Julio 20, 2026
Locales

Comenzó "Tejiendo Calma", un espacio para aprender, crear y compartir.

Esta semana se realizó el primer encuentro del Taller Municipal de Crochet, una propuesta gratuita de la Dirección de Educación que invita a jóvenes y adultos a descubrir el arte de tejer, sin necesidad de tener experiencia previa. Con la guía de Karina…
Julio 14, 2026
Locales

Información y recomendaciones ante el hallazgo de un ofidio en Carabelas

La Secretaría de Salud del Municpio de Rojas, a través de la Dirección de Bromatología Área de Zoonosis informa que, a partir de una imagen recibida sobre un ofidio hallado en la localidad de Carabelas, se realizó una consulta a través de la red de Zoonosis…
Julio 14, 2026
Locales

Cordón Cuneta para Avenida Pellegrini

Ya se realizaron los primeros metros de cordón cuneta en Avenida Pellegrini. La ejecución del cordón cuneta se realizará en un tramo de Avenida Pellegrini entre Carrasco y Ruta Provincial 31. Esta obra permitirá optimizar el escurrimiento del agua de lluvia,…
Julio 13, 2026
Locales

El sol le puso calor al acto oficial del Día de la Independencia

Rojas vivió una nueva celebración por el 210º aniversario de la declaración de la Independencia Argentina. En este nuevo 9 de Julio, la comunidad del distrito de Rojas, respondió a la convocatoria del gobierno municipal, brindando un marco multitudinario y…
Julio 07, 2026
Locales

Cronograma recolección por feriados

Julio 07, 2026
Locales

La Cooperativa de Carabelas realizó la fiesta de los Premios a la Entrega 2024/2025

Como viene sucediendo desde hace varios años, la Cooperativa Agropecuaria Limitada de Carabelas, llevó a cabo la fiesta de la Campaña a la Entrega (para aquellos productores asociados que hayan acopiado sus granos) de la Campaña 2024 / 2025. La misma tuvo…
Julio 07, 2026
Locales

Día Internacional de la Cooperación (4 de julio)

Claudio Mahfud: “La democracia y la participación interna es el corazón de las cooperativas, porque hay que entender que el cooperativismo es la unión libre de personas, no de capitales” Claudio Mahfud, presidente del Consejo Asesor del Centro Primario Rojas…
Julio 07, 2026
Locales

Javier Cura: “Colaboramos con las Instituciones de carácter social, ejerciendo reciprocidad y generando un círculo virtuoso”

El gerente del Baco Credicoop Cooperativo Limitado, Javier, Cura, respondió a nuestro cuestionario, donde revaloriza los principios y valores cooperativos; el apoyo a las instituciones de carácter social y los servicios que brindan a la comunidad Javier Cura,…
Julio 07, 2026
Locales

Carlos Marveggio: “El individualismo ha superado el asociativismo”

El presidente de la Federación Agraria Argentina, Filial Rojas, Carlos Marveggio, habló de todo con nuestra hoja, resaltando la falta de sentido de pertenencia en las nuevas generaciones de agricultores. Su perspectiva sobre las cooperativas y el…

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Ricardo Pascual. Fue tri Campeón de Rally y siempre iba por más, un verdadero ganador de la vida

Todo lo que aprendió fue por su curiosidad y capacidad en el mundo de los fierros, comenzó trabajando con su suegro, el “Negro” Gotardo Vaio, que vendía maquinarias agrícolas y a través de su trabajo en el taller, emprendió su recorrido en el mundo de los autos de carreras, especialmente en el Rally Santafecino y Bonaerense, del cual fue campeón en 1988, 1989 y 1990. También otra de sus pasiones fue la práctica de tiro en el Polígono de Tiro General Alvear, ganando varias competencias. En la nota deja bien en claro que la clave del éxito está en la conducta y contracción al trabajo, sin estas dos cosas es imposible mantenerse en un mismo nivel durante el tiempo. Además en la actualidad despunta el vicio con otra de sus pasiones, la moto, recorrió más de 200 mil kilómetros visitando los paisajes más exóticos de la Argentina y países limítrofes

 

Binomio ganador. Ricardo Pascual junto a su navegante y amigo, Mario Pittorino, Campeones del Rally Bonaerense en 1989 de Río y Barrancas, entre Neuquén y Mendoza

 

Datos personales. Ricardo Pascual, nació el 4 de enero de 1943; padres: Juan Pascual (falleció en 2018) y Belia María de Rossini (falleció en 2020); esposa: Alicia Raquel Vaio, nacida en 1945, más de 55 años de casados; hijos: Fabio y Marisa; nietos: Federico, Julián, Agustín y Violeta.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Mi infancia fue buena, no me quejó, me crie en el campo en el partido de Pergamino, cerquita de Roberto Cano. Nací en la casa paterna de mi padre, cuando tenía dos años alquiló campo, y ahí estuve por 20 años, donde hice todo tipo de trabajo campestre, iba a la escuela de campo, donde hice mis estudios primarios completos. Después me tocó el Servicio Militar y a los 22 años contraje matrimonio con Alicia, recuerdo que antes mi papá me quería mandar a estudiar, pero a mí me gustaba el campo”.

 

¿Cómo siguió todo?

“Una vez que me casé me vine a Rojas a trabajar con mi suegro el “Negro” Gotardo Vaio, el cual tenía un salón muy lindo sobre calle Alsina y vendía todo tipo de maquinaria; trabajé durante trece años, recuerdo que iba a buscar las máquinas a la provincia de Córdoba, Santa Fé, hice cursos para poder poner las máquinas en marcha y explicarle a los clientes como se utilizaban. Con el tiempo me puse un taller mecánico y hasta el día de hoy sigo trabajando de los mismo, mecánica en general, son más de cuarenta años con el Taller Mecánico “Ricardo Pascual”.

 

¿Cómo era la mecánica en esos tiempos, que autos atendías?

“En ese tiempo había Fiat 128, Renault 12, algunos Jeep Gladiator, con el tiempo la mecánica fue evolucionando, la mecánica es bastante compleja porque cada auto que viene tiene algo distinto y continuamente tenes que estar aprendiendo algo. Pero me he defendido muy bien, no me puedo quejar, he tenido y tengo muy buenos clientes, en la actualidad atiendo a los nietos de mis primeros clientes y eso me llena de orgullo”.

 

¿Cómo nace la pasión por el automovilismo?

“Siempre me gustaron los fierros, mi papá era muy entusiasta, me acuerdo cuando se hacían los Grandes Premios de Turismo Carretera, donde corrían Fangio, Gálvez, los hermanos Emiliozzi, escuchaba todo eso y sentí una gran atracción por el automovilismo. Antes de abrir mi taller, iba todas las noches al Taller de Alfredo Martín, que corría en Cafetera, además Martín en ese momento era el ícono del automovilismo en nuestra ciudad. Tal es así que como siempre colaboraba y trabajaba con él, un día me dice: “cuando quieras te presto el auto para que corras una carrera (porque él tenía otro); finalmente participé de un Torneo Nocturno en el Club de pescadores, salí tercero y ahí me prendió el gustito por las carreras”.

