?

“Recuerdo que trabaja en Casa Tomassi, de María de Carmen Ataún y Hugo Biocca, donde está ahora Confitería El Jardín, a la mañana iba a la escuela y a la tarde iba a ser los mandados, Osvaldo Haugh trabajaba ahí y fue él quien me motivo para ir a practicar Yudo, porque yo tenía tan solo 13 años y no me animaba. Pero un día me animé, fui y desde ese día practiqué Yudo hasta los 35 años, hasta que me casé, llegaron mis hijos y fue imposible poder seguir practicándolo”.  

 

¿Quién te formó en el Yudo, donde entrenaban?

“En esa época representábamos a CECIR, que fue la institución que nos cobijó a los yudocas, venía profesores de Pergamino, Juan Carlos Truane, estuvo un par de años, hasta la aparición del “Colorado” Uber Pena, también de la ciudad de Pergamino, que estuvo mucho tiempo y en mi última etapa el rojense Julio Baleriani, que se había recibido de cinturón negro, fue Primer Dan y empezó a dar clases en nuestra ciudad. Participábamos de todos los torneos zonales, regionales, provinciales y también nacionales; a veces me iba bien, otras regulares y otras mal, pero recuerdo que era una época donde había mucho Yudo en la Argentina: Fuimos a San Nicolás, Arrecifes, Chacabuco, Junín, Pergamino, General Rojo, Colón y lo principal era que había de todas las categorías. En la actualidad me parece que el único que está enseñando y que también es Profesor es un hijo de Julio Baleriani, en el Gimnasio Kinesis, solamente se entrenan y son muy pocos, esto da una pauta que el Yudo ha perdido muchos adeptos, ha sido reemplazado por el Taekwondo; las nuevas generaciones lo avalan así. Lo único que escucho de Yudo es lo que pasa la televisión cuando le hacen una nota a la Paretto o a nivel Selección Argentina en el Cenard en Buenos Aires”.    

 

¿Qué compañeros recordas?

“A Julio Baleriani, Azcarraga, Michaud, Osvaldo Haugh, Morales, éramos los más veteranos, los que nos fuimos graduando en esa época, porque en el Yudo comenzas con cinturón blanco para llegar a negro. Yo llegué a marrón, fui instructor, siendo cinturón negro te recibís de profesor”.

 

¿Cómo era la competencia, local, regional, provincial o nacional?

“Los torneos de Yudo son por categorías de peso y cinturón, a veces había categorías libres, peso y cinturón, en esa época había muchos yudocas por categoría, entonces cada cual luchaba en su categoría, yo pesaba 70 kilos y luchaba en esa categoría. La primera categoría era 60, después 65 y 70 kilos; también había de 78, 86, 90 y libre. En la actualidad ha cambiado un poco el reglamento, antes había tres o cuatro puntuaciones, cuando por ejemplo tirabas un lance y no caía tan bien no te daban el punto; ahora enseguida te dan ippon que es ganar la lucha y un wuasabi que es un lance no tan definido, hay dos puntuaciones. Y también te penalizan si no entrás, si no luchas te dan una penalización”.

“También recuerdo que practicaban Yudo mujeres, no había muchas, pero sí chicos había muchísimos. Era cinturón azul, porque arrancas con blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón, luego hay que rendir en la Federación de Yudo Argentina, para cinturón negro; pero como yo era cinturón marrón, me había recibido como Instructor y le daba clases a los chicos, por un problema que había tenido Julio Baleriani, CECIR me ofreció si yo quería darle clases a los chicos y acepté. Hasta que volvió Julio, también me ayudaba Morales a dar clases por la gran cantidad de chicos que había practicando Yudo en ese momento”.

“El entrenamiento era muy exigente, entrenábamos durante una hora y media, ya que este deporte te exige una gran flexibilidad en el cuerpo; hacíamos gimnasia y después practicábamos Yudo, el mismo tiene 50 lances de izquierda y derecha, más la variantes que son muchísimas, se luchaba en el piso, hacíamos retenciones, estrangulamiento, palanca, estas acciones a medida que avanzabas con el cinturón está permitidas o no. La disciplina de yudo tiene muchas cosas lindas, viste los japoneses como son, todos los días trabajan para perfeccionar lo perfecto. Una vez fui a un entrenamiento a Buenos Aires y el Profesor a cargo era japonés, y me decía: “enseña poco, pero bueno”, no enseñes dos o tres lances en la práctica, enseña uno pero que salga perfecto; esa es la filosofía de vida de un japonés”.

 

¿Fuistes Campeón Provincial?

“Participé en muchísimos torneos provinciales, nacionales, hispano americano en el estadio de Newell’s Old Boys de Rosario, tuve suerte y gané algunos. Gané un Torneo Provincial en 1979, salí segundo en un Nacional y en el Hispano Americano tercero. He ganado muchos torneitos zonales, íbamos a todos lados, a Buenos Aires hemos ido a muchos clubes, CECIR en esa época nos ponía un colectivo, nos llevaban, colaboraban con nosotros para que pudiéramos ir a representarlos. Fue una época muy linda, a mí me gustaba mucho y entrenaba mucho, hasta tres veces por semana durante una hora y media de Yudo y un día a la semana lo usaba para correr y los sábados íbamos a CECIR a jugar al fútbol y me servía como entrenamiento, porque yo ni idea de jugar al fútbol. Siempre tratando de mejorar, aprendíamos un poco más de las técnicas que iban apareciendo para perfeccionarnos un poco más”.

 

¿Además practicaste Tiro y es otra de tus pasiones?

“Siempre me gustaron las armas, iba al Polígono de Tiro General Alvear, fui socio desde chico, iba a mirar un poco los sábados como tiraban los grandes, porque a los menores no los dejaban tirar. Cuando dejé de practicar Yudo, me convocaron para participar de la Comisión Directiva y hace 27 años que integro la Comisión, hice el Curso de Instructor y soy el Instructor actual del Polígono de Tiro, por ejemplo junto a Luis Luciano, Marcelo Gallo (actual presidente) y Walter García les dimos clases sobre armas de fuego y seguridad a 35 alumnos de la Escuela de Policía Vucetich, del Municipio de Rojas”.