“También fui muchas veces a ver la largada del Rally Mundial en el Automóvil Club de Buenos Aires, me iba hasta allá y acompañaba a los corredores hasta Pergamino en mi auto. Pero un día Raúl Amichetti, que era cliente mío en el taller me invitó a correr una carrera y fue así como me inicié en el mundo de rally, compramos un Fiat 147 de competición, lo acomodamos un poco y nos fuimos a correr a San Luis un Nacional, que de carrera solamente tenía 900 kilómetros, con los enlaces el total era de 1.200 kms.; pero tuvimos que abandonar en el último prime porque se nos rompió un pistón”.

“En 1985 con el 147 me fui a correr a Lobos, el sábado gané la etapa, y el domingo por un problema menor tuve que abandonar. Después conseguí un Fiat 128 para armarlo en la ciudad de Junín, que estaba en muy buen estado y despacito lo fuimos preparando”.

 

¿Cómo fue el recorrido con el Fiat 128?

“En 1988 se empezaron a ver los buenos resultados, porque de tres campeonatos, gané los tres, el de 1988 fue el Campeonato Santafecino y los de 1989 y 1990 Campeonatos Bonaerenses. El del 89 fue muy especial porque se corrió aquí en Rojas; en el 90 se corrió en Coronel Pringles y fue una carrera muy emotiva y estresante porque tenía que ganar sí o sí, iba primero en el campeonato con 93 puntos, el Pachi Otaño de Rosario tenía 90 y la dupla Bilbao – Bilbao de Coronel Suárez, 87 puntos. En esa época había comenzado Catoca De Gaetani y yo con un 128 estaba compitiendo contra dos 147 (iba en desventaja) y me prestó su auto con la condición de que lo llevara de navegante (ese gesto a Catoca siempre se lo agradezco), finalmente corrimos la carrera, ganamos y salimos campeones. Después tuvimos una excelente relación porque cuando Catoca armó su equipo para correr en el nacional, yo era el jefe de su equipo, fue una gran experiencia porque recorrimos todo el país, desde Jujuy hasta San Martín de los Andes, más de 26.000 kilómetros”.

 

¿El rally es muy especial?

“Sí, compartíamos muchos días dentro de taller, muchos asados con los amigos, se había formado una gran familia, incluso por el tipo de competencia del rally, te hacías amigo hasta de los competidores, porque al no tener roces y competir con el reloj, todo estaba bien. En la actualidad voy a los rallys al parque de asistencia para encontrarme con todos los conocidos de aquellas épocas. Después seguí armando autos, por ejemplo a Román Bortel, a Quique Hidalgo que salió campeón, Beto Fioravanti, Alejandro Calderón de Pergamino. Pero con el tiempo la mecánica se fue perfeccionado, no era tan de entrecasa por así decirlo, era todo muy costoso y se me hacía difícil atender tres autos a la vez, dejé en 2006 y me dediqué a la moto (risas)”.

 

¿Fuiste Cumbre de Oro?

“En 1989 tuve el orgullo que los periodistas de nuestra ciudad me reconocieran con el Cumbre de Oro en la Fiesta Anual del Deporte, un verdadero galardón; pero en 1987 gané un Cumbre de Plata en Tiro, otra de mis pasiones que despuntaba en el Polígono de Tiro general Alvear, también anduve por muchas ciudades representando a Rojas. Porque una de mis virtudes es que cuando practico un deporte lo hago en serio, no es para jugar, entonces me cuidaba hasta en las comidas para poder estar siempre a pleno, por eso he tenido éxito también. Tiraba con un fúsil Máuser a 300 metros y el Tiro como deporte es muy lindo, porque es una sana competencia. Siempre me gustó el deporte, la primer copita ganada fue en una carrera de bicicleta, también me gustaba la pesca”.

 

¿Quiénes fueron tus navegantes y estuvieron con vos durante tantos años de Rally?

“Primero mi hijo Fabio, con el binomio Pascual – Pascual, con él salimos campeones en del Rally Santafecino; también Walter Roldán, pero al que más tuve como navegante fue Mario Pittorino, una gran persona y siempre muy dispuesto, fue con el que más gané campeonatos. Además el amigo Ernesto Blanco que me hizo navegante, y Catoca De Gaetani que me prestó el auto, también para salir campeones; pero no puedo dejar de destacar el gesto de Mario Pittorino que le permitió a Catoca a subirse al auto como navegante, cuando en realidad todo el año había sido él. Con mi hija Marisa también, porque tenía una deuda con ella de hacerla correr una carrera, pero con la mala suerte de que agarramos una piedra en el camino y tuvimos un accidente que por suerte hoy lo podemos contar; nunca se supo quién puso esa piedra”.  

 

¿Estás recorriendo el país y países limítrofes en moto?

“Comencé en 2008, compré una moto chica, después compré una Transal que estaba bastante destruida, la reparé y empecé a hacer kilómetros, tal es así que tengo una sumatoria de 220 mil kms., o sea que he andado bastante. Somos casi siempre los mimos, hemos visitado toda la parte de Bolivia, Chile, Perú, el último viaje fue a Ushuaia, porque la Argentina es tan hermosa, porque la mayoría de los lugares que visitas, te dan ganas de volver para poder apreciarlos mejor. Hice la famosa carretera austral de Chile, muy bonito y mientras el cuerpo de, voy a seguir andando”.

 

¿Un mensaje final?

“Como mensaje final sería hacerles llegar un consejo a los más jóvenes, que cuando les guste un deporte, no tengan vergüenza de hacerlo, que se animen, porque es muy sano, el deporte te abre puertas que nunca se lo podrán imaginar, estar y compartir con amigos lo que te gusta hacer no tiene precio. Sé que hoy en día no es fácil porque cuando me tocó armar el auto en otras épocas, el “Pibe” Pérez donde yo compraba los repuestos para el taller, para el auto no me lo cobraba; el “Charito” me daba las cubiertas; Socoma la nafta; hoy en día eso no se puede porque la nafta te la venden los mismos organizadores y encima más cara; son todos negociados que no le sirven al deporte. Pero no obstante si les gusta correr en auto o jugar al fútbol o a cualquier deporte, háganlo porque es algo maravilloso y algo de los cual nunca se van a arrepentir”.  

    

   

Padre e hijo. Ricardo Pascual junto a su hijo Fabio, Campeones del Rally de Santa Fe en 1988

 

Ricardo Pascual, fue tri campeón de Rally en 1988, 1989 y 1990

 

      

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Rubén “Catoca” De Gaetani. Se dio el gusto de salir campeón con Carabelas y Unión, pero la pasión por los “fierros” fue más fuerte

Otro de los destacados deportistas de la década del 90, fue sin lugar a dudas, Rubén Osvaldo De Gaetani, alias “Catoca”, con grandes condiciones futbolísticas, a los 17 años se fue a probar a Independiente, fue uno de los pocos jugadores (junto a Juan Ramón Barrera y Adolfo Aneo), privilegiados en salir campeón dos veces con la camiseta de Carabelas y también del club que lo vio nacer, el Deportivo Unión. Como jugador nunca fue expulsado de una cancha de fútbol, un verdadero ejemplo. Pero cuando se subió a un auto de carrera, la adrenalina lo atrapó de tal manera que su recorrido en el automovilismo fue espectacular, con un montón de seguidores y simpatizantes que lo avivan cada vez que se organizaba un Rally en nuestra ciudad. A continuación el recorrido de un gran deportista nacido en Pergamino, criado en Carabelas y adoptado por el corazón de la gente de Rojas

 

Catoca De Gaetani levantando los Cumbres de Plata y Oro en Automovilismo en 1992

 

Datos personales. Rubén Osvaldo De Gaetani, nació el 30 de julio de 1964; padres: Nelda Gomila y Héctor De Gaetani; hermanos: Susana, Héctor, Walter, Marta, Javier y Fernanda.; en pareja con Mónica Valdez.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Nací en la ciudad de Pergamino y toda mi infancia, prácticamente hasta los 20 años, vivía en el campo, iba al colegio a Carabelas. Fue una infancia tranquila, muy normal, como todo chico, éramos cuatro hermanos, hasta que llegaron los dos restantes, pero no me puedo quejar de mi infancia, fue muy tranquila”.

 

¿Qué deporte te gustaba hacer de chiquito?

“En el campo durante los fines de semana iban mis tíos, mis primos y hacíamos un picadito, también iban los hermanos, cuñados y sobrinos de mi papá. A partir de ahí siempre me gustó el fútbol inclusive yo era el más chico de mis hermanos, y a partir de allí me incorporé a las Inferiores del Deportivo Unión. Anteriormente se hacían partidos intercolegiales que venía a jugar a Rojas y a partir de los 8 u 9 años arranqué a jugar al fútbol”.

 

¿En qué año comenzaste en Unión y quienes eran tus compañeros?

“Comencé con 12 años en el Club Unión en 1976, en sexta división, me ponían de wing izquierdo, la agarraba muy poco a la pelota. En 1977, 1978, 1979 me fui a estudiar a la Escuela Agrotécnica Salesiana de Ferré y empecé a jugar de 3 de 6, recuerdo que se hacían partidos entre los cursos y pude jugar en la Liga de General Arenales y salimos campeones dos años seguidos con el equipo de la escuela”.

 

¿Terminaste la secundaria?

“No, no aguanté el pupilaje y en tercer año abandoné, me fui a trabajar al campo”.

 

¿Cómo siguió tu recorrido con el fútbol?

“En 1980 me fui a jugar a Alfonzo en quinta división, compartí esa división con buenos jugadores, como Julio Bomboni, Keko De Gaetani y Facha Quaglia, entre otros; en esa época no podía jugar en primera porque el reglamento no te permitía jugar hasta después de los 16 años. En 1981 paso a Unión donde salimos campeones en quinta división, donde ahí si podía alternar la quinta división, con la primera. La mayoría de los jugadores integrantes de esa quinta división llegaron a jugar en primera, el equipo estaba conformado con: “Oqueta” Almada, Jorge Contreras, Luis Gomila, “Sulu” Sauret, “Bicho” Almada, Carrero, Claudio Seratto, Walter De Gaetani, el Flaco Piccinini, Juan Pubill, el “Loco” Vallejos, un muy lindo equipo”.

“Ese año cuando jugaba en quinta los sábados, el domingo “Quique” Quaglia, DT de la primera me ponía de 3, cuando la cancha de Unión estaba al revés de lo que es en la actualidad, bastante despareja, había que jugar (sonrisas)”.

 

¿Te fuiste a probar a Independiente?

“Sí, en 1982 voy a Independiente estuve tres meses y me volví porque no me podía adaptar, jugué en las inferiores de AFA, estuve con el “Loco” Vargas, con “Mandinga” Percudani y la “Vieja” Reynoso estaban en la misma pensión con nosotros, ambos llegaron a jugar en primera. Recuerdo que me llevó el “Loco” Nardini que tenía campo cerca de Carabelas y se relacionaba con Independiente, me fui a probar y quedamos con Miguel Fiorabanti (arquero de Jorge Newbery), se vino yo había quedado solo y n esa época no había celulares y era muy chico, de vivir en el campo, irte a Buenos Aires con un mundo de gente sin conocer a nadie, la adaptación es muy difícil”.

 

¿Cómo sigue todo?

“En 1983 me tocó hacer el Servicio Militar, en 1984 vuelvo para jugar en Argentino con un gran equipo que quedó afuera en semifinales, dirigido por “Lito” Barreiro y Miguel Balbo. En 1985 juego en Unión y ese año el recordado “Lungo” De Gaetani había tenido un problema de salud, acula le había prometido jugar un año en Carabelas y cuando fallece en 1986 fui a jugar para el rojo, con el cual salimos campeones del Torneo Local y sub campeones del Interligas con la ciudad de Salto, donde perdimos la finalísima con Compañía General (un gran equipo con el “Loco” Gizzi y el “Negro” Carrizo, entre sus pilares más destacados); recuerdo que fue un gran equipo, atajaba el “Pato” Ibarra, Rubén Novillo, Cacho Blanco, Claudio Casares, “Troncha” Cantoni, Patricio Barret, “Polaco” Alvarado, “Charco” García, Jorge y Juan Barrera, Fabián Almada, muchos jugadores y de buena calidad, un equipazo, de los mejores que me tocó jugar, tenía 22 años, era uno de los más chicos del plantel”.

 

¿En esa etapa empieza a picarte el bichito del automovilismo?

“Exactamente entre 1987 y 1988 empiezo a correr, mientras sigo jugando al fútbol en Carabelas que lo dirigía Raúl Linare, en los noventa minutos durante las dos finales contra Argentino salimos invictos y nos ganan en tiempo suplementario por penales en la cancha de Newbery, en la finalísima. En 1990 voy a Unión, en 1992 regreso a Carabelas, donde nuevamente salimos campeones, recuerdo que estaba corriendo la primera carrera del Nacional en Chivilcoy, donde se tenían que dar un par de resultados, perder Argentino y otro equipo más, finalmente se dio y pude festejar por partida doble”.

“En 1994 y 1995 se me da el bicampeonato con Unión, en 1995 con el Interligas con Colón, donde me lesioné ante de las semifinales, ya que jugué varios partidos infiltrado en el aductor y no pude jugar ni contra Carabelas, ni Barracas, porque me desgarré”.

 

¿Debes ser uno de los pocos jugadores que saliste campeón con la camiseta de Unión y Carabelas?

“Juan Barrera salió campeón en 1986 y 1992 con Carabelas, en 1993 con Boca Junios y 1994 con la de Unión”.

 

¿En 1995 te retiras?

“No, seguí jugando hasta el 1999 que jugué en el división reserva con los pibes, tenía 35 años, recuerdo que Juan ramón Barrera era el DT, y me pedía de jugar en primera, pero yo le dije que no, que mi idea era jugar con los pibes, porque me divertía y estaba más cómodo. Llegamos a la final con Newbery, jugamos dos partidos”.