“Empezamos a entrenar junto a Salgado, Lucci, Contreras, Juan Mingrone, Carlitos Felipelli, gran tirador y mejor persona, un gran amigo que ya no está, me enseñó muchísimo de tiro. Pipo Boggia, Luis Luciano, grandes amigos que compartimos la pasión por las armas. Pero los que salíamos a competir éramos Marcelo Salgado, Aldo Lucci, el chileno Mario Contreras y Claudio Ontivero”.

“Recuerdo que había varias categoría libre a 50 metros con pistola, carabina, grueso calibre a 25 metros, varias disciplinas; yo siempre me entrené con pistola a 25 metros de calibre 22, no era tan cara, porque me tenía que bancarnos nosotros, las municiones, el viaje, etc… . Tuvimos suerte también y ganamos varios torneos, salí campeón Provincial en 1995 en Mar del Plata, con pistola de aire comprimido a 10 metros, competí solo o sea individual y por equipo junto a Mario Contreras salimos segundos”.

“También salí campeón Provincial en el Polígono de Tiro de Núñez, en forma individual y en equipo junto a Juan Mingrone. Además en el Torneo Provincial en Rojas, con una anécdota muy risueña, porque en definitiva me descalificaron por un problema reglamentario en el gatillo del arma, fue risueña y triste a la vez”.

 

¿Qué te dejo el Yudo y el Tiro?

“El Yudo me enseñó varias cosas, una disciplina personal, espiritual y se aprende a valorar muchas cosas, porque es un sacrificio lindo de hacer cuando te gusta, y tengo recuerdos muy lindos, de los viajes, de los torneos, de los entrenamientos, de la gente que conocí. En Buenos Aires me subo a un colectivo y el chofer había luchado contra mí y cuando me reconoció fue muy emocionante el saludo, eso solamente te lo da el deporte. El Yudo me ayudó mucho y además me dio una paz interior terrible, a poner la mente en blanco; le agradezco a Osvaldo Haugh que me llevó por el camino del Yudo. En el Yudo no se necesita fuerza, hay que usar la cabeza, es técnica pura, los que lo inventaron que son los japoneses no son gente de gran envergadura, sin mucha fuerza física”.

“En el Tiro también como todos los deportes, lo principal es la camaradería y los amigos que dejan, hemos viajado por todos lados, con gente amiga en todos lados. En Rojas organizamos tres torneos provinciales que duraban tres días, que hoy en día no sé si se podrían llegar a hacer”.

 

Nino Diguilio, también fue Campeón Provincial de Tiro en Mar del Plata en 1995

 

¿Un mensaje final, lo que quieras decir?

“Antes de finalizar recuerdo a una de las promesa que tuvo el Yudo rojense, a Sergio Basile (fue compañero de trabajo) a quien le regalé mi cinturón y el yudogui para que lo usara para los entrenamientos, ganó varios torneos zonales. Y como mensaje final para el Yudo ojalá pudiésemos volver a ver a 40 chicos arriba de una colchoneta practicando este maravilloso deporte. Para el Tiro el mismo deseo que vuelva a ser del otrora, pero como todo en este país en decadencia, un poco por la economía y otro poco por el accionar de las personas, las cosas que eran buena hace muchos años atrás ahora ya no sirven más. Ojalá mejore todo y que la experiencia vivida o contada en esta nota le sirva a las nuevas generaciones para que despierten su interés en el deporte y dejen un poco de lado el celular y la vida oseosa”.

 

Yudo CECIR Rojas. Miguel Morales, Osvaldo Haugh, Nino Diguilio, Julio Baleriani, Azcarraga, Ricardo Squillari y Ricardo Membriani, un buen momento del yudo en Rojas

 

Nino entrenando un lance con el Profesor y amigo Julio Baleriani en el salón de CECIR

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Claudio Ontivero. ““Cuando llegué a la pizarra oficial y vi mi nombre en el primer lugar, la emoción fue algo indescriptible e inimaginable”

El rojense Claudio Ontivero formó parte del equipo de tiradores que representaron a nuestra ciudad en la competencia de Pistola Estándar Promocional calibre 22 a 25 metros de distancia, en el 24ª Torneo Bonaerense, llevado a cabo en el Tiro Federal Argentino de Mar de Plata; proclamándose Campeón Provincial en 1997; también participaron del torneo Aldo Lucci y Juan Mingrone. De esta manera Claudio fue uno de los rojenses que inscribieron sus nombres en torneos provinciales de tiro, junto a Antonio Diguilio y Aldo Lucci; fue una etapa muy importante para el tiro de nuestra ciudad con una actividad muy intensa

 

Delegación Rojense. Claudio Ontivero, Aldo Lucci y Juan Mingrone en el Tiro Federal Argentino en Mar del Plata en 1997

 

Datos personales. Claudio Amilcar Ontivero; nació el 13 de julio de 1963; padres: María Ramona Ferroni y Néstor Teólimo Ontivero; hermana: Emilce Beatriz; hijos: Malena, Julia, Inés, Manuela y Francisca.

 

¿Cuáles son tus sentimientos recuerdos a 23 años de la obtención del campeonato Provincial en Mar del Plata?

“A tantos años de aquel hermoso recuerdo puedo contarte que fue unos de las mejores emociones deportivas que viví hasta ahora. Un campeonato provincial implica que tienes que estar muy bien preparado y hacer un papel lo más decorosa posible”. 

“El tiro es un deporte en cual la mente y la concentración son fundamentales para desarrollar todo un torneo, donde solo existen vos el arma, el que pueda dominar en dos horas todas las emociones, es el que mejor puntaje obtiene”.

“A principio de ese año me puse como objetivo estar entre los mejores tres tiradores de la Pcia. de Bs. As., la tarea que no era fácil porque solo tenía experiencia en los eventos sociales que se desarrollaban en lugares como, San Nicolás, Chivilcoy, Junín, Pergamino, S. A. de Giles y Rojas entre otros”.