 

¿Tuviste el privilegio de marcar al “Lichi” López?

“Sí, Lisandro era un pibe con tan solo 17 años, pero también tuve la suerte de haberlo marcado al padre, que fue un gran jugador, a Miguel López”.

 

¿Cómo nació la pasión por los fierros?

“Yo siempre iba a ver los zonales donde corría Luis María Martínez, Carlitos Feliú, el “Loco” Pieters, Daniel Cudós, Solmi, “Quique” Hidalgo, a muchos corredores de esa época. No era fierrero para nada. Recuerdo que me compré una Célica y dije la voy acoodar, a dar un poco más de velocidad, lo vi al “Negro” Cardigni, y me dio el teléfono de Hugo Lepaile, que corría con una Toyota, y que corrió en nuestra ciudad cuando yo debuto. El me llevó para hablar con Donato Cechini, que era el dueño de la Célica que vivía en José C. Paz, es más, me acompañaron Raúl Linare, Osvaldo Olari y “Pucho” San Pietro. Cuando vi la coupé Célica, hecha de carrera, con caños, con matafuego, dije que será esto?; y justo en un par de meses llegaba la carrera de Rojas, entonces me decidí para ver realmente lo que era ese nuevo mundo de los fierros”.

“Finalmente alquilé la Célica para la carrera en Rojas, para colmo el día de la competencia hubo lluvia y barro, tuve que usar pantaneras, debuto y en la primer pasada después de la Rojera, pongo tercera, cuarta, y ahí nomás me fui afuera y me despisté, perdimos como medio minuto, se había tapado el caño de escape. Hicimos el sábado las tres pasadas en pleno barro, el domingo los primes fueron para el lado de Carabelas, donde yo conocía los caminos a la perfección y pude ganar en una clase donde había pocos autos y de ahí me gustó y empecé a correr”.

 

¿Llegaron años gloriosos compitiendo a nivel provincial y nacional?

“Sí, arrancamos con el Fiat 147 en 1989, no tuve el mejor de los debuts, ya que en Concepción de Uruguay en la tercer curva lo doy vuelta, acostumbrado al auto con tracción trasera, manejar uno con tracción delantera es muy diferente. Luego corrimos en Rojas y ese año salimos terceros, donde sale campeón Ricardo Pascual. En 1990 vamos a correr el Campeonato Santafecino donde tengo la suerte de salir campeón y Ricardo Pascual también, donde le presté el auto en Pringles y fui navegante, donde eses año alternábamos los dos campeonatos, el santafecino y bonaerense”.

 

¿Quiénes te acompañaron como navegante?

“Tenía una lista de más de veinte, pero empecé con “Papera” González, el “Vasco” Galeano, Fabio Pascual y luego arrancamos con Julio Sartori, con un largo recorrido como mi navegante. En 1991 tuve un párate porque debido a roturas y vuelcos, fue un año para el olvido. En 1992 comienzo la primera carrera en Firmat, donde venía ganando en el barro, décimo quinto en la general, con “Peti” Roldán como navegante, después se me rompe la caja, rompo el motor y luego corrimos en Rojas, donde ganamos y ahí es donde se forma la Peña “Rojas Rally”. Con “Quique” Boveri, Juan Sauret, Jorge Baldomá, Oscar Nicora, Juan Laporta y Bicocca, entre otros; los cuales trabajaron muchísimo haciendo innumerables cenas con un apoyo impresionante de la gente y de los clubes donde se realizaban las peñas”.

“Gracias a esos aportes pudimos seguir viajando, la próxima carrera por el bonarense la gané, 1992 fue un gran año porque ganamos una carrera por el Nacional y cuatro carreras por el Bonaerense y a pesar de no haber podido salir campeón por un punto y medio, lo coroné con el “Cumbre de Oro” en la Fiesta Anual del Deporte, todo un logro para el automovilismo de Rojas”.

 

¿Qué deporte te dio más el fútbol o el automovilismo?

“El fútbol te da muchos amigos y es muy liando salir campeón; el automovilismo es totalmente distinto, es pura adrenalina, yo por lo menos lo sentí de una manera muy especial, cuando me tocaba correr en nuestra ciudad, el acompañamiento de la gente me emocionaba, cuando salíamos de la rampa de la Municipalidad, la gente vitoreándote, cuando pasábamos el prime de la Rojera, de Guido Spano, de 4 de Noviembre, son momentos únicos e irrepetibles que me los llevo conmigo para siempre. Ese espectáculo y la gente alentándote de abajo no se ve más y uno de arriba de auto lo sentía. Así que si me tengo que quedar con uno elijo a los autos de carrera”.

 

¿En tu última etapa se te vio como DT de Unión y corriste algunas carreras más?

“Dirigí en 1994 y 1995 a las divisiones inferiores de Unión y en 2019 decidí dirigir a la primera división, no me fue de la mejor manera, pero la intención rea darle una mano al club. Con respecto al rally, en 1995 Juan Laporta me alquila un auto y me pego el palo de mi vida, porque realmente el auto no sirvió más, fue un Nacional donde veníamos tercero. De Ahí en más estuve 12 años sin correr, hasta el 2007, cuando José Luis Giacomini tenía un Gol y me pidió que lo acompañara a correr a Alem y vuelvo como piloto en la carrera de Hughes. Y con el último auto que compré gané cuatro o cinco carreras, aunque se pone cada más difícil por la parte económica y otros factores de la vida. Pude volver a correr gracias al apoyo de la gente y de las peñas. Es más el auto lo estoy armando para ver si puedo correr algunas carreras más y despuntar el vicio, pero todo dependerá de lo que pueda pasar en el futuro”.

 

¿Un mensaje final?

“Agradecer a los clubes Unión y Carabelas por haberme recibido, especialmente al “León” que formó y por todo lo que me han brindado. Con respecto al automovilismo agradecerle a toda la gente de Rojas, a toda la gente de Carabelas, donde hacíamos las peñas en el Club Unión, como así también el Centro Español, El Huracán, Sportivo, Polígono de Tiro Gral. Alvear, Argentino, en todos los clubes que me han dado una mano y vuelvo a repetir, a toda la gente que siempre me ha apoyado”.      