“Decidí hacer clínicas de tiro en S.I.T.A.S. (Sociedad Italiana de Tiro al Segno) y que actualmente existe en El Palomar con unos de los entrenadores que tenía el equipo Argentino, el Negro Eduardo Armella oriundo de La Rioja, ahí pude descubrir que estar bien entrenado para una competencia de ese nivel, no era solo tirar a un simple papel a 25 metros los domingos, sino que había otras cosas que no las conocía, ellas fueron las que me ayudaron a mejorar mi hándicap, y que debía hacer una rutina semanal de cuerpo y mente. Es difícil entenderlo sino estas o no te involucras en este hermosa disciplina. El comienzo de todo esto fue muy difícil porque tuve que reorganizar mis actividades laborales y adosar todo lo que había traído como deber de esa clínica. La motivación fue que al correr de las semanas y algunos meses empecé a ver muy buenos resultados en estos torneos zonales que servían como preparatorios al evento top. Si bien como te comente anteriormente que solo existís vos y el arma, el subconsciente te viene carcomiendo la cabeza de que los días se aproximan y te preguntas si realmente estas bien preparado como para hacer un papel decoroso”.

“Te cuento un poquito de esa inolvidable competencia en el Tiro Federal de Mar de Plata. Éramos alrededor de 26 competidores en la disciplina de Pistola estándar Promocional calibre 22 a 25 metros de distancia”.

“Si bien todos nos conocíamos y con algunos veníamos compitiendo en los eventos sociales, sabía que eso era solo algo comparativo y nada tenía que ver con lo que debía de suceder”.

“Para ilustrar un poco lo ajustado y competitivo que fue esa competencia, veníamos de tirar las 4 etapas de precisión las 4 de semi velocidad, solo faltaban 4 series de velocidad pura que de 5 disparos cada una en solo 10 segundos”.

“Esta parte final es donde tenía que hacer los mejores disparos, porque a pesar de que han pasado ya hora y media de competencia, y estas con todo el peso de lo que venís haciendo, el cuerpo y la mente deben de estar totalmente concentrado al máximo, dominar las emociones y no pensar en los puntos que debes obtener sino en lo que mejor sabes hacer, sin margen de error”.

“Llego el conteo final por el juez de línea, sin saber el resultado del resto de los participantes porque nunca debes sumar, ni siquiera ver que lo hacen los rivales durante la competencia, solo tenía que esperar el conteo general por la mesa de directiva”.

“Cuando llegué a la Pizarra Oficial y vi mi nombre escrito arriba de todo……. la emoción fue algo indescriptible, e inimaginable, a pesar de que ya era un hecho y nadie lo podía modificar creo que recién al día después de llegar a Rojas, fui tomando dimensión de ese logro y que me pasara por la cabeza todo lo que había hecho para llegar e ese resultado.  Nada más importaba”.

 

¿Cómo fueron tus comienzos en el Tiro?

“Llego un domingo a nuestro Polígono de Tiro y luego de pasar varias veces por la puerta me animé a entrar y al cabo de poco tiempo de conversar con gente que ya conocía de Rojas, una persona que no lo tenía registrada y con un asiento raro al hablar me invito a la pedana de tiro a mostrarme como era la rutina, pasaron un par de minutos y ya este Sr. me presto su arma y comencé los primeros disparos, a la hora estaba impactado y emocionado de todo lo que había logrado, que ha decir verdad no era gran cosa, pero teniendo en cuenta que nunca antes había manejado un arma de fuego y mucho menos idea de todo lo que eso iba a significar en una etapa de mi vida. Inolvidables momentos y gratos recuerdos a un amigo del Tiro el Chileno Mario Contreras”.

 

¿Tenemos en Rojas unos de los mejores Polígonos del País, porque se ha dejado de practicar Tiro?

“Rojas cuenta seguramente con uno de los mejores instalaciones de Polígonos estatales, si tenemos en cuenta sus años, estado edilicio y toda su historia. También existe el Tiro Federal Argentino, (TFA), con hermosas instalaciones, luego los privados que no son muchos”.

“Lamentablemente existen infinidades de motivos por el cual se ha dejado de practicar, uno de los más impactan, y desde hace varios años es el económico, la documentación para ser legítimo usuario de armas, las balas, etc. tomándolo solo como una actividad recreativa, si lo queres hacer un poco profesional, se hace más difícil aún”.

“Otra te diría que es un tema generacional, no nos olvidemos que nuestra generación estaba encasillada en disciplinas clásicas y de ahí no salíamos, hoy en día y desde hace varios años la gran diversidad que hoy tiene la juventud, con las herramientas tecnológicas y la pobre publicidad en los deportes que no son comunes, es difícil que puedan motivar a los chicos y si a eso le agregamos todo el contexto social, no es fácil y te diría que lo veo muy difícil que haya chicos interesados y por otro lado con algún costo, que hoy los chicos lo destinarían a otros placeres”.

 

¿Qué rescatas del Tiro como deporte que te dejo el mismo?

“El tiro es una disciplina Olímpica, para algunos suena raro que sea un deporte, pero del momento que existe una competencia entre otros, lo es. Te diría que el esfuerzo mental debe ser uno de los más exigentes que en otras disciplinas”.

“Te digo más existe desde que comenzaron los primeros juegos en el año 1896 en Atenas, que era practicado sólo por hombres, hasta los juegos de Los Ángeles en 1984 donde se incorporaron a las mujeres”.

“Este como otros deportes acá en nuestro país, es amateur y cuesta mucho sacrificio llegar a las altas competencia y lograr triunfos, por todo eso creo que se valora y tiene otro sabor los logros. Me dejo varias enseñanzas en donde con mucha dedicación, esfuerzo y hasta prohibirme de ratos de óseo, pude lograr los objetivos que me había propuesto. También hice muchos amigos que hoy por esas cosas que tiene la vida no lo he visto y tampoco se de ellos”.

 

Claudio Ontivero Campeón Provincial de Tiro en Mar del Plata en 1997

 

Mensaje final

“No voy a decir nada raro de lo que todos por ahí hemos leído o sabemos. No necesariamente tiene que ser un deporte, puede ser en cualquier otra cosa, Hay que tener objetivos en toda nuestra vida o en la que creemos que podemos vivir. Luchar y no bajar los brazos aunque a veces te cueste volver a creer o levantarte.  Poder disfrutar de la vida”.