  

  

Efervesencia. Cuando Catoca junto a Julio Sartori ganaro en Rally Ciudda de Rojas en 1988

 

Catoca De Gaetani con Carabelas. Campeón Local 1986

   

                      

 

   

  

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Walter Barry. Elogiado por Griffa en Newell’s Old Boys de Rosario, el destino quiso que no jugara en primera

Una de las historias más increíbles que tiene el fútbol local, la protagonizó Walter “Perro” Barry, a días de cumplir 50 años, nacido de la cantera del Club Atlético El Huracán, un verdadero crack que desde muy chiquito se fue a probar a Newell’s Old Boys de Rosario de la mano de Jesús López, apenas lo vieron lo reclutaron en la inferiores del leproso; de la mano del maestro Jorge Griffa, que le hecho el ojo para que vistiera la casaca rojinegra. Hasta el “Loco” Marcelo Bielsa lo hacía jugar en Cuarta División y el “Bati” era suplente de él. En 1991 regresó al fútbol de nuestra ciudad para consagrarse campeón con Juventud; también lo hizo con Boca Juniors en 1993 en el Torneo Interligas con Colón y fue tetracampeón con Jorge Newbery, haciendo dupla con Lichi López (1999, 2000, 2001 y 2002). En 1995 se consagró Deportista del Año, con el Cumbre de Oro, llevando por primera vez al fútbol a lo más alto de la preciada estatuilla

 

Walter Barry con 17 años, regresaba de Newell's de Rosario para jugar en Roberto Cano

 

Datos personales. Walter Daniel Barry (alias “Perro”); nacido el 21 de agosto de 1970; padres: Eleodora Beatriz Cuello y Francisco Daniel Barry; hermano: Francisco Eduardo (alias “Panchi”); esposa: Gabriela Elizabeth Tissera; hijos: Alex Daniel y Matías Ezequiel Barry.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Nací y viví hasta que me fui a probar a Newells Old Boys de Rosario en Barrio Belgrano, detrás del arco de la cancha de El Huracán que da a ruta 31, ahí estaba mi casa, así que calcula mi segundo hogar fue el estadio del “Globo”. Pero en la Escuelita de Fútbol jugábamos en el Club 4 de Octubre, en barrio España. Recuerdo que me venían a buscar Martinito y el viejo Farías en bicicleta y me llevaban a mí, al “Zorro” Martínez, a “Popeye” Lobartolo, todos los del  barrio Belgrano íbamos a entrenar allá. El viejo Farías era nuestro técnico, vivía en la esquina de barrio España, en época de invierno jugábamos los sábados temprano y después nos llevaba a tomar el mate cocido con un sanguchito a su casa la verdad que han pasado muchos años, pero hay cosas que no te las olvidas jamás”.

 

¿Desde cuando nació la pasión por el fútbol?

“Creo que la pasión se lleva adentro, desde cuando uno nace, recuerdo que de chico entrenaba con mi categoría y a la noche me escapaba de mi casa para ver los entrenamientos de los jugadores de primera, y cuando era más grande directamente entrenaba con ellos, el fútbol era más fuerte que yo”.

 

¿Saliste campeón con las inferiores del “Globo”?

“Sí tuvimos una época en la que ganamos todo, como directores técnicos los tuve a Lucho Alvarado y Cobas, y a grandes compañeros y jugadores como: Ángel “Chafa” Magistrati de cinco, Darío Ludueña de delantero conmigo, Mario Negrete, Raimundo Sanguinetti, con esa categoría salimos campeones como seis o siete veces seguida. También la famosa Quinta de El Huracán junto a “Peti” Almada, “Pepi”, la “Chancha” Magiantini y Horacio Piedecasas, entre otros; recuerdo que la escuelita y las divisiones inferiores de El Huracán en esa época fueron muy buenas”.

 

¿Cómo fue la experiencia en Newell’s Old Boys de Rosario?

“La prueba fue pasando la mitad de año en 1986, después que Argentina saliera Campeón del Mundo, me llevó Jesús López, en ese momento tenía un tío que había sido presidente, Emilio Carello, él me conocía porque mi tío trabajaba con ellos en el Restaurant Isaura. Finalmente viajé junto a “Cuchino” Mateu y Juanjo Oroná, ellos eran un año más grande, hicimos la primer prueba, la segunda nos tocó en agosto y cuando fui me dijeron que yo había quedado. Luego en el mes de septiembre me llamaron porque me querían para jugar sí o sí, estaba estudiando en la Escuela Técnica, así que dejé todo para incorporarme a las divisiones inferiores de Newell’s”.

 

¿Es cierto que el “Loco” Bielsa te pasaba a buscar en un Citroën?

“No, en realidad no me pasaba a buscar, sino que los más desobedientes u olvidadizos, éramos yo y el “Negro” Gamboa, que nos olvidábamos los documentos, yo en Rojas y él en Arteaga, Bielsa nos llevaba en el Citroën a la Comisaria para sacar un permiso, porque si no teníamos el permiso o el documento no podíamos jugar; era un Citroën rojo recuerdo”.

 

¿En qué división jugabas vos, Bielsa era tu técnico?

“No yo jugaba en la Quinta y mis técnicos era la dupla Picerni y Donsanti, y Marcelo Bielsa era el DT de la Cuarta, pero pasaba que la categoría 1970, donde jugábamos Gamboa, Lunari y Dellepiane, entre otros, era mejor que la Cuarta, entonces Bielsa nos llevaba a jugar para su categoría 1969. También jugaba de delantero conmigo Pedro González que estuvo en Boca y en Chile. La relación que me unía con el Loco Bielsa era porque fue el técnico de la Cuarta y todos los sábados estábamos designados para integrar el banco de suplentes y muchas veces jugar de titular en la división que dirigía él”.

 

¿Batistuta era tu suplente?

“El “Bati” era categoría 1969, y en la cuarta era suplente de nosotros, pero ya se veían sus condiciones, era un animal, te garraba en la corta y tenía una potencia impresionante, te arrancaba el arco. Físicamente no era de los más ágiles, pero en cuanto lo empezaron a trabajar explotó y no lo paró más nadie. Lo que tengo que resaltar es lo de Marcelo Bielsa, siempre fue un distinto, por ejemplo yo terminaba de entrenar con la quinta con Gamboa y Lunari y automáticamente nos dejaba para trabajar con la categoría de él, hacíamos cosas que con otros técnicos no las practicábamos, estaba todo el día con una carpeta debajo del brazo, dando indicaciones, algo que jamás lo voy a olvidar”.

 

¿Metiste muchos goles?

“Sí, si bien en mi categoría jugamos el torneo denominado La Rosarina, y más adelante se juntaron Newell’s y Rosario Central en AFA, la verdad que en mi categoría en el Torneo Local me fue muy bien”.

 

¿Jugando contra Rosario Central, te quebraste?

“Cuando me quiebran el empeine, justo ese día me fueron a ver mi viejo, mi hermano y Cobitas, terminó el partido, regresé a Rojas y no quise volver más. Una locura, son errores que en la vida no podes cometer, algo inexplicable”.

 

¿Se han ido a probar jugadores a Newell’s y Griffa le ha dicho a la gente de Rojas que fuiste una gran promesa para el club, que sentís a la distancia?

“Un gran orgullo, es muy lindo, pero creo yo que cuando se lo dice la gente de Rojas, él se ha acordado y por eso me ha elogiado. Pero a Jorge Griffa le debo mucho porque siempre creyó en mí, me apoyó y si nunca pagué un peso en Newell’s fue por él. Cuando Sebastián Bini estuvo en Boca, lo encontró a Griffa y le dijo que se acordaba de mí y vuelvo a repetir, para mí eso significa que algo dejé por mi corto paso por Newell’s Old Boys de Rosario”.

 

¿Cómo fue tu trayectoria en el fútbol de Rojas?

“Cuando regreso a Rojas se armó una Selección Juvenil, me sacaron el yeso y con 18 años estaba para jugar en la primera de El Huracán, pero se armó un partido amistoso con 12 de Octubre de Ferré y finalmente ese año me terminó contratando por un año para jugar en la Liga de General Arenales. Pero tuve la mala suerte de que me quebraran en el mismo lugar en Ascensión y me tuve que parar por un tiempo largo. En 1989 voy a Carabelas bajo la dirección Técnica de Raúl Linare y Roberto Scarano; en 1990 me fui a jugar a Roberto Cano, donde conocí a mi esposa Gaby Tissera, el DT era “Cachi” Pulisic y jugué con Marcelo “Fósforo” Tissera, mi cuñado. En 1991 “Cachi” se viene para dirigir a Juventud y forma un gran equipo que se terminó coronando campeón, junto al “Gato” Cardoso, el “Ratón” Cepeda, Monacci, Lupín Mastronardi, Cilio, “Tito” Carrasco, Prieto, Fabián Tabarez y el gran Juanino Fontana, entre otros. En 1992 jugué en Argentino, perdimos un campeonato increíble con uno de los mejores equipos que me ha tocado jugar, junto al “Negro” Ganini, “Bolita” García, Patricio Mayoral, Bartolo Almeida, “Negro” Espinoza, “Ratón” Cepeda, “Cuchino” Mateu y Martín Bortel que venía asomando; perdimos la final con Carabelas. En 1993 año glorioso con Boca Junios, siempre digo que el campeonato lo ganamos por la gran unión que teníamos, bajo la conducción de Omar Fachile, porque la realidad del equipo era otra cosa, pero finalmente se ganó el Torneo Interligas en la final contra Barracas; ese año fui el goleador del Interligas, me fue bien el regional, rematándolo con el Cumbre de Oro en Fútbol”.

“En 1994 sigo otro más año más en Boca, en 1995 regreso a Argentino, en 1996 mi vuelta a El Huracán, donde por un error reglamentario perdimos los puntos y la posibilidad de acceder a la Finañisima. En 1998, ya había arreglado con Newbery, pero Chocho Barreiro me había recomendado a un equipo de la ciudad de 9 de Julio (fue un año espectacular llegando entre los cuatro primeros, jugué junto a Lucas Páez un arquerazo y con un gran apoyo de la gente), la diferencia económica era muy grande y le tuve que decir a Guillermo Rosset que me iba, pero prometiéndole que al año siguiente volvía para jugar en Jorge Newbery. Y fue así en 1999 volví para ponerme la camiseta rojinegra y conquistar el tetracampeonato (1999, 2000, 2001 y 2002), fueron años gloriosos con grandes compañeros de fútbol, como el Peli Tisera (uno de los jugadores con el que mejor me entendí), “Nacho” Favale, Fabio Polly, la aparición del “Lichi” López (un verdadero fenómeno), donde ganamos el Interligas en el 2000, ese fue uno de los equipos que también mejor integré, jugábamos de memoria. Con respecto a eso quiero destacar también a uno de mis mejores socios en el fútbol fue Marcelo Tisera, mi cuñado, recuerdo uno de mis mejores goles en Plaza Mitre de Colón contra Racing, arrancamos desde la mitad de la cancha haciendo paredes a un solo toque, para que definiera yo, fue un verdadero placer haber jugado con él”.

“En los torneos reducidos jugamos como diez años todos los mismos jugadores: “Sugus” Vázquez, el “Zurdo” Capdevila y “Filo” Tisera, eran los arqueros, Bartolo Almeida, Peli Tisera, “Pato” Martínez, “Poroto” Verón, “Fósforo” Tisera y yo”.

 

¿Cómo terminó la carrera?

“Jugué un año más en Newbery, podía haber seguido jugando, pero estaba casado, con mis hijos en pleno crecimiento y tuve que decidir entre el trabajo y el fútbol y ganó el trabajo. Terminé jugando en El Huracán el último año y con el sabor amargo de no poder salir campeón con la camiseta del club que me vio nacer, tuve algunas chances más de volver pero no se dio”.

 

¿Cómo te definís como jugador?

“Si bien le pegaba con las dos piernas a la carrera fundamentalmente, todo lo que aprendí lo hice en Rosario, el haber estado entrenando en un nivel profesional con el tiempo hace la diferencia”.

 

¿La vida te da revancha, vos no pudiste salir campeón con la aurinegra, pero sí lo hicieron tus hijos Alex y Matías?

“A lo mejor son distintas sensaciones, pero los he disfrutado más verlos a jugar a mis hijos en el club que yo quiero, que ellos quieren y que encima salgan campeones no tiene precio; ha sido lo máximo, un orgullo tremendo. Más aún con lo que me gusta el fútbol y tener la suerte que los dos jueguen, salgan campeones y se destaquen en el fútbol de hoy, estoy más que orgulloso todavía”.

 

¿Cuál es mejor el fútbol de antes o el de ahora?

“Creo que antes se jugaba mejor al fútbol, de lo que recuerdo en la década del 80 y 90, hasta llegar a esta última etapa donde los chicos de El Huracán han marcado amplias diferencias, igualmente creo que al fútbol antes se jugaba mejor, había jugadores que jugaban mejor a la pelota, sin faltarles el respeto a los chicos de ahora”.

“Finalmente quiero hacerles llegar un gran saludo a todos mis amigos del fútbol, de la vida y especialmente a mi familia; que esta pandemia ya va a pasar y que muy pronto nos podamos volver a ver las caras en una cancha de fútbol”

 

 

Boca Campeón Interligas 1993. Piergrossi, Berutti, Girard, Malmoria, Tissera, Delías, Frontera, Rutags, González, Barry y Carrasco

 

Tetracampeón 1999, 2000, 2001 y 2002. Walter Barry junto a, Di Camillo, Martino, Manjarín, Morón, Champiquetti, Cuartas, Lichi López, Martínez, Bini y Rocha

 

Con Juventud Campeón en 1991. El Perro Barry abajo junto a Sarmiento, Cilio, Tabárez, Juanino Fontana, Cardoso, Cepeda, Monacci y Carrasco

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Boca de Rojas presentó el equipo de entrenadores de fútbol infanto-juvenil

Se harán cargo del plan de trabajo y de proyección de los planteles menores en la temporada 2020-2021, fueron presentados a través de las redes sociales y también llegó a nuestra mesa de trabajo el siguiente informe que a continuación compartimos con nuestros lectores.

Equipo de trabajo. Augusto Baleriani, Ramón Núñez, Alán Torres, Marcelo Caro y Laonardo Rodríguez

 

"Desde el departamento de Fútbol Infantil y Juvenil de nuestra institución hacemos oficial la presentación del equipo de entrenadores y preparadores físicos que se harán cargo del plan de trabajo y de proyección de nuestros planteles menores en la temporada 2020-2021", informaron a través de un parte de prensa.