 

Claudio Ontivero mostrando sus trofeos de tiro en su domicilio particular

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Mariano Biocca. “El automovilismo me enseño a ser más responsable, a tener una disciplina y a crecer como persona”

Mariano Biocca, fue campeón de la FRB 1.400 en el año 2000 y Cumbre de Oro también durante ese mismo año. Comenzó corriendo a los ocho años en karting, su principal motivador para que empezara a competir fue su hermano Claudio. 1998 y 1999 también fueron años muy buenos, en los cuales casi logra campeonar. Vivió la época de las carreras en Club de Pescadores; también reconoce al automovilismo como un estilo y una escuela de vida, porqué aprendió a trabajar armando sus propios motores, en una época donde era mucho más fácil ir a correr, había muchos menos gastos, hoy en día cobran inscripción, seguro y encima pagan para la preparación de los motores, se hace todo cuesta arriba. Sigue vinculado a los fierros gracias que su hijo Nicolás compite con u karting 125 cc.; “es una manera de despuntar el vicio por lo que más me apasiona en la vida, que son los autos de carrera”; expresaba Biocca

 

Comienzos. Mariano Biocca cuando corría en la categoría Juveniles Karting en 1991 en Arroyo Dulce

 

Datos personales. Mariano Biocca, nació el 19 de mayo de 1977; padres: Héctor Aroldo y Susana Constanzo; hermanos: Claudio y Verónica; casado con María José Ferre; hijos Nicolás y Agustina.

 

¿Qué recordas de tu infancia, el barrio, tus amigos, la escuela?

“Mi infancia muy linda rodeada por los fierros, mi papá era constructor de maquinarias agrícolas, viví siempre en Rojas, con estudio primarios en la escuela San José y secundario en la Escuela Técnica de Rojas, de ahí mis mejores recuerdos de amigos y profes, un grupo bárbaro de muchos emprendimientos y viajes. De la época que era mucho más sencillo hacer todo, tanto como para estudiar, como para emprender cualquier tipo de deportes”.

 

¿Cuándo te diste cuenta de que te gustaban los autos?

“En realidad mí hermano empieza a correr cuando yo tenía 8 años y de ahí estuve siempre vinculado y entusiasmado con la actividad, se puede decir que es una herencia de familia”.

 

¿Cómo fueron tus comienzos en el automovilismo?

“Empecé en karting a los 12 años, en realidad a un karting me lo compran cuando tenía 10, pero no había categoría para empezar, en esa época las categorías empezaban con 12 años de edad, y fue en ese año (1990) que comencé en la categoría juveniles, que eran los Zanella 125 cc. con poca preparación pero que andaban rápido”.

 

¿Cuándo debutaste y en que categoría?

“Debuté con el karting y luego pasé al fórmula, en principio en la menor, la FRB 850, en 1993 y luego en la FRB 1.400 en el 1996, hasta el 2001 que fue mí último año como piloto”.

 

¿Cómo eran las carreras en el Club de Pescadores?

“En el Club de Pescadores pude correr en karting y los autos, pude ganar en Rojas y lo más lindo que recuerdo es que toda la gente de que de una manera u otra te ayudaba podía ir a verte y compartir con vos de una carrera, el club en ese momento era el circuito que más gente llevaba, por la ubicación estratégica de nuestra ciudad, estaba en el centro de la región y todos los pilotos que competían venían más fácilmente. Eran otras épocas, recuerdo que no se cobraba inscripción, ni seguro y otras a cosas que en la actualidad suman y mucho; entonces a la hora de correr se les hace muy difícil a todos los pilotos de poder ir a competir, los costos son elevadísimos”.

 

¿Cuál fue tu mejor año?

“En cuanto a resultados fue el 2000, pero tanto en 1998 y 1999, se lucharon mucho por el campeonato y se llegó a la última fecha con posibilidades de salir campeón. En el 98 terminamos segundos en el campeonato, en el 99 terceros y en 2000, salimos campeones, fue una gran alegría y orgullo, fueron muy lindos momentos en mi vida”.

 

¿También fuiste elegido Deportista del Año en 2000?

“Sí, al Cumbre de Oro lo ganamos en el 2000, y digo que lo ganamos porque fue el logro de toda la familia, porque en este deporte, como en tantos, pero especialmente en el automovilismo si no tenes un equipo de personas que te ayuden es imposible poder lograr algo solo”.

 

Mariano Biocca, Cumbre de Plata en Automovilismo y Cumbre de Oro en la Fiesta del Deporte del 2000

 

¿Cuál fue tu última temporada con los autos?

“Fue en 2001, la condición del país y mía laboral no era la mejor pero quería y queríamos lucir el 1 en el auto, corrí tres carreras ese año, las tres primeras fechas y decidimos parar porque la situación económica no me lo permitía, lo loco fue que en esa carrera, la última abandoné viniendo segundo y de haber llegado en esa posición hubiese quedado primero en el campeonato, si bien faltaba mucho para fin de año, las posibilidades estaban. Pero lamentablemente tuvimos que terminar de esa manera, pero no estoy arrepentido para nada, al automovilismo lo disfruté mucho”.

 

¿Seguramente mucha gente te ayudo a subirte a un auto de carrera?

“Sin dudas el precursor número uno fue mi hermano, junto a mí padre, pero en especial fue mi hermano Caludio, que siempre me apoyo e hicimos de todo para poder ir a correr, tenemos muchos recuerdos juntos de esa época. Y sin duda mucha gente, clientes de ese momento del taller y mi familia, me empujaron para que yo corriera; a todos ellos mi más sincero y cálido agradecimiento”.

 

 

¿Un mensaje final?

“No sé si mensaje pero sí una opinión o visión de mí pasar por el automovilismo. Fui o fuimos un grupo de que tenía ganas de correr en autos, en un principio la condición económica de mí padre lo permitía y se daba para hacer la mayoría de las cosas afuera”.

“Pero llegó un momento de que no se podía más y fue ahí donde nos empezamos a hacer todo nosotros (con mi hermano) él se dedicaba más que nada al chasis y yo al motor. Fue ahí donde más se disfrutó el automovilismo, porque competimos contra preparadores de gran trayectoria, empecé a armar mis propios motores cuando tenía 19 y logramos ganar y campeonar con mecánica propia”.

“Hoy en día eso se ve muy poco, más que nada me refiero de que se pueda ir a correr con mínimos recursos o que se hagan el auto sin acudir a un preparador”.

“En la actualidad sigo involucrado, gracias a mi hijo Nicolás que empezó a correr en año pasado en karting, en la categoría Juveniles “A” con un karting 150 cc. “. El automovilismo es algo que me apasiona y que me permite él seguir con ésta actividad”.

“Cómo mensaje final, dejar todo mi agradecimiento a toda la gente que me permitió correr, en especial a la familia. Me gustaría agregar que el auto de carrera, además de que como cualquier deporte, te enseña una disciplina y te enseña a organizarte, a crecer como persona. En mí caso y en muchos, te enseña una profesión. Yo con el auto, debido a que nos hacíamos todo, me enseñó a manejar un torno, soldadora, a construir partes mecánicas, armar un motor y más que nada a tomar las cosas en serio, a ser responsable. Con esto más que nada quiero trasmitir que cuando vas a correr, seguramente el gasto es igual del que gana que al que sale último, entonces si no sos responsable y no tomas las cosas con la seriedad que se merece, los resultados no salen nunca. Actualmente en mí trabajo uso mucho de la experiencia adquirida como corredor, más que nada en la forma de cómo solucionar un inconveniente con rapidez y eficacia”.

 

Con la 1 de Campeón en la FRB 1.400. Mariano Biocca luciendo la remera ganadora junto a su hijito Nicolás y atrás su sobrino Franco

 

Un premio a la humildad

“Es la tercera temporada que veníamos luchando por el campeonato: este año fue el mío”, dice Mariano Biocca, que el domingo se consagró  campeón de la Fórmula Bonaerense en el Circuito de Arrecifes. Sin estridencias, como es su costumbre, festejó con sus más allegados, que al atardecer lo esperaron en la rotonda para acompañarlo hasta el radio más céntrico. Una manera de “avisarle” a Rojas que el título volvía a esta ciudad.

Recuerda sus inicios en  la categoría “con el número 25, de ahí saltamos al ocho, hasta que tuve el seis”; después empezó a discutir seriamente las posiciones de privilegio “luchamos un torneo con Luis María Martínez, donde fui sub campeón; el año pasado tuve que pelear con Facundo Peluzza (que ganó) y Marcelo Momo”.

Las posiciones en este 2000 estuvieron indefinidas hasta la carrera final. Mariano venía liderando pero detrás estaban Elisei y Peluzza, con posibilidades matemáticas ciertas. “A lo largo de todo el año el auto anduvo bien; fue el más parejo, el que más veces mantuvo el podio, ganamos una sola carrera en un año de mucho trabajo”. Se tenía mucha fe para el coronación porque “siempre nos cayó bien Arrecifes, en la clasificación pude hacer el segundo mejor tiempo, la serie fue un poco complicada porque hubo mucho autos que se despistaron  y obstaculizaron en las curvas pero igual pude ganarla”. De esta forma largó tercero en la final, “tratando de mantener el puesto para terminar; cuando Elisei y Peluzza me alcanzaron, quise evitar cualquier tipo de toque o maniobra riesgosa de parte de ellos, así que levantamos faltando tres vueltas, porque llegando quinto igual alcanzaba para salir campeón; podía haber llegado en mejor posición pero preferí pensar en el campeonato”.

 

“Fate in Biocca”

La consagración todavía fue más meritoria si se tiene en cuenta que Mariano y su hermano Claudio se ocuparon de los “fierros”: confiesa “tuvimos que aprender a hacer de todo en el taller; siempre nos dividimos el chasis por cuenta de mi hermano, motor y caja la hago yo; el auto anda bien, es parejo, se desempeña bien tanto en los circuitos lentos como los rápidos; fue llegador, no se quedó en ninguna carrera, el puesto más lejano fue el quinto, así que estoy por demás de contento por su rendimiento”.

A los 23 años Mariano Biocca recuperó el título para este Rojas que, históricamente, ha venido dando una nutrida cantidad de representantes en esta división, la más importante del automovilismo zonal. “La FB es conocida a nivel nacional, hablas de la categoría y la conocen, tiene un buen parque automotor, cuenta entre 24 y 30 máquinas que para una categoría regional es bastante importante”. En un año que ha significado un valorable esfuerzo en tiempos donde la crisis afecta todo: “la realidad económica nos atrapa a todos; automovilística y zonalmente la categoría más barata es esta; lo costoso es iniciarse, armar un auto de punta, pero una vez que lo tenes el mantenimiento es mínimo”.

Mariano debutó en 1986 con su hermano Claudio, a los ocho años con el karting y nunca más abandonó el automovilismo; de expresión mansa y andar tranquilo: “no demuestro la emoción, la llevo adentro; arriba del auto de carrera puedo pensar bien y decidir qué hacer, es lo más importante para luchar un campeonato”. Mariano Biocca desde el domingo es el nuevo dueño del número uno de la Fórmula Bonarernse. (Crónica de Chispa, edición 07/12/2000).