Además indicaron que "el programa a poner en marcha una vez reiniciada la actividad estará a cargo del profesor Alan Torres Aquino quien estará acompañado por Leonardo Rodríguez Ruiz en las infantiles junto a Ramón Alberto Núñez, mientras que Augusto Baleriani en Sub-13, Marcelo Caro en Sub-15 y Ariel Martínez en Sub-17 serán los entrenadores de las Juveniles."

"De esta manera ponemos en marcha una nueva instancia en nuestra institución, marcando rumbo desde las divisiones menores y apostando firmemente al FUTURO. Porque entendemos que el semillero boquense debe ser el motor de toda la instutición, es que apostamos al crecimiento desde abajo.

Hoy comenzamos un nuevo camino. Con BOCA Ganás!!!", concluye el comunicado.

 

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Juan Carlos “Vasco” Etchepare. El número uno en bochas, fue bicampeón Provincial y Argentino

Otro de los grosos del deporte rojense es reconocido por esta hoja, sin lugar a dudas el “Vasco” Juan Carlos Etchepare marcó un antes y u después en el mundo de las bochas de nuestra ciudad. Encontramos a un hombre muy sensible, ante cada recuerdo y conquista lograda, muy agradecido de lo que le dejó las bochas y fundamentalmente el cariño de la gente y la amistad. Se rozó con los mejores jugadores del país, debutó en Sportivo Rojas, para luego jugar en Club Rivadavia, hasta que se formó la Asociación de Bochas Rojas. Desde muy chico le pegaba al bochín como nadie, pero a pesar de ser un hombre de trabajo en el campo, se preparó para ser lo que fue, su obsesión era ser el mejor y lo logró en base a esfuerzo y trabajo, al margen de sus condiciones innatas, jugando más de cuatrocientos torneos en su larga trayectoria como bochófilo

 

Campeones Provinciales 1988. Fue disputado en nuestra ciudad, el Vasco Etchepate junto a Beto Ojeda y Cigüeña Tisera

 

Datos personales. Juan Carlos Etchepare (alias “Vasco); nació el 19 de mayo de 1949 (días después de la fundación del Club Atlético El Huracán, ya que el Globo fue fundado el 14 de mayo de 1949); padres: Luisa Dárdano y Juan Etchepare; hermana: Beatriz Etchepare y esposa: Mabel Baleani.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Nací en el campo, en el Cuartel VI, en Los Indios, fui a la Escuela N° 5 de Los Indios durante cinco años y 4°, 5° y 6° lo hice en la Escuela N° 16 sobre Ruta Nacional 188 (frente a la Fábrica Ferrario); o la Escuela de Di Camillo como le decían antes. Después pasé por la Escuela Técnica de Colón, una especie de tecnicatura, que no la pude terminar porque de tres años la pasaron a cinco y tuve que abandonar para poder venir a trabajar al campo”.

“Los Indios en la época de mi niñez tenía mucha vida, estaban estables cincuenta o sesenta familias, con mucha actividad social, se jugaba a las bochas, pelota a paleta en el Club Los Indios, también se jugaba a los naipes en todos los almacenes o boliches que había, hasta tenía vida nocturna. No mucha porque la mayoría trabajaba en los tambos y a las tres de la mañana tenían que encerrar la hacienda. Por ejemplo Ralph daba de comer y de dormir; la panadería de Burgués, el almacén de Corominas que después fue de Maggiolo, la tienda de los Gallo, la herrería de Pancho Premio, la fonda de Roselló, el almacén de Marcos, Puljiz, Bertagnoli, la carnicería de Estévez, vivían muchas familias y mucho movimiento en el pueblo”.

 

¿Cómo nació la pasión por las bochas?

“En mi casa había cancha de bochas, recuerdo que eran unas bochas de madera grandes, no las podía dominar, agarraba las que estaban medias gastadas, y de esa manera empecé a jugar, las bochas fue un deporte que siempre me gustó. Recuerdo que me mandaban a barrerla, porque se caían hojas o palitos; mi padre, mi tío y los juntadores de maíz jugaban siempre. Comencé a crecer y a tener un poco más de fuerza, siempre me gustó ir de bochador, empecé a ir al Club Los Indios, donde me hacían jugar de arrime, recuerdo que Maggiolo me dio dos bochas nuevas, que no eran de madera, sino de plástico, las traía a casa para practicar dentro del pasto, y con ese orgullo, con ese amor propio de ir progresando comencé a andar en el mundo de las bochas”.

 

¿Cómo comenzó tu trayectoria en las bochas?

“El primer campeonato que jugué fue en Sportivo, fue torneo de segunda, me invitó mi tío Lemience, que me dijo: “venite a jugar en la moto, te quedas en mi casa a dormir y al otro día te vas para el campo”. Ese torneo lo jugué con Miguel Scalise, Lemience y yo con 20 años y tengo la anécdota que lo gané; no me dejaron jugar nunca más en segunda, me pusieron directamente en primera, siendo mi primer campeonato”.

“Recuerdo que me quedaba corto en los bochazos, y ese amor propio de poderle pegar, hizo que me viniera todos los días, durante quince días en la moto, después de almorzar para jugar a las bochas y poder mejorar el bochazo; después me iba al campo a encerrar la lechera, a guardar el caballo ante de la entrada del sol. Mi primer torneo lo gané en 1969, tengo el trofeo guardado y es uno de los pocos que tengo grabado con la fecha. El torneo lo organizó el Club Sportivo y las canchas eran de tierra, fue una época hermosa de las bochas en nuestra ciudad, llegó haber 40 o 50 tríos”.

 

¿Jugabas para algún club?

“No porque en Rojas no teníamos Federación, no había Asociación y me empezaron a buscar algunosjugadores, jugué con Noel González y Baby Barreiro, y perdimos la final. De ahí me empezó a gustar cada vez más, inclusive cuando venía a Rojas no era para ir a las confiterías, sino para jugar a las bochas y luego me volvía al campo. Recuerdo que no estaba hecha la ruta y esperaba que saliera la Empresa Rojas para chuparme con la moto detrás del colectivo, tenía una Guilera 200 que andaba bastante bien, para no llenarme de tierra”.

“Otro con los que jugué fue con Luis Cuello, resulta que Sportivo no salía a jugar y hablé a la gente del Club Rivadavia, fueron a mi casa en el campo, Coco Zabala, Mario y Moncho Tulio y Horacio Ferrer, y me dijeron Vasco vas a ser jugador nuestro y les dije que sí, pero después que terminara el campeonato, porque estaba jugando para Sportivo y justo ese fin de semana se terminaba el torneo, les dije: “a partir de lunes soy jugador de Rivadavia”. Así que jugué para Sportivo con el Comisario Roberti y Luis Cuello, salimos campeones y el lunes estaba en el Club Rivadavia para empezar una nueva etapa junto a “Rolo” Amichetti, “Verdura” Ojeda”, Zabala y Horacio Ferrer. Empezamos a viajar para jugar torneos en la zona, fuimos a Salto ganamos el campeonato, a los quince días volvimos a ir y perdimos la final y no nos dejaron jugar más porque teníamos que formar la Asociación de Bochas o sino teníamos que jugar para un club federado”.