 

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A 40 años de Hugo Benjamín Terré, primer campeón de Monopostos 850

Hay hechos deportivos que no se pueden soslayar, ni olvidar, porque han marcado de algún modo un antes y un después dentro del deporte de nuestra ciudad. Tal es el caso de Hugo Benjamín Terré, en el automovilismo rojense, ya que los 24 años fue el primer Campeón de la Categoría Monopostos 850 en 1980, realizando una extraordinaria campaña. Participó en 12 carreras, de las cuales abandonó una, (en su debut); consiguió dos segundos puestos y las restantes nueve competiciones las ganó a todas. Todo comenzó por los años 1977/1978 junto a un grupo de amigos de barrio Progreso. 1980 fue un año muy especial, porque además de Hugo Terré, otros rojenses daban pelea en cada carrera, como Luis Ríos y los hermanos Norberto y Enrique Hidalgo. Nuestro periódico en la Edición de Fin de Año de 1980, lo tituló así: “Hugo Terré anduvo “de Copas” y se llevó una Corona”

 

A la hora de los festejos, Hugo Terré y Luis Ríos, un rojense y el otro obligadense termianaron abrazados

 

Sus comienzos. En los años 1977 /78 un grupo de amigos, allá en el taller de 20 de Diciembre de barrio Progreso, formaron la peña ” el Zoilo Cáceres “un personaje de ficción creado por Osvaldo Lucci  para apoyar y compartir la carreras  junto a Hugo Terré, se inició con un Renault Gordini en  categoría Grupo 2, para motores de 850 cc. .

La primera carrera fue en Acebal, teniendo rivales de importancia como los Hnos. Konjouk de Los Molinos Santa Fe. La segunda en Lincoln pero tampoco el auto funciono, el proyecto término pero las ganas siguieron.

 

Monopostos 850. En Ascensión, ya en el año 1978, se estaba gestando una nueva categoría se iba a llamar Fomento Ascencionense, eran autos de formula con motores de Renault Gordini. Se disputo una competencia en Ascensión para presentar la categoría donde Terré termino en tercer. Transcurrió todo el año 1979 en tramitaciones para homologar dicha categoría y por fin en el mes de noviembre se pudo presentar formalmente en la ciudad de Pergamino, donde hubo una carrera presentación que servía para organizar el ranking del próximo año. En esta competencia el rojense obtiene su primer triunfo en Monospostos 850, como dando un indicio de lo que vendría para el futuro.

Comenzó 1980, debut y abandono. La primera carrera del año fue ganada por Rubén Calcagno, seguido por Marcelo Parola y Hugo Terré abandono al rompérsele un pistón.

 

Su primer triunfo. El rojense contaba con un buen auto y en la segunda carrera del año en Arrecifes logra su primera victoria, seguido por Luis Ríos, piloto de Rafael Obligado; ubicándose en la segunda posición de la general del campeonato.

Segunda victoria en Pergamino. El 15 de junio Hugo Terré gana su segunda carrera consecutiva disputada en la vecina Pergamino. Se disputo una serie a 12 giros largando por ranking, Terre con problemas en la primera marcha largo retrasado quedando sexto en la primera curva pero al cumplirse la primera vuelta ya estaba segundo a la cola de Norberto  Hidalgo, pero este  en la última curva de ese giro hizo un trompo dejando a Terré en la punta. De ahí en más se produjo un duelo muy interesante entre él y Luis Ríos, llegando separados por solamente 55’’/100.

 

Tercera ganada en Salto. Se repite la historia el 22 de junio en Salto, donde se disputaron dos series por suma de tiempo siendo ganada la primera por Luis Ríos en brillante lucha con Terré, pero este se retrasó en la última vuelta por problemas en la bomba de nafta perdiendo esa ubicación por solamente 4’’/100. La segunda serie lo vio a Alberto Gattari primero en los metros iniciales pero es superado por Terré en la primera curva de la segunda vuelta por el lado de afuera, no largando esa posición hasta el final. Con tres competencias ganadas consecutivamente se afianzaba en la punta del campeonato.

 

La cuarta. El 29 de junio vuelve a ganar en Arrecifes seguido en esta ocasión por Rubén Calcagno y ya el periódico Chispa reflejaba en sus páginas el gran torneo que realizaba el rojense, ubicando un gran titular, presagiando el final, “¿El año de Terré?”.

 

Terré “Puso la quinta”. El 6 de julio se disputo en la ciudad de Salto se corre la sexta competencia del año donde Terré gana su quinta carrera consecutiva. Se corrieron dos series por suma de tiempos, la primera fue ganada por Luis Ríos, seguido por Terré y Gattari. Mientras que en la segunda Terré ganó seguido por Calcagno y Gattari. La suma de tiempos beneficio al rojense, quedando segundo Luis Ríos y tercero otro rojense Gattari.

 

Seis carreras al hilo. Iban siete carreras en el campeonato y Terré había ganado seis, ya se sentía olor a campeonato, pues había conseguido 54 puntos.

 

Triunfo de Ríos en Salto. El obligadense gana las dos series y se adjudica la competencia por suma de tiempos siendo escoltado en la primera serie por Norberto hidalgo y en la segunda por Hugo Terré, quedando para este el segundo puesto en la sumatoria de tiempos, poniéndole suspenso al campeonato.

 

Retoma la senda del triunfo. El 31 de agosto Terré vuelve a ganar en Arrecifes. La primera serie es ganada por Quique Hidalgo seguido muy de cerca por Ríos y Terré. Mientras que en la segunda Terré se impone por una buena diferencia sobre Ríos e Hidalgo, quedando para el rojense la victoria de la carrera por suma de tiempos. Hugo se escapaba 23 puntos de ventaja en el campeonato, sobre su más inmediato perseguidor Luis Ríos., esto le daba una gran tranquilidad para afrontar lo que venía.

 

Triunfo con sabor a campeonato. El 21 de setiembre en Arroyo Dulce, Hugo vuelve a ganar, quedando a pocos puntos de lograr el campeonato. Se disputó una serie clasificatoria a cinco vueltas siendo ganada por Hugo Terre seguido por Luis Ríos y Norberto Hidalgo y en la final un carrerón entre Terré e Hidalgo con diferencias mínimas entre ambos, la cual fue considerada, una de las mejores del año.

 

Terré Campeón. Finalmente el domingo 23 de noviembre de 1980 llegaría el día de gloria para Hugo Terré, ganando la última carrera de la temporada en la categoría Monopotsos 850 en el autódromo de Arrecifes; consiguiendo no solo el banderazo, sino también por lo que había luchado todo el año: el campeonato. Terré logró sumar 93 puntos, aventajando a otro crédito de nuestro medio, Luis Ríos, que fue Sub Campeón tras acumular 68 unidades; tercer quedó Norberto y cuarto su hermano, Enrique “Quique” Hidalgo y quinto Rubén Calcagno.

 

Yo el campeón

En nuestro archivo de la edición del jueves 27 de noviembre de 1980, Chispa reporteaba al flamante campeón que expresaba lo siguiente:

“Dardo Rocha y Saavedra, el lunes. Un taller. Adentro, la máquina número dos, azul y blanca, reposa sobre el tráiler. Es el mismo auto que el año próximo llevará con orgullo el número uno sobre su capó. Ese, con el cual Hugo Benjamín Terré (24), rojense, consiguió 9 triunfos, y dos segundos puestos en doce carreras que comprendieron el campeonato 1980 de la ascendente divisional Monopostos 850.

Los mates siempre listos de Juan Carlos Pieters, (junto con Hugo López y Jorge Benítez, los colaboradores “de fierro” de Terré) hacen la rueda informal más amena, y la charla del flamante campeón.

También en la nota expresó que su mejor carrera fue la del 21 de septiembre en Arroyo Dulce, por la exigencia de circuito y el nivel de los competidores muy parejos. Y la peor cuando llegó sobre la hora al circuito del Loro Tuerca de Salto y nunca le pudo encontrar la vuelta a la pista.

A la hora de los agradecimientos, a todo su grupo de trabajo, Juan Carlos Pieters, Jorge Benítez y Hugo López; como así también a toda la gente que lo apoyó en todas las carreras y a sus sponsors: Ferretería Servi. Fer; Cocicliova y Cané; La Belle Epoque y Kiosko Mony Mako.

 

Agradecimiento. Nuestro reconocimiento para quien nos acercó esta nota de color, a Horacio Mori, que por aquellas épocas trabajara para Chispa como periodista deportivo, siguiendo con pasión la campaña de los diferentes pilotos de nuestra ciudad. Gracias Horacio. 

 

 

Hugo Terré con la maquina número 2 que lo viera Campeón de Monopostos 850 en 1980

 

Hugo Benjamín Terré, Campeón Monospostos 850cc. en 1980

 

 

 

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Agustín “Tito” Barbieri. Sacrificio, humildad y trabajo, un grande de verdad

Fue un jugador emblemático, sin haber sido dotado de los mejores recursos técnicos, pero brilló por otras cualidades. Fue el número 4 de El Huracán desde fines de los 70 y la década del 80, donde justamente en ese año (1980 / 19981) alcanzó la gloria con su querido y amado El Huracán, donde nació futbolísticamente. También tuvo como premio ser parte del plantel de la Selección de Rojas Campeón de la Copa Hermanos Brown en 1979 y además vistió las casacas de Argentino y Juventud. “Tito” es uno de esos personajes entrañables y muy querido, no solamente en el club que lo vio nacer, sino por todas las instituciones, por su manera de ser, su contracción a los entrenamientos, su humildad, su respeto a los rivales y a sus mismos compañeros; un ser humano único e irrepetible, nunca se guardaba nada entregaba todo, con una gran vocación de servicio, sin esperar nada de los demás. Un verdadero ejemplo para el deporte y la juventud digno de imitar

 

 El Huracán campeón 1980. Vivero, Restelli, Fachile, Maggiolo, Cioffi, Veloz, Barbieri, Gutiérrez, Parisi, González, Zambuto, Antón, Pulisic, Caire, De Antoni y Fernández

 

Datos personales. Agustín Barbieri; nació el 10 de mayo de 1957; padres: Elvira Costanzo y Agustín Barbieri; hermano: Juan Carlos (71 años, llegó a jugar en la primera división de Boca Juniors, en la década del 60). En pareja con María Alicia Carroll.

 

¿Cómo fue tu infancia, el barrio, tus amigos, el potrero, la escuela?

“Nací en calle Castelli y Avenida Larrea, hasta los 30 años viví ahí; fui a la Escuela N° 11, primero funcionaba en la escuela vieja sobre Avenida 25 de Mayo. Los últimos tres años los hice en el edificio actual de la Escuela N° 11, en Castelli y Presidente Perón, así que caminaba veinte cuadras todos los días; la escuela secundaria la hice en el Nicolás Avellaneda. Después me dediqué a trabajar. Volviendo un poco para atrás mi infancia fue divina, ahora valoro que más feliz que eso no podía haber sido porque humildemente como vivía yo, cazando pajaritos, jugando a la pelota todo el día, iba a dos baldíos, uno donde está ahora la Planta de Clyfer y el otro, donde está el depósito de Maderna sobre las vías. Tenía dos canchitas, yo era más chico y jugaba con los más grandes. Recuerdo también a los amigos de barrio, me crie con Patricio y Carloncho Barrett, los Avila (Risa y Chasi), entre otros. Mi infancia transcurrió entre el fútbol y la escuela, muy sano todo, es más siempre lo digo, si me dijeran que voy a nacer de nuevo, pediría la misma infancia”.    

 

¿Naciste futbolísticamente en el Globo, como llegaste al club de Barrio Belgrano?

“En la secundaria me hice amigo de Hugo Percivalle, a los 14 años, que también jugaba con nosotros, pero en el baldío de lo Sanzone, frente al Club de los Abuelos (Lamadrid y General Villegas), con los Silanga, “Cola” Barloqui, los mellizos Roncaglia, Nino Diguilio y Carlitos Zambuto. Entonces Hugo me dijo venite a El Huracán, que está mi viejo en la comisión. Era la época que estaba Hugo Candela, muy joven; Martinito que fue el primer técnico que tuve y desde ahí jugué siempre para el Globo y gracias a Dios no me arrepiento de nada. No paré nunca, fui aprendiendo de todo lo que me decían, además le ponía muchas ganas y lo poco o mucho que hecho en el fútbol fue porque físicamente tenía muchas condiciones y no se las envidiaba a nadie, remplazaba la técnica con la parte física. Entrenaba a full, las prácticas las vivía a pleno como si fuera un partido por los puntos, tal vez un error porque a veces me pasaba de vuelta, pero era mi forma de ser y me gustó siempre entrenar así, no me guardaba nada”.     