“A partir de allí se comenzó a formar la Asociación Bochas de Rojas, gracias al trabajo de Osvaldo Azzaretti, “Mirucho” Urdinola, Silvio García y Miglioratti, entre otros”.

 

¿Ganaste Torneos Provinciales y Torneos Argentinos?

“Sí, pero nos pasaba que íbamos a Chivilcoy ganábamos los campeonatos, en Pergamino, lo mismo, en Junín igual, y en los Torneos Provinciales no podíamos ligar, era un karma que teníamos, no podíamos llegar a las finales. En un momento Rojas organiza el Torneo Provincial de Pareja, el trío de nuestra ciudad estaba integrado por “Rolo” Amichetti, Ojeda y yo; resulta que “Rolo” se enferma, hasta último momento lo estuvimos esperando, pero no llegó y en su reemplazo jugó Eusebio “Cigüeña” Tisera, éramos locales, las canchas las conocíamos bien y finalmente lo ganamos, fue en 1988, el primer Torneo Provincial, tiré 112 bochazos y pegué 102”.

“Luego salgo Campeón Argentino de Pareja en Salta, el equipo lo integraba junto a Néstor Arce y César Colantonio; esa fue la primera vez. El segundo Campeonato Provincial que gané fue un campeonato espectacular que jugamos en San Nicolás, era de trío y pasó también algo inusual, el equipo estaba integrado por seis jugadores, hubo como una preselección, Carlos Tisera, Rolo Amichetti, Beto Ojeda, Eusebio Tisera, Walter Ferrer y yo, y resultó ser que Cigüeña Tisera que era el sexto, pasó a ser el cuarto jugador, finalmente fue a jugar y nuevamente se nos da el Campeonato Provincial. Algo muy curioso porque Cigüeña jugando de suplente ganó los dos campeonatos, indudablemente era nuestra muletilla de la suerte”.

“El segundo Torneo Argentino lo juego junto a Colantonio, Arce y Marcelo Paz de Arrecifes, en Colón, Entre Ríos y también lo ganamos, pero el partido espectacular fue contra San Nicolás, donde jugaban “Moncho” Lucero, Duvini, Ramonda y Pacheco, un equipazo (un mes sin trabajar para practicar todos los días), y le ganamos la semifinal. Recuerdo que erré solamente un bochazo en toda la competencia”.

 

¿Vos te preparaste para ser el mejor?

“Hubo gente que me acompañó mucho, y pienso que Dios y la vida me premiaron porque siempre fui una persona que nunca subestimó al rival, si te podía dejar en cero, te dejaba en cero, y aprendí a jugar con gente muy superior a mí, y que me decían cosas que me quedaban grabadas y trataba de sacarle el jugo en los partidos. Por ejemplo Foco me dijo: “pibe vos tenés unas condiciones bárbaras” y cuando me tocó jugar una final en San Nicolás y le gané, me volvió a recalcar: “te acordás cuando te dije que tenías unas condiciones bárbaras, además tu conducta te llevó a esto”, fue algo que me llenó de orgullo. Y así fue, yo siempre seguí luchando en ese sentido, con conducta, respetando a la gente”.

 

¿Cuántos torneos jugaste?

“Entre los trofeos, medallas de plata y de oro, tengo más de cuatrocientas, tengo anécdotas muy lindas, jugar los cuatro fin de semana en un mes y ganarme cuatro medallas de oro, eso lo hice tres veces en toda mi carrera; en tres meses gané 12 medallas de oro”.

 

¿Hasta qué edad jugaste alas bochas?

“Hasta que me accidenté en 1996, cuando estaba trabajando en la Estancia Los Ángeles y me caí de una estiba muy alta, me quebré el fémur, la columna, de todas maneras seguí jugando en Rojas, pero no volví a ser el mismo físicamente y abandoné”.

“Ha habido muchos jugadores buenos en Rojas y hubo uno que lo menciono siempre porque debe ser una de las personas que más mano a mano hemos jugado, porque yo jugando un espectáculo nunca lo pude dejar colgado en el tablero, pero él tenía un defecto muy grande, era muy irresponsable porque tenía una gran pasión por la pesca y los perros galgos y en pleno campeonato dejaba de jugar para hacer lo que a él le gustaba, esa persona se llamaba “Pilolo” Del Val, era camionero, ese fue uno de los grandes jugadores que vi, y que era muy difícil de ganarle”.

“También he compartido cancha con grandes jugadores como “Rolo” Amichetti, Noel González, Luis Cuello, “Beto” Ojeda, un compañero de fierro, Carlos Tisera; como así también “Cigüeña” Tisera, el “Tigre” Frontera, Zabala, Colagreco, antes se jugaba bien a las bochas y había muchas canchas en los boliches, como los potreros en el fútbol que hoy en día no existen más”.

 

¿Un mensaje final?

“Simplemente dejar un mensaje a la juventud que se acerquen a jugar a las bochas, que es un deporte maravilloso, falta que los dirigentes fomenten a los más jóvenes esta noble actividad, siempre dije que el pilar fundamental es la juventud, sino no tenes renovación de jugadores, no tenes futuro. Por ejemplo cuando tuvo el apogeo Maxi Membriani no lo apoyaron, entonces ahora se ven las consecuencias, decime que chico juega a las bochas, no hay ninguno. Un claro ejemplo fue Bahía Blanca, que para poder jugar en primera, el club tenía que tener pre infantil, infantil y juvenil; en nuestra ciudad hace veinte años se quiso imitar, pero con el tiempo se dejó de hacer y hoy se ven los resultados”.

“Lamentablemente la escasez de dirigentes es muy grande y los pocos que hay no se preocupan, porque por ejemplo Sportivo desapareció; Rivadavia desapareció, siendo los dos clubes más grandes de Rojas, refiriéndome a las bochas obviamente. A Sportivo ni las canchas le han quedado, es una lástima y lo peor que no tiene miras de mejorar”.

“Hace poco me dio mucha tristeza cuando fui a mirar un torneo en Boca Juniors, habría veinte personas, y recordaba cuando jugamos la final del Provincial en Rojas y no cabía un alma en la cancha de Sportivo, según comentarios hubo 600, 700 personas, una época maravillosa de las bochas”.  

“De todas maneras vaya u mensaje esperanzador para toda la gente que ama las bochas, que sigan luchando, que no bajen los brazos, que se unan para volver a poner a las bochas dentro del deporte de nuestra ciudad. Las bochas me han dejado un montón de amigos, me he ganado el respeto de la gente, el apoyo de mi familia y si volviera a nacer jugaría nuevamente a las bochas”.     

    

    

Campeón Argentino en Salta. Albertelli, Néstor Arce, Juan Carlos Etchepare, César Colantonio y Calequi

 

El Vasco Etchepare levantando el Cumbre de Oro en 1988