 

¿Con quienes jugaste en las divisiones inferiores?

“Empecé a jugaren la quinta división, en una época flaca donde faltaban jugadores, porque no era tan organizado como ahora que tienen sus equipos, sus botines, antes era a los ponchazos, y más como en club como El Globito”

 

¿Cuándo fue tu debut en primera división, quien te dirigía, etc?

“Me citaron un domingo para jugar en primera, no lo podía creer, empecé jugando de marcador de punta derecho, mi primer técnico fue Caresani, no recuerdo el nombre de pila, de la ciudad de Junín, que había sido ex jugador y había quedado a cargo de la primera división. Ese año El Huracán queda eliminado y al año siguiente “Tato” Casalongue se hace cargo de la dirección técnica en 1976, fue una gran movida iniciada por Juan Carlos Zambuto, donde se incorporaron al plantel muchos pibes, otra generación de jugadores, quedó Omar Fachile, al cual lo rescato como una gran persona, excelente (tengo una gran admiración hacia él, y por suerte con el tiempo ganó todo con el Globo y en otros clubes también); como así también a su padre Elvio como dirigente. Fue una etapa muy linda, todos teníamos un gran entusiasmo y el fútbol se vivía de otra manera”.

 

¿Qué significo ser Campeón en 1980 y Campeón de la Copa de Campenes en 1981 con El Huracán?

“Hasta que apareció “Rulo” Medina, dejó de ser compañero, para transformarse en DT. . “Rulo” fue un gran motivador para todos nosotros, le ponía mucha garra a su trabajo. El Huracán se reforzó con Paco Maggiolo, “Cachi” Pulisic, Enrique Restelli, el rosarino Sergio González y “Coto” Antón y a partir de ahí el equipo fue otro. A partir de 1979 comenzó una etapa muy linda, y en 1980 se coronó con el campeonato tan ansiado. El plantel de 1980 fue un gran grupo de seres humanos, inclusive en la actualidad nos seguimos juntando y seguimos recordando aquellos momentos y ojalá podamos hacerlo muy pronto, porque este año se cumplen 40 años de aquel glorioso título que engalanó las vitrinas aurinegras”.   

 

¿También fuiste Campeón con la Selección?

 “Es muy importante aprovechar el momento anímico, cuando estás de racha hay que aprovecharla, recuerdo que en 1979 cuando trabajaba en Casa Herrán, apareció el “Tano” Goicochea para invitarme a ser parte de la Selección de Rojas, que tenía que jugar la Copa Hermanos Brown de 1979, imagínate que le iba a decir que no, fue una gran alegría ese día. Pero claro estaba bien físicamente, y finalmente terminé ganándome el puesto, porque por suerte no me lesioné, estaba Angelito Polly jugando como titular. Compartimos la copa con Pergamino y Arrecifes, porque la Federación lo terminó decidiendo así”.

 

¿Te pregunto porque siempre fuiste muy responsable a la hora de entrenar?

“Siempre fui un marcador limitado, pero al estar bien de confianza y bien físicamente, es fundamental para que las cosas te salgan bien y por ahí te animas hacer cosas, que serían muy diferentes si estás mal entrenado, porque seguramente había muchos jugadores en mi puesto con mayores condiciones, pero si no le aportas el resto, de nada sirven las condiciones técnicas. Uno lo ve a nivel profesional, que no todos son genios, no son Messi, sin embargo llegan a jugar en primera, salvando las distancias lógicamente”.

 

¿Vestiste la camiseta de Argentino y Juventud?

“En 1985 trabaja en CAIR (Cooperativa Agrícola e Industrial de Rojas), donde era compañero de Raúl Speroni, y en Huracán no recuerdo si me había lesionado o bajado el rendimiento, entonces me entusiasmó para que fuera un año a Argentino y acepté. También estaba muy bien físicamente, el Profesor era Daniel Cesano, y actualmente me carga porque recuerda cuando nos mandaba a dar cinco vueltas a la cancha y siempre les sacaba una vuelta de ventaja a todos. Compartí plantel como muy buenos jugadores, como él Colorado Cabaña, Daniel Vegez y Centani de la ciudad de Colón, pero no llegamos a clasificar. Tuve algunos partidos buenos, “Pancho” Boveri era el técnico, y jugaba de marcador central. En Juventud jugué en 1986 por una invitación de otro amigo, “Pepe” Medina, también fue otro año en el que no se consiguieron grandes logros, pero me hice de varios amigos”.    

 

¿Qué te dejo el fútbol en tu vida?

“El fútbol me dejo todo o casi todo, por varias cosas, por la amistad que tengo hasta el día de hoy con toda la gente que conocí en el ambiente del fútbol. También a pesar de mis 63 años todavía me gusta entrenar y todos los sábados junto a un grupo de amigos despuntamos el vicio por la pelota. Se sabe que los amigos son pocos, pero el fútbol te da muchos compañeros, la mayoría de ellos muy buenos. Además lo que te da el deporte, en este caso para la salud, a pesar de que siempre hice una vida sana, las ganas siguen intactas para poder disfrutar de una partidito de fútbol y después el asado con amigos”.

 

¿Un mensaje final?

“El fútbol es uno de los deportes más maravillosos que hay, por eso siempre los apoyo a mis nietos postizos (Alfonzo y Cruz, a los cuales los quiero con toda mi alma), que juegan en Argentino y los seguimos todos los sábados con Marisa. Mi mensaje sería que todos los chicos y la juventud practiquen algún deporte, pero en especial el fútbol; como diría un personaje del ambiente del fútbol en Rojas, “Chochito” Barreiro: “El fútbol es el deporte más lindo de mundo”.  

 

Uno de los goles de Agustín Barbieri, ante la salida de Gustavo Heredia, a Boca Juniors en cancha de El Huracán

 

Selección de Rojas Campeón Copa Hermanos Brown 1979. Tito integró aquel gran plantel de jugadores

 

Tito Barbieri marcando a Osvaldo Raúl Mazza, en la final con Roberto Cano en 1982